Un parque de la ciudad con ponies y trenes

19 octubre, 2016 | Barceloneses, Insólito

Barcelona tiene un buen número de parques y jardines repartidos por la ciudad. Y son muy diversos. Algunos de ellos ocupan lo que había sido un lugar de mal recuerdo para la ciudad, como la Ciudadela; otros son casi museos, como el parque del Laberint, en Horta, o el Park Güell; hay algunos que son didácticos, como el Jardín Botánico, en el parque de Montjuïc, y otros, dedicados a un tipo específico de planta, como la rosaleda del parque de Cervantes. En algunos predominan las zonas ajardinadas y otros son más boscosos. En Sarrià hay un parque donde se puede dar un paseo en pony o realizar un viaje en tren. Es el parque del Castell de l’Oreneta.

Situado en la parte alta del barrio de Sarrià, junto al barrio de Pedralbes, y justo por encima de la ronda de Dalt, el parque del Castell de l’Oreneta es un gran espacio verde que conecta la cercana sierra de Collserola con la trama urbana de la ciudad. De hecho, más allá de los límites que constan en los registros, la mancha verde de los árboles del parque se mezcla con la de la vegetación de Collserola. Es un parque boscoso, casi salvaje, con caminos que pasan por arboledas y zonas arbustivas donde también hay elementos arquitectónicos curiosos —algunos recuerdan el pasado rural del parque—, zonas de estancia y de recreo para niños y los dos atractivos que lo diferencian de otros parques barceloneses: una cuadra de ponies y un circuito de trenes a vapor a escala.

El parque es el resultado de la unión de dos fincas rurales: La Bonavista y el Castell de l’Oreneta. La primera era propiedad de Alejandro de Compte, y la segunda, que ha acabado dando nombre al conjunto, pertenecía a la familia Tous. El castillo que daba nombre a una de las fincas y al parque actual era, en realidad, una casa de veraneo. Así explica el origen de este edificio Carles Romaní en un artículo publicado en el boletín Pedres Albes, editado por la Asociación de Vecinos de Pedralbes: “Lo hizo construir, a finales del siglo XIX, Ernest Tous i Repetti (1845- 1926), accionista, director y presidente del consejo de administración de La Maquinista Terrestre y Marítima. El motivo: la celebración, en 1898, de las bodas de plata con su primera mujer (y cuñada), Anna Sant i Lluch.”

En 1905 se terminó una ampliación del edificio, que ganó cerca de un 30% de volumen y una capilla, donde se celebraron las bodas de varios miembros de la familia. El edificio estaba rodeado de viñedos y árboles frutales. Carles Romaní explica que un tío abuelo suyo, Francesc Sant Tous, se encargaba de la vendimia y de la elaboración del vino, así como de la producción de almendras y otras frutas.

Según testigos de la familia, recogidos por Carles Romaní, al estallar la Guerra Civil Española la capilla fue saqueada e incendiada y el fuego se extendió al resto del edificio, que quedó muy dañado. En 1939, al entrar en Barcelona, parte de las tropas franquistas se instalaron en la antigua portería y cosecharon y vendieron las frutas y verduras de los huertos de la finca. Posteriormente, gran parte de la finca pasó a manos de la Cruz Roja, y durante bastantes años existió el proyecto de levantar un hospital que debía sustituir al que hay entre los barrios del Camp de l’Arpa del Clot y de la Sagrada Família y que hoy se conoce como Hospital Dos de Maig. El proyecto nunca llegó a tomar forma y la finca quedó vacía y abandonada, hasta que, ya en época democrática, el Ayuntamiento la adquirió y la condicionó como parque público.

En el punto más alto del parque se pueden ver los restos del edificio que le da nombre, el castillo. Entre otros elementos, hay una torre con almenas, algunas paredes y parte de un muro almenado. En el Archivo Fotográfico de Barcelona se conservan unas fotografías, cedidas por la familia Romaní, en las que se puede ver el edificio rodeado de viñedos.

El parque actual, que se abrió al público en 1978, tiene una superficie de 17 hectáreas y aún conserva gran parte de la vegetación primigenia de tipo mediterráneo, aunque también se han plantado nuevas especies. Entre los árboles antiguos hay pinos blancos y pinos piñoneros, encinas y robles, rodeados de un sotobosque muy rico en arbustos, como la retama, el boj, el durillo, el madroño y el lentisco. De estas dos últimas especies, hay ejemplares centenarios. Entre los árboles frutales que recuerdan el pasado rural de la finca, hay naranjos, nísperos, almendros, olivos y algún granado. También hay abundancia de plantas aromáticas, como el tomillo, el laurel y la lavanda. Entre las especies plantadas de nuevo, está el eucalipto, el ciprés, el cedro y el almez. Entre toda esta vegetación destacan dos árboles que, por su excepcionalidad, forman parte del Catálogo de Árboles de Interés Local de Barcelona: un enorme eucalipto, que se encuentra en una de las curvas del camino que lleva el nombre de esta especie arbórea, y un cerezo de Santa Lucía, cerca de las cuadras de los ponies.

La situación geográfica del parque hace que desde algunos puntos haya unas buenas vistas de la ciudad y del Barcelonès, desde Sant Adrià de Besòs hasta el Prat de Llobregat. Paseando por sus caminos se pueden ver, diseminados entre la vegetación, una fuente ornamental datada de 1863, una antigua era, un lavadero y sistemas de riego medio enterrados.

Aparte del castillo que le da nombre, este parque es bastante conocido por el circuito de trenes a escala. Lo gestiona el Centro de Estudios – Modelismo Vapor Barcelona, que tiene su sede en el parque. El trazado del circuito tiene una longitud de 636 metros y no le falta ningún detalle. Tiene tres anchos de vía: 5, 7¼ y 10 pulgadas, y las instalaciones son muy completas: hay una estación y un apeadero, tres puentes, tres túneles, un depósito con placa giratoria, un depósito auxiliar, foso para grandes reparaciones, taller con almacén de repuestos y rampa con elevación hidráulica. Todos los elementos han sido construidos por los socios de la entidad, que se han empleado a respetar todos los detalles técnicos y reproducir la realidad a escala hasta el último detalle. Entre las piezas más destacables se encuentra una de las máquinas más antiguas de Europa, que pesa dos toneladas y media con pasaje incluido. En total hay doce locomotoras —entre eléctricas, de vapor y diésel—, y doce vagones.

Pies de foto: El castillo que da nombre al parque rodeado de viñedos, a principio del siglo XX. Autor desconocido. Archivo Fotográfico de Barcelona. | Rincón del parque con restos del castillo. Autor: JAF. | Obras del castillo entre 1897 y 1898. A la derecha, sentado, el propietario Ernest Tous i Repetti (director y presidente del consejo de administración de La Maquinista Terrestre y Marítima); detrás, derecha, su mujer, Anna Sant i Lluch. Las criaturas son sobrinos de Ernest y Anna. Autor desconocido. Archivo Fotográfico de Barcelona. | Uno de los trenes a escala en la estación. Autor: JAF. | Antigua era en el parque actual. Autor: JAF. | Una de las zonas de juegos infantiles del parque. Autor: JAF. | Depósito de trenes de circuito. Autor: JAF.