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NOS ADENTRAMOS EN EL BAM 2022 CON L’AFLUENT

17 Agosto, 2022

Por segundo año consecutivo, L’Afluent, como dirección artística del Festival BAM, se encarga de la programación del festival. Es por eso que hemos hablado con ellas para conocer qué hay detrás del cartel de este año y qué mensajes hay escondidos en todos los nombres con que lo conforman.

 

Habladnos en global. ¿Qué queréis transmitir con todo el conjunto de propuestas del cartel del BAM 2022?

 

En cada nueva edición del BAM buscamos explorar nuevas líneas de programación que engloben las músicas del presente y que, a la larga, puedan ser una buena retrospectiva del momento en el que nos encontramos y toda la actividad cultural que lo conforman. Al ser la parte alternativa de La Mercè, también se nos permite atrevernos fuerte y experimentar más.

 

Esta vez seguimos apoyando la autogestión, pero también mediante la colectividad, ya no únicamente artistas que trabajan desde el DIY, sino colectivos enteros que se configuran a su alrededor y organizan sus propias fiestas en espacios de la ciudad. Eso nos conduce no solo a la cultura club, que, como su nombre indica, es una parte crucial de la cultura en sí, sino también a las músicas extremas que han trabajado mucho desde el extrarradio y en algunos casos han conseguido llegar a circuitos más mainstream.

 

Aparte de estas tres líneas (autogestión, músicas extremas y club y colectividad) hemos trabajado también con el nuevo pop urbano, todos estos artistas que nacen del paraguas fluido y versátil de las llamadas “músicas urbanas” hasta convertirse en artistas de envergadura pop. Y con la nueva hornada de propuestas que revisitan la tradición (entendida de una manera muy amplia) con los elementos del presente, como las tecnologías que han hecho posible la música electrónica y la producción musical desde casa, es decir, que surge de los home-studios.   

 

Uno de los puntos que más destacan en este cartel es la presencia de colectivos y colaboraciones entre diferentes artistas y grupos. ¿Por qué creéis que es importante que esta colectividad esté presente en un cartel como el del Festival BAM?

 

Empezando por el mismo ejemplo que nosotras mismas, con L’Afluent, somos un colectivo y es crucial partir de una visión múltiple para entender cualquier contexto. Colectivos locales como Jokkoo, TORO, Don't Hit en la Negrx o Sunkusi son los responsables de gran parte de la oferta nocturna de la ciudad y representan a artistas multidisciplinares que también rompen con los formatos habituales de DJ set o concierto a los que estamos habituados. Evolucionar la forma de entender la música en directo ha sido uno de nuestros principales motores creativos; por tanto, si se quería hacer una programación colectiva como tal, no podemos dejar de incluir estos agentes culturales tan presentes en el tejido de Barcelona y no darles un espacio grande dentro de la programación pública de la ciudad.

 

Tampoco dejáis atrás las músicas tradicionales, pero siempre desde la nueva visión de los artistas y grupos jóvenes y emergentes. ¿Qué creéis que aportan esta juventud y las tendencias electrónicas y urbanas a la tradición?

 

La tradición no es un elemento inamovible, en cada nueva generación es natural que se reformule y se genere mediante la repetición. Los instrumentos de cada época, y las condiciones sociales y estructurales en las que se amparan los y las músicos, marcan la música que se hará en aquel momento. Por lo tanto, es del todo natural que, habiéndose desarrollado tanto la tecnología que permite la expansión de la música electrónica, esta se manifieste como una nueva tradición más que hay que tener en cuenta. Con esta programación queremos transmitir no solo la amplitud de tradiciones existentes, sino también que la posibilidad de cambiarlas e influir en el futuro está en las manos de todos y todas.

 

Una edición más, los proyectos independientes también están muy presentes. ¿Qué significa para vosotros que un movimiento autogestionado pueda formar parte del BAM?

 

Venimos de la autogestión, en la organización y programación tanto de espacios y acontecimientos como de nuestros propios proyectos artísticos. Hay que apoyar estos proyectos que nacen fuera de las estructuras principales, porque son los que alimentan las nuevas formas de cultura y plantean nuevos modelos dónde crear y habitar. Por lo tanto, esta será una constante que se repetirá a lo largo de nuestras ediciones, con un afán honesto de hacerles justicia cultural.

 

La programación del Festival BAM 2022 no está hecha por alguien que busca un género concreto. Personas con diferentes gustos e identidades podrán encontrar varias propuestas con las que podrán sentirse reflejadas e identificadas. ¿Este es uno de vuestros objetivos del Festival BAM?

 

Como festival público y gratuito, es importante que el máximo de segmentos de población se sientan representados; por lo tanto, sí hay muchos estilos musicales concretos que son representados, del mismo modo que hay propuestas que rompen las concepciones que teníamos de género, entendido en el sentido más amplio: género musical y también identidad de las personas que lo representan encima del escenario, intentando así cambiar las inercias globales donde siempre se ven representados los mismos. Queremos evidenciar que la masculinidad cis-heteronormativa y blanca que muchas veces vemos repetida en las propuestas musicales que toman los escenarios no es la representación de la neutralidad, ni de la normalidad, que es más una entidad plural.

 

¿Para acabar, de las propuestas menos conocidas de este año, cuáles recomendáis que nadie nos perdamos?

 

Nos gustaría destacar la incorporación reciente del colectivo Catàrsia, que es una agrupación artisticopolítica de descendientes asiáticos y comisaria uno de los escenarios con propuestas como el cantante Vignesh Melwani, la cantautora Isabella y los DJ sets de Hanakito y Yamamemaru. También el trabajo del colectivo El Bloque TV que, con el espectáculo Durag, presenta los nuevos talentos más emergentes de la diáspora urbana local, o Yessi Perse, que presentará en exclusiva el espectáculo TOP5 con un coro de 21 integrantes, una solista y una propuesta que trasciende lo que entendemos por lo humano.

 

Además, también destacamos propuestas ultraemergentes como la de Yeli Yeli, que es el proyecto del productor emblema de la música electrónica de Lisboa, Pedro da Linha, con el cantaor queer Álvaro Romero.