El legado de una mujer silenciada, sor Eulàlia Anzizu

15 febrero, 2017 | Barceloneses, Insólito

A lo largo de la historia ha habido personajes que han tenido mucha trascendencia por un tema concreto, pero que, por una u otra razón, han acabado siendo casi desconocidos por gran parte de la sociedad. Y entre las mujeres, esto es aún más frecuente. Uno de estos casos es el de una religiosa catalana que vivió a finales del siglo XIX y principios del XX, quien, a pesar de tener una calle dedicada en el barrio de Pedralbes, es muy poco conocida. Se trata de sor Eulàlia Anzizu.

Sor Eulàlia Anzizu nació el 18 de mayo de 1868 como Mercè Anzizu Vila. Sus padres eran Ignasi Anzizu i Girona y Josefa Vila i Bacigalupi. Estaba emparentada, pues, con dos de los miembros más importantes de la burguesía de la época: el banquero Manel Girona, mecenas de la fachada de la Catedral de Barcelona, y Eusebi Güell i Bacigalupi, el mecenas de Gaudí y de Jacint Verdaguer. Quedó huérfana de muy pequeña: su madre murió poco después de nacer ella, y su padre, cuando tenía 10 años. Entonces pasó a vivir con sus abuelos, que murieron cuando ella tenía 15 años.

A pesar de su juventud, se quedó a vivir en su casa de manera autónoma, bajo la custodia de un tutor legal, el padre Maties Padró, y la protección de su tío paterno, Joan Anzizu. También tenía un director espiritual —figura presente en la vida de las jóvenes solas y de buena posición de la época—, que fue el canónigo, periodista, escritor y activista de la Renaixença Jaume Collell. En los años de su juventud se relacionó mucho con los Güell, mediante los cuales entró en contacto con el efervescente mundo cultural de finales del siglo XIX. Durante su adolescencia y juventud, Mercè Anzizu realizó varios viajes con la familia Güell, entre otros a París, Versalles y Comillas, y se relacionó con personajes de la aristocracia y la cultura europeas.

En aquella época empezó a publicar poesías, alguna de las cuales fue musicada por su prima y gran amiga, Isabel Güell. En el audiovisual De Mercè Anzizu a sor Eulàlia Anzizu (1868-1916), se la describe como “mujer de letras, culta y refinada, con una gran pasión por la literatura y todas las manifestaciones artísticas”. En este mismo documental se recoge una definición sobre la Mercè Anzizu de aquella época, escrita por ella misma años después: “Con espíritu autodidacta, con un pensamiento independiente y crítico, sobre todo en cuanto a la historia y la realidad de mi país y con predilección por la poesía religiosa y patriótica.”

En 1888 realizó un viaje a Italia que resultaría iniciático. Meses después de visitar Roma, Loreto y Asís, Mercè Anzizu ingresó en el monasterio de Pedralbes, y el día 6 de noviembre de 1890 profesó como monja clarisa con el nombre de sor Eulàlia. Se alejaba así de la vida de lujo que frecuentaba con los Güell para vivir con la sencillez, la mística y la espiritualidad de las monjas clarisas del monasterio fundado en el siglo XIV por Elisenda de Montcada.

Ya en el monasterio, sor Eulalia Anzizu, que mantuvo las relaciones de amistad con Jacint Verdaguer y con su mentor, Jaume Collell, se centró más en la poesía mística y religiosa y en obras sobre vidas de santos como san José Oriol, santa Clara de Asís o santa Eulalia. Apasionada de la historia, se hizo cargo del archivo del monasterio, que ordenó y, fruto de su labor, publicó un trabajo que todavía es una obra de referencia indispensable hoy en día: Fulles històriques del Reial Monestir de Santa Maria de Pedralbes (“Hojas históricas del Real monasterio de Santa María de Pedralbes”). Imbuida, probablemente, por la formación de juventud en los valores de la Renaixença y el Modernismo, que daban una gran importancia a la revalorización del patrimonio artístico y arquitectónico, dedicó gran parte de su fortuna personal a la restauración del cenobio. También juntó en un mismo espacio algunos de los objetos artísticos que había en el monasterio y creó así un pequeño museo.

Sor Eulalia Anzizu murió en 1916, a la edad de 48 años. Según muestra el audiovisual mencionado, los días posteriores a su muerte, la prensa de la época se refería a ella en los siguientes términos: “Es una gloria de las letras catalanas, inspirada poetisa, culta escritora; la Teresa catalana. Su nombre será siempre recordado en las páginas de la historia literaria.”

Con motivo del centenario de su muerte, se ha organizado la exposición “Mujeres silenciadas. El legado de sor Eulàlia Anzizu (1868-1916)” en el Monasterio de Pedralbes, con la que se destaca la trayectoria de Anzizu y se quiere hacer patente también la aportación de otras mujeres, coetáneas, que tuvieron una voz propia, a pesar de vivir en un mundo cultural y social marcadamente masculino que las acabó silenciando y ocultando, por lo que algunas de estas mujeres han quedado, injustamente, olvidadas.

En los paneles de la exposición se hace referencia a pedagogas, médicas, filósofas, activistas culturales, escritoras, pintoras, políticas, compositoras, actrices… los nombres de algunas de las cuales han pasado a la historia, pero otros han quedado escondidos. Son nombres como Maria Montessori, Rosa Sensat, Lou Andreas-Salomé, Francesca Bonnemaison, Víctor Català (seudónimo de Caterina Albert), Emilia Pardo Bazán, Lluïsa Vidal i Puig, Rosa Luxemburg, Virgina Woolf, Clementina Arderiu, Trinitat Sais Plaja, Narcisa Freixas, Margarida Xirgu, Dolors Monserdà, Maria de Bell-lloc (seudónimo de Maria del Pilar Maspons i Labrós), Agna de Valldaura (seudónimo de Joaquima Santamaria i Ventura), Maria Antònia Salvà, Maria Josepa Massanés, Agnès Armengol de Badia, Victòria Peña i Nicolau, Carme Karr o Aurora Bertrana.

La exposición, que ocupa varios espacios del Monasterio de Pedralbes, puede visitarse hasta el 3 de mayo de 2017.

Pies de foto: Sor Eulalia Anzizu en el claustro del monasterio de Santa Maria de Pedralbes, hacia el año 1900. AHMP. | Mercè Anzizu poco antes de profesar en el monasterio de Pedralbes. Detalle de la fotografía publicada en la portada de la revista Ilustració Catalana, el 12 de marzo de 1916, con motivo de su muerte. AHCB. | El monasterio de Santa María de Pedralbes en 1893. AHCB. | Archivo histórico de la comunidad de Pedralbes en la Celda de San Rafael. Fundación Instituto Ametller de Arte Hispánico. Archivo Mas. | Entrada a la exposición “Mujeres silenciadas”, en la sala capitular del Monasterio de Pedralbes. Foto: JAF. | La pintora Lluïsa Vidal (1876-1918). AFB. | La doctora Trinitat Sais i Plaja (1878 a 1933). AHCB. Feminal.

De Mercè Anzizu a Sor Eulària Anzizu (1868-196). Una vida from Reial Monestir de Pedralbes on Vimeo.