Paseo por los vestigios románicos de Barcelona

17 abril, 2015 | Insólito

Barcelona es bastante conocida, entre otras muchas cosas, por los estilos arquitectónicos de algunos de sus edificios. El modernismo es uno de los más conocidos y celebrados. El gótico también está muy presente en la ciudad, tanto real como recreado en la operación realizada entre los siglos XIX y XX. Incluso existe un barrio que lleva el nombre de este estilo. En la ciudad también hay importantes restos de la época romana. Entre todos estos estilos parece como si el románico, tan importante en Cataluña, hubiera pasado de largo de la ciudad. Pero esto no es exactamente así, y una guía editada recientemente por el Museo de Historia de Barcelona muestra los vestigios románicos que pueden verse todavía en la ciudad.

El autor de la guía Románico S. XII-XIII: BCN, Eduard Riu-Barrera, explica que a partir del año 801, después de que Carlomagno conquistara Barcelona, la historia de la ciudad quedó ligada a la tradición carolingia en su evolución hacia el feudalismo, mientras que todo lo relacionado con los reinos hispanogodos, anteriores a la breve dominación musulmana, quedó prácticamente extinguido. Durante el siglo IX, incluida dentro de la Marca Hispánica, la ciudad permaneció alejada de los centros políticos del Imperio y sin un papel eminente. El obispo era quien ostentaba el principal poder urbano y el gobierno estaba en manos de condes designados por el emperador. Poco a poco esto fue cambiando. Primero la dignidad condal pasó a ser hereditaria y luego se independizó del Imperio. Finalmente la casa de Barcelona acabó imponiéndose al resto de condados catalanes y la ciudad asumió la capitalidad del nuevo reino.

Hacia el último tercio del siglo X, antes del asalto de Almanzor, en 985, en la ciudad, según explica el autor de la guía: “Aún estaba plenamente activa la antigua muralla romana, que daba a la ciudad el valor de fortaleza. En el interior de su recinto, una sencilla y discontinua edificación convivía con espacios agrícolas, notables vestigios monumentales romanos y las dos piezas eminentes de la autoridad urbana. Estas eran la sede episcopal, de origen antiguo, y el palacio Comtal, vinculado al ordenamiento franco.”

El arte románico llegó a Cataluña a principios del siglo XI procedente sobre todo de la zona de Italia. Barcelona no tuvo una especial vitalidad hasta pasado el año 1000, por lo que no existen obras significativas. La época prerrománica solo dejó algunos vestigios en el interior de la iglesia de Sant Pere de les Puelles y la ornamentación de un manuscrito que se conserva en la biblioteca de El Escorial, el Liber iudicum popularis, compilado por el juez Bonsoms en el año 1011.

Riu-Barrera explica que, en cambio: “De la arquitectura del primer románico se conservan importantes testimonios de edificios laicos de carácter residencial, pero ningún templo.” Entre los vestigios que se pueden encontrar en Barcelona, el autor cita algunos elementos del palacio Comtal, como algunas bóvedas de cañón, ventanales del siglo XI y otros del siglo XIII, que se pueden ver en la plaza del Rei y en el patio del Museo Marès, y también unas pinturas que se conservan en el Saló del Tinell. Por otra parte, la Pia Almoina (sede actual del Museo Diocesano de Barcelona, en la avenida de la Catedral y la calle de la Tapineria) fue levantada sobre la antigua muralla romana y también conserva algunas ventanas románicas.

En cuanto a la catedral, explica Riu-Barrera: “No se sabe si las obras documentadas entre 1035 y 1058 sustituyeron la sede preexistente o solo la reformaron. Sin embargo, las noticias del suntuoso mobiliario litúrgico y de las tumbas condales o los trabajos de escultura incorporados al templo entre los siglos XII y XIII, como el portal de mármol del claustro, de talla italianizante, indican que la sede alojaba algunas de las mejores obras románicas del país.”

Sin embargo, quedan todavía algunos edificios bastante destacables, el más importante de los cuales es el monasterio de Sant Pau del Camp, con una interesante fachada y un claustro muy original. En la misma catedral hay algunos elementos que se incorporaron a la estructura gótica, y también la capilla de Santa Llúcia, construida durante la década del 1260. En el Raval se encuentra la capilla de Sant Llàtzer, con un ábside semicircular con decoración lombarda, y al otro lado de Ciutat Vella, no muy lejos del mercado de Santa Caterina, donde se conservan los restos del convento que le dio nombre, está la capilla Marcús o de la Mare de Déu de la Guia, en la calle de los Carders, las fachadas de la cual mantienen decoraciones lombardas.

En el Museo de Historia de Barcelona (MUHBA), en su sede de la plaza del Rei, y en el Museo Nacional de Cataluña (MNAC) se conservan fragmentos de pinturas murales procedentes de algunas casas hoy desaparecidas. La guía de historia urbana Románico S. XI-XIII: BCN da mucha más información sobre el tema y localiza todos los restos románicos que aún se conservan en la ciudad.