¿Cómo será el recibimiento de la Flama del Canigó 2023?

Desde hace más de cincuenta años, la Flama del Canigó llega a Barcelona, donde es recibida de manera solemne, por parte de los gigantes de la ciudad, los cabezudos Macers y el Àliga de la ciudad. Este año el recibimiento vuelve a la plaza de Sant Jaume después de dos años de pandemia.

El recibimiento empezará con un concierto de la Cobla Sant Jordi-Ciutat de Barcelona. Después del encendido del pebetero, los representantes de cada barrio irán subiendo al escenario para coger el fuego que encenderá las hogueras de toda la ciudad.

Programa:

  • 17 h Salida de la Flama desde el Camp Nou hasta la plaça de Sant Jaume. Recorrido: calle de Arístides Maillol, Riera Blanca, Creu Coberta, plaza de Espanya, Gran Via, plaza de la Universitat, calle Pelai, la Rambla, paseo Colom, Via Laietana y calle Jaume I.
  • 17.45 h Fiesta de llegada de la Flama en la plaza de Sant Jaume. Con la salida del Àliga, los Capgrossos Macers y los Gegants de la Ciutat al son de la cobla Sant Jordi – Ciutat de Barcelona.
  • 18 h Llegada de la Flama del Canigó en la plaza de Sant Jaume y alumbramiento del pebetero. Pilar de honor de los Castellers de Barcelona.
  • 18.05 h Bailes del Àliga, de los Capgrossos Macers y de los Gegants de la Ciutat.
  • 18.15 h Lectura del mensaje de la Flama, escrito por Lluís Puig, y parlamentos.
  • 18.45 h Reparto de la Flama. Los equipos van pasando para recoger el fuego del Canigó, que servirá para encender hogueras de tota la ciudad.
  • 19 h Final del acto.

Uno de los rituales más distintivos de la noche de San Juan es la llama del Canigó, un fuego surgido en la cumbre de este macizo y que en una sola noche se extiende por todos los territorios de habla catalana para encender hogueras. Además, el fuego de la llama del Canigó no se apaga nunca: durante todo el año se queda en el Museo de la Casa Pairal de Perpiñán hasta que, cada 22 de junio, se lleva a la cumbre del Canigó. A medianoche, el fuego de la llama empieza el recorrido y se va esparciendo y desdoblando para encender las hogueras de San Juan de centenares de poblaciones.

Este ritual empezó en 1955 por iniciativa de Francesc Pujades, un vecino de Arles de Tec (Vallespir). Inspirado en el poema ‘Canigó’ de Jacint Verdaguer, tuvo la idea de encender los fuegos de San Juan en la cumbre de la montaña y repartir la llama por todas partes. No fue hasta 1966 cuando el fuego pasó la aduana por primera vez y llegó a Vic. Y al año siguiente, en 1967, fue recibido en el Ayuntamiento de Barcelona. Pese a la dictadura franquista, la tradición se fue extendiendo por todos los territorios de habla catalana como símbolo de pervivencia de la cultura del país.

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