Las personas necesitamos recibir cuidados en todo momento a lo largo de la vida porque somos seres vivos vulnerables e interdependientes
Las personas necesitamos recibir cuidados en todo momento a lo largo de la vida porque somos seres vivos vulnerables e interdependientes

Las personas somos seres vivos vulnerables e interdependientes. Nacemos con una fragilidad extrema. Tardamos un año en levantarnos, dos en comunicarnos mediante el lenguaje y cuatro en poder vestirnos solas para protegernos del frío. Nuestra vulnerabilidad y dependencia son la razón por la que vivimos en comunidad. Para sobrevivir, dependemos del tiempo, los trabajos y los afectos que otras personas nos dedican.

Cuando hablamos de «cuidados» nos referimos al conjunto de tareas que producen bienes y servicios que sirven para regenerar cotidiana y generacionalmente el bienestar físico y emocional de las personas, y que se producen normalmente en circuitos de intimidad y en el marco de los hogares.

Todos y todas necesitamos recibir cuidados de manera permanente a lo largo de la vida, de tipo e intensidades diferentes, dependiendo del momento del ciclo vital en que nos encontramos, y de las capacidades de autocuidado y atención a los demás que tenemos en cada etapa de la vida. Aunque la infancia, la vejez y los momentos de enfermedad requieren cuidados físicos específicos y más intensivos, las personas necesitamos afectos y atención emocional de manera permanente, incluso cuando somos adultas sanas e independientes. Hay que pensar en la necesidad de cuidados no como una situación de excepcionalidad, sino como una característica inherente a la naturaleza humana, en que todos y todas tenemos el derecho, pero también el deber, de recibir y proveer cuidados.

Referencias bibliográficas:

Yayo Herrero, Marta Pascual y María González Reyes (2018). La vida en el centro: voces y relatos ecofeministas. Libros en Acción - Ecologistas en Acción.

Cristina Carrasco (ed.) (2014). Con voz propia: la economía feminista como apuesta teórica y política. La Oveja Roja.

Varios autores (2017). Rebeldías en común: sobre comunales, nuevos comunes y economías cooperativas. Libros en Acción - Ecologistas en Acción.

Amaia Pérez Orozco (2014). Subversión feminista de la economía. Aportes para un debate sobre el conflicto capital-vida. Traficantes de Sueños.

¿Qué cuidado tenemos?

En el modelo de organización social y económica actual, el trabajo de cuidados presenta las siguientes características:

Dos chicas con la cabeza cubierta por un velo mirando a la calle apoyadas en la barandilla de un parque

Es invisible

Los cuidados son invisibles pero imprescindibles para mantenernos vivas. La invisibilidad es un factor que contribuye a la falta de reconocimiento social, y sirve para ocultar las condiciones de falta de derechos sociales y económicos.

Varias personas pasean por una calle

Es gratuito y precario

Dentro y fuera de los hogares, los trabajos relacionados con el cuidado son realizados fundamentalmente por mujeres, y se caracterizan por la informalidad de la relación laboral y por la precariedad en las condiciones salariales y contractuales.

Dos chicas jóvenes vestidas con un uniforme sanitario cogiendo de las manos a una persona anciana

Tiene sexo, origen y clase social

El cuidado de las personas se sigue resolviendo mayoritariamente desde las familias y con recursos privados. Las abuelas, las trabajadoras migrantes y las mujeres de clases populares y nivel formativo bajos son las protagonistas invisibles del cuidado.

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