Jardines de Portolà

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Los jardines de Portolà, como muchos de los jardines residenciales catalanes, quedan protegidos por la casa en la parte posterior. Una tribuna balcón, sostenida por columnas salomónicas de ladrillo macizo, refuerza esta comunión entre la zona residencial y el patio posterior ajardinado. Es un jardín que baja siguiendo el pronunciado desnivel de la calle de Claudi Sabadell, donde antes había un segundo acceso a la finca, que ahora está cerrado, pero del que se han conservado las escaleras de acceso.

La privacidad del espacio está garantizada. Desde las actuales escaleras mecánicas de la calle de Claudi Sabadell, usadas hoy en día por decenas de ciudadanos, se intuye la frondosidad del jardín y su presencia por las copas de árboles y palmeras que son visibles desde la calle, pero la intimidad en el jardín queda perfectamente protegida de miradas curiosas.

Historia

El espacio que actualmente ocupa la casa y los jardines de Portolà eran tierras de cultivo, en concreto de viña, en las últimas décadas del siglo XVIII. Hacia finales del siglo XIX, esta explotación pasó a ser propiedad de Rosa de Portolà i Guinart (1821-1890), casada con un importante terrateniente, Casimir de Gomis i de Ros. Parece que Rosa de Portolà fue la impulsora de la apertura de las calles que rodean la casa y, por lo tanto, de marcar los límites de la torre y el jardín que actualmente conocemos.
Entre los usos de esta bella finca modernista a lo largo de su historia encontramos que fue sede del colegio mayor universitario Montseny, que tenía en el jardín un verdadero claustro laico. Era una extensión al aire libre de la mesa de estudio, un rincón para la meditación y para el recreo. La finca donde se encuentra el jardín se está restaurando para aprovecharla como equipamiento social, de modo que se cederá su uso a una entidad del tercer sector.

Biodiversidad

El jardín nos recibe con tiestos con gardenias (Gardenia jasminoides). Desde un mirador, a la sombra de un naranjo (Citrus sinensis) tenemos el jardín a nuestros pies. Dos palmeras (Phoenix canariensis) lo enmarcan todo. En el primer parterre, cerca del muro lateral, pintado de azul, hay jazmín estrellado (Trachelospermum asiaticum), cintillas (Ophiopogon jaburan), senecio (Senecio vulgaris), búgulas (Ajuga reptans) y un gran Osmanthus heterophyllus silvestre muy parecido al acebo.
Desde allí bajaremos por pequeños tramos de escaleras hechas con ladrillo macizo colocado a sardinel (con los ladrillos puestos de lado). Encontraremos una pérgola y una plazoleta con una fuente con surtidor y un banco de cerámica vidriada. En los parterres hay laureles (Laurus nobilis), nísperos (Mespilus germanica), aligustres (Ligustrum lucidum) y flores del amor (Agapanthus umbellatus).
Si bajamos bordeando la fuente y el banco veremos matas de acebo (Buxus sempervirens) podadas como botones de camisa y árboles frutales. En el resto de parterres se repite el esquema de plantas de flor recubriendo los parterres con lirios, senecios y cintillas. Al final del jardín, en una celosía, encontramos parra virgen (Parthenocissus quinquefolia), un olivo (Olea europaea), más nísperos y un ejemplar de liquidámbar (Liquidambar styraciflua).

Arte y arquitectura

El inmueble, construido alrededor de 1910, tiene dos cuerpos diferenciados. Uno de los cuerpos está formado por una planta baja y dos pisos, y, por su decoración, destaca la parte superior. Esta parte más elevada, además, tiene vista sobre el jardín posterior y la cubierta se abre a la ciudad como una flor acampanada. La casa tiene otro cuerpo alineado con la calle, con una planta baja y un solo piso, unido a este otro espacio de más altura.
Las cuatro paredes de este segundo cuerpo suben sin muchas florituras decorativas, únicamente con elementos de ladrillo visto y cerámica vidriada que rodean el edificio en franjas horizontales y realzan las ventanas. A medida que gana altura se enriquece la decoración. En el segundo piso, la solidez del edificio se rompe con la profusión de ventanas, rematadas con un arco, que rodean las cuatro paredes y dan luz a la casa a cuatro vientos. Las paredes continúan verticales hasta el techo, donde adoptan forma de corola de flor acampanada hasta fundirse con el alero de la cubierta. El efecto arquitectónico es espectacular, ya que el plano de la fachada parece que se abra al cielo al convergir de manera convexa hasta encontrarse con las tejas de la cubierta. La rehabilitación del patio de la casa se inauguró en la primavera del 2009.

Traductor de google :
Dirección:
C Portolà, 5
Distrito:
Sarrià-Sant Gervasi
Barrio:
el Putxet i el Farró
Ciudad:
Barcelona
Titularitat:
Centro público

Horarios

Dirección
C Portolà, 5

Teléfono

Tel.:
010

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