Apel·les Mestres, gran creador y autor polifacético

9 junio, 2015 | Barceloneses, Insólito

Dibujante, escritor, poeta, autor teatral, diseñador gráfico, músico, artista polifacético y hombre poliédrico, que destacó en disciplinas como las artes plásticas, literarias y musicales, Apel•les Mestres es uno de los grandes nombres de la cultura catalana de finales del siglo XIX y del primer tercio del siglo XX, y a pesar de haber sido muy valorado y apreciado en su época, acabó siendo olvidado a causa del estallido de la Guerra Civil y los 40 años consiguientes de dictadura franquista.

Apel·les Mestres nació en el corazón de Barcelona, en la calle de Sant Felip Neri, en 1854, hijo de Oriol Mestres, que era arquitecto, y de Elionor Oñós. De muy joven demostró su talento ya que en 1861 escribió la primera obra teatral. Sin embargo, no fue hasta 1874 cuando vendió su primer dibujo y comenzó a colaborar con revistas y periódicos. Anteriormente, había estudiado en la Escuela Llotja, la Escuela de Bellas Artes de Barcelona, y en 1873 había escrito una zarzuela que el Teatro Tívoli compró.

La época en que vivió Apel·les Mestres fue un tiempo de grandes cambios y transformaciones: Barcelona aumentó sustancialmente el número de habitantes, L’Eixample estaba creciendo, la electricidad había llegado y se iba extendiendo su uso por las casas y las industrias de la ciudad. También fue en esa época cuando aparecieron el teléfono o el automóvil. En el ámbito social, la burguesía tomaba un protagonismo dirigente y los menestrales u obreros tomaban conciencia de sus posibilidades y creaban asociaciones sindicales y recreativas para mejorar sus condiciones de vida. Por otra parte, el sentimiento catalanista iba impregnando el mundo político e intelectual y aparecieron con fuerza movimientos como el esteticismo, el modernismo o el novecentismo.

Ilustrador excelente, Mestres colaboró con las principales publicaciones de la época, como La Campana de Gràcia o L’Esquella de la Torratxa, y se le puede considerar como un pionero del diseño gráfico. También destacó como autor de canciones y colaboró con los mejores músicos y cantantes catalanes de su tiempo, como Amadeu Vives, Enric Morera, Enric Granados, Emili Vendrell, Conxita Badia, Mercè Plantada o Concepció Callao.

Buen amigo de sus amigos, era un gran conversador y con frecuencia organizaba encuentros en su casa con veladas culturales que incluían música, danza y poesía. En uno de estos encuentros nació su relación con el Esbart Català de Dansaires, para el que hizo el logo que todavía utiliza la entidad. Fue precisamente el Esbart Català de Dansaires que organizó una exposición con motivo del 75.º aniversario de la muerte del artista en la que se ofrece la siguiente definición: “Dotado de unas aptitudes y facultades creativas excepcionales, Apel·les Mestres fue un artista completo, con una creatividad que se expresó y formalizó en una diversidad de ámbitos y de lenguajes artísticos, en el cultivo de los que sobresalió de manera brillante.” Como ejemplo de esta definición hay que decir que en calidad de autor dramático, no solo escribía una obra de teatro, además creaba su escenografía y dibujaba los figurines para los actores y las actrices.

Montserrat Garrich, comisaria de la exposición que le ha dedicado el Esbart Català de Dansaires, explica: “Apel·les Mestres tuvo claro muy pronto que lo que más le gustaba era el dibujo, pero era un hombre inquieto, interesado por todo y que sobresalió en todas las disciplinas que tocó.” En sus últimos años de vida se dedicó con intensidad al jardín de su casa e incluso en este ámbito destacó, convirtiéndose en un gran experto en hortensias e incluso escribió un tratado de jardinería. Murió el 19 de julio de 1936, a la edad de 82 años.

El Archivo Histórico de la Ciudad de Barcelona conserva el fondo del artista, que forman más de 13.000 documentos, entre los que hay cartas, postales e imágenes, entre otros. Aproximadamente sesenta de estos documentos forman parte de la exposición “Apel·les Mestres, artista completo y hombre poliédrico”, que se puede visitar en la Casa de l’Ardiaca, sede del Archivo Histórico hasta el 31 de octubre de 2015.