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Germaine Acogny. La gran madre africana de la danza en 6 pasos

Dom 28/02/2021 | 00:30 H

Por Andreu Gomila

Nacida en Benín en 1944, pero criada en Dakar (Senegal), Germaine Acogny es hoy día la principal figura de las artes escénicas en África, por un razón de peso: es la creadora de la "danza africana", una serie de técnicas propias del continente, sobre todo de Senegal y Benín, que ella ha depurado a través de la modernidad occidental (danza clásica, Graham y 'release'). Acaba de recibir el León de Oro de la Bienal de Danza de Venecia por "su contribución a la formación de los jóvenes de África y por la gran difusión de su trabajo en su país y en todo el mundo que han hecho de ella una de las voces independientes que más ha influido en el arte de la danza". Pero, ¿quién es Acogny? ¿Por qué es tan importante?

1. SENGHOR Y BÉJART
A primeros de los años 60, Acogny pudo trasladarse a París desde Dakar para estudiar danza moderna y ballet. Pero no se quedó, sino que volvió a Senegal y en 1968 abrió su primer taller. Gracias a la influencia yoruba de su abuela y al estudio de las danzas tradicionales africanas y occidentales, comenzó a desarrollar lo que más tarde llamaría "danza africana". A finales de los 70, ya la había codificado, lo que le abrió muchas puertas. De 1977 a 1982, dirigió la compañía Mudra Afrique, creada por el coreógrafo y bailarín Maurice Béjart y el poeta y presidente senegalés Léopold Sédar Senghor, que quedó fascinado por la interpretación de Acogny de su poema 'Femme Noire'. En 1980 publicó 'Danza africana', una biblia en el continente.
    Al cerrar Mudra Afrique, Acogny se trasladó a Bruselas para trabajar codo a codo con Béjart. En la capital belga organizó talleres sobre danza africana con estudiantes, lo que tuvo mucho éxito.

2. STUDIO-ECOLE-BALLET-THÉÂTRE DU 3E MONDE
En 1985, abre en Toulouse el Studio-escuela-Ballet-Théâtre du 3e Monde con su marido, Helmut Vogt. Y comienza a brillar internacionalmente. Colabora ​​con Peter Gabriel y Gilberto Gil y crea los solos 'Sahel' y 'YE'OU' que la hicieron viajar por los cinco continentes.

3. REGRESO A CASA
En 1995 decide volver a Senegal y, tres años más tarde, abre Jant-Bi / Ecole des Sables, un centro que ha ayudado a formar a cientos de bailarines africanos y de todo el mundo. Sin embargo, desde entonces ha tenido un pie en Senegal un pie en Europa, sobre todo en Francia, donde ha liderado diferentes proyectos. De 1997 a 2000, fue la directora artística de la sección de danza de Afrique en Création en París y de los Encuentros Coreográficos de Danza Africana Contemporánea.
    La educación de los jóvenes bailarines ha sido siempre una obsesión: "Una mamá tiene responsabilidad respecto a sus hijos. Pero los hijos, cuando crecen, también tienen la responsabilidad de continuar. Nunca se debe dar la culpa a los padres, ni cuando tienes éxito ni cuando fracasas. Intento responsabilizar a las jóvenes generaciones: deben conocer la historia y son los responsables del futuro. Son los que han de tomar el relevo".

4. DE 'TCHOURAÏ' A 'COMMON GROUND [S]'
El auténtico estallido internacional de Acogny como bailarina sucedió en 2001 gracias a 'Tchouraï', una pieza creada por la coreógrafa Sophiatou Kossoko que se estrenó en el Théâtre de la Ville de París y que giró por Europa, EEUU, Brasil y China. En 2003, levantó 'Fagaala', sobre el genocidio de Ruanda, con la coreógrafa japonesa Kota Yamazaki, donde mezclaba su técnica con el butoh y añadió Australia y Japón entre sus fans.
    No fue hasta marzo de 2008 que Jant-Bi aterrizó en el Mercat de les Flors con 'Waxtaan', cuya originalidad no radica solo en el tratamiento de las danzas tradicionales o neotradicionales, sino que también se encuentra en la mirada crítica que ofrece de los gobernantes. Los bailarines, mediante esta creación coreográfica, parodian a los jefes de Estado, los ministros, los políticos y los hombres poderosos.
    Susanne Linke y Olivier Dubois son algunos de los grandes coreógrafos europeos que han trabajado codo a codo con Acogny. Son destacables sus últimos dos proyectos. Por un lado 'À un endroit au début' (2016), una pieza donde mezcla su propia autobiografía con la de su padre, Togoun Servais Acogny, autor de un libro capital, 'Récits d'Aloopho', y dialoga con Johnny Cash, Walt Disney y Medea. Por la otra, 'common ground [s]', un programa doble con 'La consagración de la primavera' de Pina Bausch. En diciembre de 2019, se hicieron audiciones a 135 bailarines en Burkina Faso, Costa de Marfil y Senegal, de los que eligieron a 67 para llevar a cabo un taller intensivo en la École des Sables. Finalmente, 38 bailarines de catorce países africanos pasaron a formar parte de la producción final que se habría estrenado en Dakar a finales de marzo de 2020, con gira en Wuppertal, Londres, París y Amsterdam. La pandemia lo paró todo.

Pina Bausch The Rite of Spring - Rehearsals as École des Sables from Sadler's Wells on Vimeo.

5. EL PLACER DEL CUERPO
Si hay algo por lo que Acogny ha pasado ya a la posteridad es por su técnica. La explica ella misma así: "La danza africana es un anclaje a la tierra y una elevación hacia el cielo. He tomado la columna vertebral como la serpiente de la vida, el árbol de la vida. Y vertebra todo el movimiento a través de la columna, con los nombres de la naturaleza. Las danzas africanas mantienen un diálogo permanente con el cosmos. El culo, por ejemplo, es la luna y el pubis son las estrellas. Mi técnica se basa en el movimiento perpetuo, que no se puede detener nunca. Si el sol se detiene, es una catástrofe, ¿verdad? El movimiento siempre comienza en la columna... Cuando trabajan, los individuos adquieren un imaginario que hace que su cuerpo se libere y, al mismo tiempo, los hace felices. Es el placer de la danza, el placer del cuerpo, de ser en sí mismo y de descubrirse".

6. ORGULLO
Cuando le piden a Acogny desde donde crea, ella siempre dice que desde el orgullo. Nunca ha pensado que la danza africana sea inferior al resto de técnicas occidentales. O que los bailarines africanos sean menos capaces que los demás. Crea desde el orgullo y analizando la historia. "Cuando olvidas el pasado no sabes hacia donde vas", dice. Y añade: "En la escuela enseñamos a los bailarines a conocer su pasado para poder avanzar".

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