La tradición de Sant Jordi en Barcelona

21 abril, 2015 | Insólito

Cada año, con motivo del día de Sant Jordi, la ciudad se llena de libros y rosas y una multitud de personas de todas las edades ocupan las plazas, las calles y cualquier espacio público en un ambiente festivo, aunque en la actualidad este día no es fiesta oficial. Barcelona celebra, como el resto del país, la fiesta del patrón de Cataluña. Sin embargo, el folclorista Joan Amades afirma en sus obras que, de manera contraria a lo que le correspondería, antiguamente este santo no era tan popular ni tan venerado como otros, tal vez porque a menudo se le relacionaba con la nobleza.

De la vida del santo no se conocen muchos detalles, aunque existen varias leyendas. Explica Miquel Batllori en el libro Sant Jordi a Barcelona (“Sant Jordi en Barcelona”) que, con rigor histórico, el santo fue: “Un tribuno del Ejército romano, nacido en Capadocia, que murió a principios del siglo IV al rechazar el edicto promulgado por el emperador Diocleciano que mandaba rendir culto a los dioses paganos.” De todos modos, el mismo Batllori dice que poco tiempo después de su muerte este ya era muy venerado: “Ya en el siglo IV san Juan Crisóstomo lo llamó príncipe de los mártires, y san Gregorio el Decapolitano lo calificó de mártir ilustre y excelente.”

En todo caso, Amades afirma que sant Jordi era el patrón de la caballería catalana, y añade: “La nobleza barcelonesa celebraba esta fiesta con grandes justas y torneos y todo tipo de juegos de armas, en el Born. Esto daba a la fiesta un tono aristocrático que la alejaba del pueblo.” Sin embargo, su veneración se fue extendiendo, y el 22 de abril de 1378 el rey anunció el traslado de una reliquia del santo e instó al Consejo de Ciento a declarar festiva la jornada para dar más solemnidad al acto. Ochenta años más tarde, explica el folclorista: “En el año 1459 las Cortes catalanas, reunidas en la catedral de Barcelona, confirmaron el acuerdo municipal mencionado y lo extendieron al resto de Cataluña.”

Amades aprovecha un dicho popular para confirmar la poca notoriedad de que gozaba antiguamente el santo: “«Es tan escaso como las capillas de Sant Jordi, que solo hay una en cada obispado», usado para calificar una cosa muy rara.” Hoy en día, sin embargo, esto ya no es así, y el libro citado, Sant Jordi a Barcelona, que editó el año 2014 el Ayuntamiento de Barcelona con fotografías de Consol Bancells y textos de Narcís Sayrach, incluye dos centenares de imágenes del santo repartidas por toda la ciudad.

Entre las tradiciones relacionadas con la celebración del patrón de Cataluña, Amades explica: “La Generalitat sacaba a un gran número de músicos de todo tipo a tocar por plazas y calles para propagar la alegría y el bullicio. Era un recuerdo, la copla de ciegos que a mediados del siglo pasado [se refiere al siglo XIX] tocaba en el palacio de la Generalitat.” Según el folclorista, en las mismas fechas en que se perdió esta tradición musical comenzó la feria de rosas en el patio dels Tarongers.