San Nicolás, el patrón de los niños que reparte regalos el 6 de diciembre

En los Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo…, la noche del 5 de diciembre es una gran fiesta porque san Nicolás reparte regalos a los niños. Este personaje, llamado Sinterklaas, es medio pariente de Papá Noel y, por eso, los dos tienen un aspecto muy similar: un anciano con una larga barba blanca que va vestido de rojo y blanco. No obstante, las figuras también mantienen algunas diferencias: parece que san Nicolás proviene de España, llega a las costas neerlandesas en barco y se desplaza a caballo.

La figura de Sinterklaas se inspira en la leyenda de san Nicolás de Mira, un obispo turco del siglo IV. Es considerado el patrón de los niños por la cantidad de leyendas que lo relacionan con su protección. Una de las más famosas cuenta que resucitó a dos niños que habían matado una pareja de carniceros, y otra dice que dejó oro en las medias colgadas junto a la chimenea de tres hermanas muy pobres que su padre quería vender en matrimonio. Seguramente, de esta segunda leyenda deriva la costumbre de dejar los regalos dentro de un calcetín.

Pero, en menor medida, san Nicolás también es popular en Cataluña. En algunas escuelas lo siguen venerando como patrón de los niños, representan su leyenda y le cantan canciones. Y en Montserrat, perdura la tradición de la fiesta del obispillo entre la escolanía. Cada 6 de diciembre, día de San Nicolás, se escoge y consagra a un obispillo entre los monaguillos recién llegados. El elegido ejerce, por un día, de máxima autoridad dentro del monasterio. Es una fiesta de raíz medieval que hace siglos se había hecho en más lugares donde había escolanía, como en la catedral de Palma.