¡Escuchemos la voz de la infancia!

Infancia. Desde mayo ha tenido lugar el proceso participativo para elaborar el Plan de infancia de Barcelona 2021-2030, que define las principales políticas que afectan a la infancia y la adolescencia en la ciudad. 

Por primera vez se ha iniciado un proceso participativo para llevar a cabo el Plan de infancia 2021-2030 en Barcelona. El objetivo: identificar los retos que han de alcanzarse, teniendo en cuenta las necesidades de los niños y niñas y adolescentes de la ciudad, y consensuar qué actuaciones hay que impulsar para mejorar sus vidas y sus derechos en los próximos años.

Primer proceso participativo para un plan de infancia

Por primera vez, el Plan de infancia se ha elaborado de manera participativa, lo que representa un salto dentro de las políticas municipales dirigidas a la infancia. Se han tenido en cuenta las prioridades detectadas por parte de los niños y niñas (recogidas en la Agenda de los niños y niñas del programa “Hablan los niños y niñas”, en el Foco de la infancia y ciudadanía 2017-2020, y en las propuestas de los niños y niñas realizadas en el Programa de actuación municipal 2020-2023); por parte del gobierno municipal (a través de la Agenda 2030 de Barcelona), y por parte de los agentes sociales (a través del Pacto por Barcelona).

Por otro lado, las entidades y personas con experiencia y conocimiento sobre las necesidades de la infancia y la adolescencia, y la ciudadanía en general (adolescentes y familias con niños) han podido hacer llegar sus aportaciones y sugerencias a través de encuentros telemáticos, debates en línea articulados en torno a los derechos y los retos de la infancia (salud, educación, vida digna, familia, protección, participación e interés superior) y la plataforma Decidimos.  

La información, el debate y el contraste se han realizado con los distintos agentes implicados: el Grupo Motor del Plan, la Comisión Transversal, entidades de infancia, el Consejo Asesor (formado por entidades como Save The Children o Unicef y por organizaciones del mundo académico como la Universidad de Barcelona o la Universidad Ramon Llull, los distritos de la ciudad y, por supuesto, los niños y niñas y la ciudadanía en general.

“El Ayuntamiento ha apostado siempre por llevar a cabo procesos deliberativos con la ciudadanía y, sobre todo, con aquellas entidades y personas que saben más de infancia. Trabajar conjuntamente es clave para detectar sus necesidades y dar respuesta a sus demandas y prioridades”, asegura Carles Gil, jefe del Departamento de Promoción de la Infancia. 

Un plan que incorpora la voz de la infancia

Durante la elaboración del Plan de infancia se han tenido en cuenta las demandas de mejora del bienestar realizadas por niños y niñas de entre 10 y 12 años de la ciudad de Barcelona, así como sus propuestas de actuación a partir del programa “Hablan los niños y niñas”, elaborado por el Institut Infància i Adolescència. “Realizamos una encuesta a 4.000 niños de la ciudad para poder saber cuáles eran sus necesidades y propuestas sobre el mundo escolar, el mundo del ocio, la familia”, explica Carles Gil. 

“A partir de todo ese proceso”, continúa Gil, “se creó el Grupo Altaveu, formado por quince niños y niñas de entre 11 y 13 años, que ahora ya tienen 14, de todos los distritos de Barcelona y que fueron los representantes de la voz de la infancia. Este grupo trabaja para presentar la Agenda de los niños y niñas y abrir diálogos con responsables políticos, servicios municipales, entidades y agentes sociales de la ciudad”. 

Otro proyecto que recoge las prioridades de los niños y niñas es el proceso “Ciudadanía Adolescente de Barcelona”, dirigido a chicos y chicas de 12 a 17 años, de centros educativos de secundaria obligatoria y de centros de educación especial, que promueve el debate mediante una serie de encuentros y plantea que el alumnado pueda presentar propuestas a los plenarios municipales de distrito y de ciudad, con el compromiso político de admitir o rechazar las propuestas presentadas. 

Se trata, sin duda, de un proyecto primordial a la hora de tener en cuenta la opinión del conjunto de adolescentes. Tal como afirma Lluís Vila, presidente de FAPAES: “Muchas veces, la adolescencia es la etapa más olvidada. Siempre decimos que, cuando los niños cumplen 12 años, parece que desaparezcan. Por eso, desde FAPAES (la federación de asociaciones de padres y madres de alumnos de enseñanza secundaria de Cataluña), reivindicamos que se tenga en cuenta la última etapa de la adolescencia y que exista una transición coordinada entre infancia y juventud para que no se solapen las acciones”. 

