Monasterios en tiempos de guerra

10 junio, 2014 | Barceloneses, Insólito, Tu Ayuntamiento

Dos comunidades religiosas femeninas vivieron la Guerra de Sucesión en primera línea de fuego. Los baluartes de Sant Pere y de Santa Clara tomaron el nombre de dos cenobios benedictinos femeninos que se habían fundado junto a las murallas en dos de los puntos por donde, en septiembre de 1714, acabaron entrando las tropas borbónicas en la ciudad. La exposición “Monestirs urbans en temps de guerra“, que se muestra en la capilla de Santa Àgata, recoge la historia de los conventos de Sant Pere de les Puel·les y Santa Clara de Barcelona.

El monasterio benedictino de Sant Pere de les Puel·les, fundado en la primera mitad del siglo X por los condes Sunyer y Riquilda, es uno de los cenobios femeninos más antiguos del condado de Barcelona. De hecho, solo lo supera en antigüedad el de Sant Joan de les Abadesses, fundado en 885 por Wifredo el Velloso y Guinedilda. El monasterio de Santa Clara fue levantado, a partir de 1237, por un grupo de monjas de una orden mendicante, encabezadas por Berenguera d’Antic y Guillema de Polinyà, aunque la tradición lo atribuye a dos sobrinas de Santa Clara: Agnès de Peranda y Clara de Janua. Originariamente el edificio fue construido extramuros, pero con el levantamiento de la muralla en tiempos de Pedro el Ceremonioso, quedó en el interior. Posteriormente, los avances de la artillería obligaron a la edificación de los baluartes.

Los dos monasterios fueron creciendo hasta llegar a tener una importante influencia en los respectivos entornos urbanos. En conjunto llegaron a dar empleo a un buen número de personas, entre las cuales había presbíteros, sacristanes, monaguillos, campaneros, archiveros y obreros. Y poco a poco fueron acumulando un patrimonio importante, tanto dentro como fuera de Barcelona. La gestión de estos patrimonios, que estaba a cargo de diversos profesionales, como notarios, oidores de cuentas o procuradores, fue generando un gran volumen de documentación que se conservó en los archivos de los monasterios y que, cuando menos en parte, ha llegado hasta nuestros días.

Entre las monjas de estos dos monasterios había apellidos como Cartellà, Copons, Despujol, Esquerrer, Llupià, Montoliu, Sans o Sentmenat, es decir, las principales familias barcelonesas, de ciudadanos honrados y de la pequeña nobleza, muchas del brazo militar. Las monjas, al profesar, no perdían su estatus, que tenían asegurado gracias a la dote, que les proporcionaba rentas propias. Incluso, las que venían de un mismo linaje disfrutaban de casa propia en el interior del convento donde hacían vida con sus sirvientas. En la Guerra de Sucesión, muchas de las familias de estas monjas eran austriacistas, pero también hubo unas cuantas que eran borbónicas.

La exposición explica el origen de estos dos monasterios y cómo fueron creciendo y haciendo su vida hasta que, a partir de 1640, empezaron los enfrentamientos bélicos entre las coronas española y francesa, que supusieron un estado de guerra en las comarcas catalanas y, particularmente, en la capital catalana, que sufrió diversos ataques que acabaron en el año 1697 con un durísimo asedio a la ciudad durante el que las tropas del duque de Vendôme concentraron los ataques en la zona comprendida entre los baluartes de Sant Pere y el Portal Nou. Acabados los enfrentamientos, empezaron las labores de reconstrucción de los edificios dañados, pero pocos años después, en 1704 empezaría la Guerra de Sucesión.

Los paneles, los documentos y los objetos expuestos muestran cómo fue la vida de las monjas de estos dos monasterios durante esos años de guerra y cómo vivieron el asedio final entre 1713 y 1714. Los dos cenobios estaban junto a los baluartes por los que las tropas borbónicas lanzaron el asalto final y quedaron muy deteriorados. Además, el convento de Santa Clara fue uno de los edificios destruidos para poder construir la ciudadela y la explanada que la rodeaba.

Las dos comunidades religiosas, igual que la ciudadanía, intentaron volver, poco a poco, a una cierta normalidad, no sin dificultades. En Sant Pere de les Puel·les no profesó ninguna monja durante unos cuantos años, mientras que la abadesa de Santa Clara buscaba ayudas para encontrar un lugar donde poder establecer de nuevo la comunidad. Finalmente, en julio de 1718 pudo establecerse en una parte del antiguo palacio real, que incluía el Saló del Tinell, denominado entonces sala del Borboll. Entre los objetos que se exponen hay algunas de las bombas de piedra que cayeron en la ciudad durante el asedio, fragmentos del claustro de Santa Clara y manuscritos y notas de las monjas donde explican algunos de los hechos que vivieron.

La exposición “Monestirs urbans en temps de guerra” puede visitarse hasta el 14 de setiembre del 2014 en la capilla de Santa Àgata. En paralelo se organizan también diversas actividades, como conciertos, seminarios o itinerarios urbanos y, también, visitas comentadas a la exposición. Justo al lado, en el Saló del Tinell, hay también una exposición relacionada con el Tricentenario: se trata de “El mundo de 1714“, que es un muy buen complemento a la de los monasterios.