La historia de Sant Andreu de Palomar a través de las casas de campo

16 abril, 2014 | Barceloneses, Insólito

Muchas de las calles que hoy están llenas de coches y rodeadas de grandes edificios, hace menos de un siglo eran campos donde se cultivaba viña, trigo, cebada, verduras, árboles frutales… Algunos de los barrios con más personalidad de Barcelona habían sido municipios independientes con el territorio poblado de casas de campo que cultivaban los terrenos del entorno. Algunas de estas masías se convirtieron en casas de veraneo, primero, y, con el paso de los años, la mayoría fueron dejando paso a edificios de viviendas y a nuevos barrios.

En el llano de Barcelona había diversos municipios que entre finales del siglo XIX y el primer cuarto del siglo XX fueron agregados a la gran ciudad. En el año 1897 fueron agregados Gràcia, Sants, Sant Martí de Provençals, Sant Andreu de Palomar, Sant Gervasi y Les Corts; en 1904 fue agregada Horta; y en 1921 se añadió el último municipio que todavía era independiente, Sarrià. Estos antiguos municipios se han convertido en los núcleos de los distritos barceloneses que llevan el mismo nombre. Poco a poco, los campos de cultivo y las casas de campo fueron dejando paso a calles, avenidas y edificios de pisos. Muchas de aquellas masías fueron desapareciendo, pero algunas han subsistido, aunque cambiando, eso sí, su función.

Un grupo de historiadores y arquitectos de uno de estos antiguos pueblos del llano barcelonés convertido hoy en distrito, Sant Andreu de Palomar, han inventariado todas las masías que hubo en el antiguo término municipal del pueblo, que hoy día están repartidas entre los distritos de Sant Andreu y Nou Barris, y algunas en Horta-Guinardó y Sant Martí. Los ocho autores que han recuperado esta parte de la historia de Sant Andreu de Palomar son Alexandra Capdevila, Alejandra García, Laura Gómez, Ricard Paradís, Jordi Petit, Lourdes Pinyol, Jordi Sánchez y Pau Vinyes. Su investigación ha podido ver la luz gracias a un proyecto de micromecenazgo de la plataforma Verkami.

El total de masías referenciadas en el libro es de 159, de las cuales todavía hay una veintena que, de una manera u otra, están en pie. Algunas, como Cal Xeparrina (calle de Liuva, 33) o Can Xesc (calle de Servet, 129), son actualmente casas de vivienda; otras se han convertido en centros escolares, como Can Bacardí (calle de Granollers, 21) o Can Carabassa (calle de Peris i Mencheta, 26-46); y también las hay que han pasado a manos del Ayuntamiento y acogen equipamientos socioculturales. Este es el caso de Can Basté (paseo de Fabra i Puig, 274-276), Ca n’Ensenya (plaza de Ca n’Ensenya, 4) o la Torre Llobeta (calle de Santa Fe, 2). Y muchas de las que fueron desapareciendo han mantenido su presencia gracias al nomenclátor de la ciudad, por ejemplo, Can Berdura, Can Dragó, Can Garrigó, Can Guineueta, Can Peguera, Ca la Peira, Can Porta o la Torre dels Pardals.

Aunque el libro se presenta como un “inventario de casas de campo de Sant Andreu”, en realidad va mucho más allá, porque de hecho es una historia de Sant Andreu a través de sus masías y de las personas y familias que las poseyeron y las habitaron. La obra dedica una ficha bastante completa a cada edificio, con los diferentes nombres con los que se ha conocido, si ha tenido más de uno, con datos arquitectónicos y con un relato de la historia de la casa. Cada ficha está ilustrada con fotografías y, en caso de que no haya sido posible, hay un dibujo. Muchas de las imágenes muestran, más allá del edificio en sí, su entorno dentro del llano de Barcelona, todavía rural.

Las últimas fichas recogen una cincuentena de casas de campo del antiguo término de Sant Andreu de Palomar, de las que los autores han encontrado referencia, pero no información suficiente. De algunas no se sabe mucho más que el nombre y la ubicación aproximada; sin embargo, quedan referenciadas en el libro.