Los gremios de la seda, quinientos años de historia barcelonesa

17 noviembre, 2015 | Barceloneses, Insólito, Tu Ayuntamiento

Los gremios tuvieron una importancia capital en Barcelona. Durante siglos formaron parte del Consejo de Ciento, y tenían un papel destacado en la defensa de la profesión, la formación de nuevos profesionales y la asistencia social de sus miembros. Entre estas corporaciones gremiales barcelonesas se encontraban las que se reunían en torno al arte de la seda. En total, más de quinientos años de historia de la ciudad.

La seda es conocida en Cataluña desde la alta edad media. Ya en el siglo X hay documentados intercambios comerciales entre mercaderes catalanes y andalusíes en torno a la seda. La primera regulación de esta actividad en Barcelona fue una disposición del rey Pedro III el Grande, en el último tercio del siglo XIII. En aquella época la gran mayoría de artesanos sederos eran judíos y, por tanto, no disponían de ninguna organización gremial, ni formaban parte de la corporación municipal. Con todo, el auge de la sedería durante el siglo XIV hizo que el Consejo de Ciento acabara autorizando unas ordenanzas de compraventa de seda. A partir del año 1391, cuando los judíos fueron perseguidos y expulsados, el mundo de la seda prácticamente desapareció de Barcelona.

A partir de mediados del siglo XV empezaron a surgir de nuevo una serie de oficios relacionados con la seda. En un período de unos ciento veinte años se constituyeron en la ciudad hasta siete corporaciones de oficios relacionados con la seda: sombrereros (1495), cinteros (1509), tejedores de velos (1533), terciopeleros (1548), pasamaneros (1572), torcedores (1619) y tintoreros (1619). Los sombrereros eran los que elaboraban sombreros, y en catalán se llamaban barreters d’agulla porque inicialmente trabajaban con agujas; los cinteros fabricaban cintas y tejidos largos y estrechos de seda, y se diferenciaban de los pasamaneros porque trabajaban con telar, y los torcedores eran los que se dedicaban a torcer la seda.

Un decreto del 20 de diciembre de 1836 suprimió todas las organizaciones gremiales del estado español, y las entidades que sobrevivieron lo hicieron convirtiéndose en asociaciones de defensa de intereses colectivos o como mutualidades laborales. Uno de estos casos fue el Colegio del Arte Mayor de la Seda de Barcelona, que había nacido en 1834 a raíz de la fusión de los gremios de tejedores de velos y de terciopeleros.

Los gremios eran regidos por las juntas y los consejos, compuestos, generalmente, por dos mayorales, un tesorero, un contable y un síndico. Ellos se encargaban de la gestión de la institución; controlaban el proceso de admisión de aspirantes, un tema al que se daba una gran importancia; participaban en el mantenimiento y el mando de la milicia urbana de Barcelona de los siglos XVII y XVIII, y organizaban las celebraciones patronales, porque cada gremio tenía un santo patrón o una santa patrona, mantenía capillas y organizaba celebraciones en su honor.

En los primeros años de su existencia, el Gremio de Tejedores de Velos se reunía en la colegiata de Santa Anna, y a partir del siglo XVII pasó a hacerlo en el convento de Santa Caterina, hasta que en 1764 inauguró una sede propia en el número 1 de la actual calle de Sant Pere Més Alt, en la esquina con la Vía Laietana. Con la fusión se convirtió en la sede del Colegio del Arte Mayor de la Seda de Barcelona. El edificio, que destaca por los grandes esgrafiados de su fachada, estuvo a punto de ser derribado a principios del siglo XX, con la apertura de la Vía Laietana y debido al interés del Orfeón Catalán en que el Palau de la Música ganara visibilidad. Finalmente, en 1929 fue declarado Monumento de Interés Nacional y se salvó.

En el año 2012 el Colegio del Arte Mayor de la Seda cedió su documentación en comodato al Archivo Histórico de la Ciudad de Barcelona, que ahora ha organizado una exposición con una parte de los documentos. La muestra puede visitarse en el vestíbulo de la Casa de l’Ardiaca, sede del Archivo, hasta el 30 de abril de 2016.

Entre los documentos expuestos se puede ver un pergamino del 1533 con el que el rey Carlos I confirmó las ordenanzas otorgadas por los consejeros de Barcelona a la Cofradía de Tejedores de Velos de la ciudad, o el libro de privilegios del Gremio de Terciopeleros, del 1570. También se puede ver una alegación de los síndicos de los tejedores de velos, terciopeleros y cinteros contra unas mujeres que fabricaban y vendían artículos de seda de forma ilícita. Y es que los gremios, todos en general, tenían un cuidado especial a la hora de controlar el acceso a la profesión y perseguían especialmente los intrusismos y las competencias desleales. Entre los elementos de la exposición se encuentra un curioso gusano de seda de madera desmontable que se utilizaba para los cursos de formación.

Pies de foto: Grabado que muestra el trabajo de devanado del hilo de seda. Forma parte de sesenta y dos láminas del libro de grabados en cobre de Benard Direxit, algunas desplegables, que ilustran los procesos de obtención del hilo de seda y la producción de tejidos del siglo XVIII. Autor: Benard Direxit – Archivo Histórico de la Ciudad de Barcelona (AHCB). Fondo del Colegio del Arte Mayor de la Seda de Barcelona (CAMS). | Libro primero de privilegios de la Cofradía de Tejedores de Velos de Seda. Contiene una copia de las primeras ordenanzas otorgadas por Carlos V a los tejedores de velos de Barcelona, el 16 de diciembre de 1533. AHCB. Fondo del CAMS – Gremio de Tejedores de Velos. | Acuerdo entre el Gremio de Percheros y el doctor Josep Coll. AHCB. Fondo del CAMS – Gremio de Percheros, 16 de mayo de 1790. | La Casa del Gremio de los Tejedores de Velos, en la esquina de la calle de Sant Pere Més Alt con la Vía Laietana. Autor: JAF. | Gusano de seda de madera desmontable con las partes anatómicas destacadas usado en cursos de formación. AHCB. Fondo del CAMS. | Dos documentos que se muestran en la exposición: alegación contra unas mujeres que fabrican y venden artículos de seda y memorial de agravios del Gremio de Terciopeleros. AHCB. Fondo del CAMS. | Imagen de la exposición “Las artes de la seda en Barcelona”.