Principales retos detectados en el Plan de infancia

El proceso participativo #PlaInfànciaBCN ha tenido como objetivo debatir la estructura del plan a partir de un documento inicial elaborado por el Institut Infància i Adolescència basándose en datos claves de la ciudad y en las principales conclusiones de la investigación social impulsada a causa de la covid19 (para conocer su impacto en la infancia y la adolescencia).

El ojectivo: detectar los derechos y los retos que la ciudad tendría que poder alcanzar desde ahora hasta el 2030. Entre ellos está el derecho a las condiciones económicas y materiales adecuadas, que tiene como retos principales garantizar una alimentación adecuada, una vivienda digna y suministros energéticos y atender las necesidades emocionales de los niños y niñas con programas y servicios de prevención y atención.

Respecto al derecho a la educación, el objetivo es reforzar la escolarización entre 0 y 2 años (la única que no es universal) y los servicios de apoyo a la crianza, garantizar el derecho a la educación para todos los niños y niñas, reforzar la lucha contra la segregación y el abandono escolar prematuro, y combatir la brecha digital. “Durante la pandemia hemos aprendido que la brecha digital no es solo una disfunción con respecto a los conocimientos y habilidades para poder utilizar unas herramientas sino que existe un aspecto mucho más importante: el entorno y el ambiente que tiene el niño o niña en su casa”, asegura Lluís Vila, presidente de FAPAES. 

Otro reto recogido dentro del Plan de infancia es reconocer el peso del ocio y la cultura como factores esenciales en el bienestar de los niños. “La campaña de vacaciones de verano es un proyecto muy potente que facilita a todos los niños y niñas y adolescentes residentes en Barcelona el acceso a una amplia oferta de actividades de ocio. 

Este año, el Ayuntamiento ha desembolsado cuatro millones y medio euros en becas. Es una clara apuesta por garantizar la participación de todos los niños y niñas y evitar que la capacidad económica de la familia sea un obstáculo para disfrutar de las actividades, como tampoco debe serlo la condición física, psíquica o sensorial. El derecho a la alimentación es un derecho básico, pero el derecho al ocio también lo es”, resalta Carles Gil, jefe del Departamento de Promoción de la Infancia. 

Otros derechos que hay que tener en cuenta son el derecho a la salud integral y a los servicios sanitarios (uno de los retos principales es velar por el acceso de los niños y niñas en situación de vulnerabilidad a la asistencia sanitaria no cubierta por la red pública de salud); el derecho a la familia y sus responsabilidades y a la protección social de la infancia (pretende reforzar el apoyo a las familias con niños, niñas o adolescentes con discapacidad o necesidades de atención precoz y mejorar la atención de la infancia en situación de riesgo y desprotección), y el derecho a la protección contra los maltratos. “En este caso, hay que reforzar los programas de prevención contra los maltratos y las medidas de lucha contra la violencia machista. Por eso, hemos elaborado un programa específico de diagnosis en todos los equipamientos del Ayuntamiento en los que hay presencia de niños y niñas”, comenta Carles Gil. 

Josep Maria Villena, presidente de la asociación Diomira y de la Mesa para la Infancia y la Adolescencia de Cataluña, considera que también tiene que seguirse avanzando en el derecho a la participación y a la escucha de los niños y niñas. “Últimamente no se tiene suficientemente en cuenta la opinión de los niños y las niñas, y eso nos preocupa, porque son ciudadanos de pleno derecho. A través del Plan de infancia se reforzarán los canales y los espacios para que los niños y niñas y los adolescentes participen en la toma de decisiones, reciban información y sean escuchados”, añade Villena, miembro también del Consejo Asesor del Plan.

El Plan de infancia, una herramienta muy viva

El 16 de julio se celebró la sesión de cierre de este proceso participativo con la comisión de seguimiento. Y con toda la información recogida y las propuestas validadas técnicamente se elaborará un documento que previsiblemente se aprobará en septiembre, cuando también se establecerá el seguimiento de los compromisos adquiridos.  “El Plan aprobado será el documento vivo que evaluaremos con entidades y con los propios niños y niñas cada tres años, para incorporar nuevos retos y modificar todo lo que sea necesario. El Plan se irá actualizando periódicamente y de manera participativa desde ahora hasta el año 2030, con el acompañamiento de Institut Infància i Adolescència, que se encargará de la monitorización de los avances y de incorporar las novedades en el Pla”, explica Carles Gil. 

“Valoro muy positivamente la voluntad política de dar una larga trayectoria al Plan. Tengo claro que el proyecto no son solo palabras sino que hay una magnífica delimitación de ejes, de retos y de actuaciones”, concluye Josep Maria Villena, presidente de la asociación Diomira.  

 

 

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