Los vestigios del Rec Comtal

4 septiembre, 2015 | Insólito

En la plaza del Primer de Maig, en el barrio de Vallbona, hay un rincón de esos que no parece que puedan formar parte de la gran ciudad. Por él discurre un curso de agua que bien podría ser un tramo tranquilo de un río cualquiera en algún pueblecito del Pirineo. En realidad, se trata del tramo en que el Rec Comtal, una infraestructura que data del siglo X, entra a cielo abierto, en el término de Barcelona. En diversos barrios de la ciudad existen vestigios de esta acequia que durante siglos fue fuente de riqueza y lugar de recreo de muchos barceloneses y que hoy, todavía, proporciona agua a algunos huertos de la zona de Vallbona.

El Rec Comtal fue construida en tiempos del conde Mir aprovechando en parte un acueducto que los romanos habían construido para llevar agua del Besós a Barcino. Según explica Carme Miró, responsable del Plan Barcino: “La infraestructura romana iba enterrada, porque para los romanos la calidad del agua era muy importante; en cambio, el Rec Comtal es mucho más ancho y a cielo abierto, porque a los medievales no les interesaba la calidad del agua, ya que en aquella época la querían para la industria, para mover los molinos.”

El uso principal de las aguas del Rec Comtal era, pues, como fuente de energía para mover los molinos que se instalaron a su alrededor, como agua de riego y, en cierto modo, también como lugar para bañarse. De hecho, todavía hay personas mayores del Clot y de Sant Andreu que recuerdan haberse bañado en sus aguas cuando eran niños.

Inicialmente, la captación de agua del riego se efectuaba a nivel superficial, directamente del río Besós, pero en 1786 todo cambió. En la guía de historia urbana Agua/BCN, editada por el Museo de Historia de Barcelona (MUHBA), Ignasi Mangue explica: “La obra hidráulica más importante de la segunda mitad del siglo [XVIII] fue la construcción en 1786 de la mina de Montcada, una captación subterránea del agua freática del río Besós proyectada para intentar solucionar las dificultades de abastecimiento, con una población y una actividad manufacturera entonces en veloz aumento.” Esta mina aún hoy está en funcionamiento y se puede visitar junto con el edificio de la estación elevadora y central de bombeo proyectada en 1879 por el arquitecto Antoni Rovira i Trias.

Los molinos, sobre todo harineros, crecieron a orillas del canal. Uno de los vestigios de estas industrias es la antigua fábrica de harinas Sant Jaume, una parte de cuyos edificios es hoy el Centro Cultural La Farinera del Clot, en la Gran Via de les Corts Catalanes esquina con la plaza de las Glòries. No muy lejos de este punto se construyó, a principios del siglo XVIII, una derivación de una parte del agua del riego, tal como explica Ignasi Mangue: “Para hacer llegar el agua a varios huertos, conventos e instituciones hospitalarias del Raval; esta infraestructura, iniciada entre 1703 y 1705, comenzó a ser operativa en 1714.”

El trazado de la acequia, de forma sinuosa, después de entrar en la ciudad por Vallbona, pasaba por los actuales barrios de Sant Andreu de Palomar, la Sagrera, Navas, el Clot y el Fort Pienc, para adentrarse en Ciutat Vella. Además de la salida de la mina en Montcada i Reixac y del tramo a cielo abierto que hay en Vallbona, en Barcelona quedan numerosos vestigios de esta infraestructura hidráulica que fue muy importante para la ciudad durante varios siglos.

En Sant Andreu de Palomar se encuentran los restos del antiguo molino viejo y otras construcciones que se prevé recuperar. En el mismo barrio, muy cerca de la estación de Sant Andreu Comtal, en paralelo a las vías del tren, están los jardines del Rec, que ocupan un tramo del antiguo cauce de la acequia. Y en el Clot, entrando por la calle Meridional, aparece otra parte del cauce, aunque este espacio ha quedado en una zona privada y está rodeado por una valla. En el mismo barrio, se prevé recuperar una sección del canal que pasa por la zona donde hasta el 2013 estaba el mercado de los Encants. También es posible ver un tramo del antiguo cauce en el interior del yacimiento del Born Centro Cultural, ya que pasaba por allí antes de llegar al mar.

Esta infraestructura hidráulica también ha dejado huella en el nomenclátor barcelonés. En el barrio del Clot, en Sant Martí, está la calle de la Sèquia Comtal, donde aún vive gente que recuerda unos baños que funcionaban con agua de la acequia. Y en el distrito de Ciutat Vella está la calle del Rec Comtal, la calle de la Sèquia, la calle del Rec y la calle de las Basses de Sant Pere, además de las calles de la Blanqueria (curtiduría) yde los Assaonadors (curtidores), nombres de oficios que aprovechaban el agua de la acequia. Para quien quiera conocer mejor la historia de esta infraestructura, en la red existe un blog muy interesante que se llama El Rec Comtal. Paisatges culturals, del historiador Enrique H. March, con todo tipo de información, imágenes y mapas.

Pies de foto: Tramo a cielo abierto del Rec Comtal en Vallbona. Autor: JAF | Salida de la mina en Montcada i Reixac. Autor: JAF | El Rec Comtal el día en que se inauguraron las obras de desvío, en mayo de 1916. Autor: Frederic Ballell – Archivo Fotográfico de Barcelona | Jardines del Rec en Sant Andreu. Autor: JAF | Calle del Rec. Autor: JAF | Cauce de la acequia en el yacimiento del Born. Autor: JAF.