La sede del Distrito de Sants-Montjuïc, un patrimonio con cien años de historia

8 mayo, 2015 | Barceloneses, Insólito, Tu Ayuntamiento

Las sedes municipales, sobre todo las que tienen una representación institucional, suelen ser edificios nobles que fueron erigidos con la intención de mostrar exteriormente la importancia de lo que ocurre en su interior. La mayoría de sedes de los actuales distritos municipales de Barcelona son edificios que acogieron, en su día, los ayuntamientos de los pueblos del llano que fueron agregados a la ciudad entre 1897 y 1921. En el caso de la sede del Distrito de Sants-Montjuïc, que en 2015 cumple cien años, algunos elementos la convierten en uno de los edificios municipales más destacables.

A diferencia de otras sedes, como las de Gràcia, Sarrià – Sant Gervasi, Les Corts, Sant Andreu o Sant Martí, el edificio del Distrito de Sants-Montjuïc nunca fue la sede municipal de Santa Maria de Sants, que era el nombre del pueblo que con los años se convirtió, más o menos, en el actual distrito municipal de Sants-Montjuïc. Las obras comenzaron en 1885, como remodelación de la anterior sede de la Tenencia de Alcaldía. Así lo explica Albert Torras i Corbella en el libro La seu del Districte: 1915-2015 (“La sede del Distrito: 1915-2015”), editado con motivo del centenario del edificio.

El pueblo de Sants creció, a partir del siglo X, alrededor de la iglesia románica de Santa Maria de Sants, donde hoy se encuentra la parroquia. Los edificios fueron ocupando los márgenes de los diferentes caminos que cruzaban esa zona del llano barcelonés, sobre todo los que se corresponden, de manera aproximada, con las actuales calles del Sant Crist y de Blanc, así como con la plaza de Ibèria.

El Ayuntamiento de Sants estaba ubicado en la desaparecida plaza de Víctor Balaguer, también denominada plaza de la Vila y de la Constitució, aunque popularmente era conocida como plaza del Nen o del Niño, por una escultura de Agapit Vallmitjana que presidía una fuente que había en la plaza. Todo ello desapareció al final de la década del 1960 con la apertura de la ronda del Mig.

El edificio de la actual sede del Distrito se encuentra, en realidad, en Hostafrancs, un barrio que había formado parte del municipio de Sants, pero que en 1839 fue anexionado a Barcelona. A partir de la mitad del siglo XIX, los vecinos de este barrio reclamaron al Ayuntamiento de Barcelona que instalara allí unas oficinas municipales. Finalmente se ubicó una tenencia de alcaldía en un edificio alquilado que el Ayuntamiento acabó comprando. Este edificio se fue modificando y fue acogiendo nuevos servicios, como las escuelas municipales, un dispensario médico o una oficina de correos, entre otros.

La necesidad de reformar el edificio se hizo bastante evidente y se inició un período de modificaciones. Así lo explica Albert Torras: “A partir de 1885 se emprendieron un conjunto de reformas estructurales en el edificio que permitieron adecuarlo, aunque la parte fundamental de reforma integral del edificio no comenzó hasta 1908.” El autor afirma también: “La intervención de Jaume Gustà, de 1885, permite simplemente definir la estructura de lo que será el futuro edificio y de la intervención definitiva, a cargo de Ubald Iranzo, entre 1908 y 1915.” Esta última es la que dejó el edificio como es hoy en día.

La fachada de la actual sede del Distrito está recubierta con piedra de Montjuïc y tiene diferentes elementos que destacan, como la torre del reloj, en el lado izquierdo, y el escudo de Barcelona. En general, toda la fachada está profusamente decorada con todo tipo de figuras modernistas; se pueden distinguir personas y también animales, como un gallo, palomas, un zorro, un búho y varias serpientes. Las puertas de las arcadas que dan acceso al edificio son de hierro forjado y también están decoradas con motivos vegetales.

En el interior destaca la escalera noble, con una barandilla muy elaborada, sobre todo en el arranque y los rellanos. Su inicio es espectacular, con un pilar coronado por una lámpara, en la que se observan ramilletes de rosas y unas águilas. En el primer piso destaca el Saló de Plens, con columnas de capiteles labrados, las paredes y el techo decorados con esgrafiados y estucos y unas vidrieras espléndidas de Francesc Labarta, en las que se pueden ver figuras humanas que representan Barcelona, el comercio, la agricultura y la industria.

El edificio de la antigua Tenencia de Alcaldía de Sants es hoy la sede del Distrito, y en palabras del concejal del Distrito, Jordi Martí, en la presentación del citado libro, esta sede es “el edificio municipal más noble después del Ayuntamiento de Barcelona, con el magnífico Saló de Cent”.