Paseo por el barrio de Horta

28 junio, 2013 | Barceloneses, Hagamos red, Insólito

La Barcelona actual tiene entre sus barrios algunos territorios que eran municipios independientes hasta finales del siglo XIX o, incluso, durante el primer cuarto del siglo XX. Uno de estos antiguos municipios, que lo fue hasta 1904, es Horta. En esta entrada te proponemos dar un paseo por sus calles de la mano de la asociación El Pou, Grup d’Estudis de la Vall d’Horta i la Muntanya Pelada, con quien ya conocimos los barrios de la Vall d’Hebron y Sant Genís dels Agudells.

Sant Joan d’Horta, que era su nombre antes de que la agregación lo convirtiera solo en Horta, era un extenso municipio que se situaba a seis kilómetros de la Barcelona antigua y que ocupaba el valle que queda limitado por la sierra de Collserola, las colinas de la Peira, la Rovira, el Carmel y la Creueta del Coll. Formaban parte de su territorio los actuales barrios de Sant Genís dels Agudells, Montbau, la Clota, la Vall d’Hebrón y gran parte del Carmel.

Su nombre, Horta, ya nos indica que el agua allí era abundante. Y lo fue ya en época romana, como lo demuestra el hecho de que se hayan encontrado restos de una villa rural en la zona de Can Cortada. Otra muestra de la importancia del cultivo de la tierra es que se contabilizaron más de cincuenta masías, algunas de las cuales fueron convertidas en casas señoriales, como el palacete del marqués de Alfarràs —actual parque del Laberint—, la Granja Vella —hoy seminario de Martí Codolar—, o Can Gallart, que ahora conocemos como el Palau de les Heures.

La gran riqueza de agua favoreció, también, la aparición de industrias que la necesitaban para su actividad, como curtidurías, tejares, o la lavandería, una actividad económica que fue bastante importante. En una época, las lavanderas de Horta fueron bastante reconocidas. El negocio se fundamentaba en recoger la ropa sucia en las casas acomodadas barcelonesas, lavarla en las lavanderías de Horta y devolverla limpia al cabo de unos días. También había oficios relacionados con el agua, como poceros, aguadores, o aquellos relacionados con el adobo de la piel, como zurradores, curtidores o peleteros.

El itinerario que propone la asociación El Pou permite pasear por las calles de una parte del casco antiguo de Horta y nos lleva, también, a conocer el tramo de un torrente, que todavía sigue a cielo abierto, y algunas de las masías que han llegado hasta nuestros días, aunque con usos diferentes.

El recorrido, cuya autora es Carlota Giménez, empieza en el cruce del paseo de Maragall (antigua carretera de Horta) con la calle de Peris i Mencheta, donde todavía se puede encontrar un pequeño tramo del torrente de Carabassa a cielo abierto, aunque ya no lleva agua. De hecho, el torrente cruza el paseo por debajo, aunque al otro lado se halla una valla de obra que no permite verlo. El segundo punto del itinerario es un lugar casi único en Barcelona y poco conocido, la calle de Aiguafreda, aunque hay quien la conoce como la calle de las lavanderas. Se trata de un conjunto de casitas bajas que tienen jardín y lavadero en frente, al otro lado de la calle.

Después de pasar por los terrenos de Can Bacardí, una parte de los cuales es hoy el Colegio de las Monjas Francesas, el paseo nos acerca al torrente de Horta, el curso de agua más importante, donde confluían los riachuelos y torrentes que bajaban de Collserola. El punto con más caudal era el actual cruce de la calle de Tajo con el paseo de Maragall, donde todavía hay personas que recuerdan el antiguo puente.

La autora nos propone ir por calle de Lisboa arriba hasta el camino de Sant Genís a Horta, que nos introducirá en el actual barrio de la Clota, que conserva un cierto aire rural, hasta llegar a la avenida del Cardenal Vidal i Barraquer, donde podremos contemplar la escultura de Claes Oldemburg,Las cerillas (Els mistos), instalada con motivo de los Juegos Olímpicos de 1992. Justo al lado se encuentra la Torre Jussana, hoy sede del Centro de Servicios a las Asociaciones del Ayuntamiento, y el Pabellón de la República, réplica del que Josep Lluís Sert hizo para la Exposición Internacional de París de 1937, donde estuvo expuesto el Gernika de Picasso y que se reconstruyó también con motivo de los Juegos de 1992. Muy cerca se encuentra el torrente de Marcel·lí y el Club Deportivo Hispano-Francés, que ocupa los terrenos de Can Montalt, donde había existido una planta embotelladora de agua.

El recorrido nos acerca después a Can Travi Nou, antigua masía del siglo XVIII convertida hoy en restaurante, y sigue hacia la parte alta del casco antiguo de Horta, donde se encuentran los restos de la antigua iglesia de Sant Joan d’Horta, la masía de Can Cortada, que mantuvo su uso campesino hasta la década de 1990 y que ahora es también un restaurante. De camino hacia el centro del barrio, pasamos por los terrenos de Can Fontaner, donde se conservan un par de ventanas góticas en la llamada Torre del Moro, y por cuatro torres de agua de la mina de Can Travi. Antes de llegar a la antigua plaza Major, actual plaza de Santes Creus, donde está el edificio del antiguo ayuntamiento de Horta, pasamos por Can Mariner, masía convertida hoy en biblioteca pública y la plaza Eivissa, centro neurálgico del barrio después de la agregación y que fue la plaza del mercado hasta 1951.