El mundo necesita trabajos de cuidados dignos

Trabajo y cuidados. El trabajo de cuidados, tanto remunerado como no remunerado, es de vital importancia para el futuro y tiene que ser reconocido como tal.

El trabajo de cuidados, tanto remunerado como no remunerado, es de vital importancia para el futuro y tiene que ser reconocido como tal.

2.100 millones de personas necesitaban cuidados en 2015. El valor estimado para el año 2030 es de 2.300 millones, cifra que indica que el mundo habrá sumado 200 millones de personas dependientes en tan solo 15 años.

El informe publicado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) “El trabajo de cuidados y los trabajadores del cuidado para un futuro con trabajo decente” advierte de que si no se abordan de manera adecuada los déficits actuales en la prestación de cuidados y en su calidad, se generará una crisis del cuidado global insostenible y aumentarán aún más las desigualdades de género en el mundo del trabajo.

Un estudio realizado en 64 países (que representan dos terceras partes de la población activa mundial) muestra que, diariamente, 2.000 millones de personas trabajan ocho horas diarias sin recibir remuneración. Estos trabajos de cuidado no remunerado, si se valoraran sobre la base del salario mínimo por hora, representarían el 9% del PIB mundial, casi 10.000 millones de euros.

Analizado en clave de género, el trabajo de cuidados no remunerado es un factor decisivo cuando hablamos de equidad. Según el informe, las mujeres realizan el 76,2% de todo el trabajo de cuidados no remunerado mundial, dedicándole 3 veces más de tiempo que los hombres. En consecuencia, en una familia con personas dependientes generalmente serán las mujeres quienes realizarán las tareas de cuidados, sacrificando su vida profesional al trabajar menos horas (o ninguna) de forma remunerada y, consecuentemente, siendo apartadas de los puestos de responsabilidad.

La prestación de cuidados puede ser gratificante, pero cuando se realiza en exceso o en malas condiciones obstaculiza las oportunidades económicas y el bienestar de las personas que cuidan. El informe alerta de que es urgente “reconocer, reducir y redistribuir el trabajo de cuidado no remunerado” y que las personas que realizan cuidados remunerados disfruten de un trabajo decente.

El trabajo de cuidados, tanto remunerado como no remunerado, es de vital importancia para el futuro del trabajo decente. El crecimiento de la población, el envejecimiento de las sociedades, las familias cambiantes o las desigualdades de género son algunos de los aspectos que afectan negativamente la organización del trabajo de cuidados. Según la OIT, “si no se afronta de manera adecuada, los déficits actuales en la prestación de servicios de cuidado y su calidad crearán una grave e insostenible crisis del cuidado a nivel mundial y aumentarán más aún la desigualdad de género en el trabajo”.

El informe concluye afirmando que el trabajo decente relacionado con el cuidado es posible y factible, pero debe apoyarse en políticas transformadoras macroeconómicas, educativas, de cuidado, protección social, trabajo y migración.

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