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Lisboa, París, Londres, Nueva York. Ciudades de la diáspora africana

Sáb 30/01/2021 | 01:15 H

Por Andreu Gomila

¿Dónde empieza y dónde acaba África? Geográficamente, va desde Ras bien Sakka (Túnez) en el cabo Agulhas (Sudáfrica), y desde Cabo Verde hasta Ras Hafun (Somalia). Pero el colonialismo intensivo, la dominación europea ejercida durante siglos y la esclavitud, llevaron y llevan africanos a todo el mundo, sobre todo al Viejo Continente y a América. Hay artistas africanos y/o de origen africano, con carreras muy importantes detrás, esparcidos por todos los rincones del mundo. No todos, sin embargo, han puesto énfasis en sus orígenes.

LISBOA

Lisboa es uno de los referentes europeos cuando hablamos de africanismo, debido al colonialismo portugués ejercido durante el siglo XIX y buena parte del XX, con el dominio de Angola, Mozambique y las islas de Cabo Verde. No en vano, una de las cantantes de fado más populares de la actualidad, Mariza, nació en Mozambique. A nivel teatral, la nómina es larga, pero no muy visible. De eso iba, por ejemplo, 'Aurora negra', un espectáculo estrenado en septiembre de 2020 en el Teatro Nacional D. Maria II de Lisboa, a cargo de las actrices Isabel Zuaa, Cleo Tavares y Nadia Yracema.

La escena afroportuguesa está que hierve, reclamando atención. Cirila Bossuet y Lara Mezquita tenían previsto estrenar en enero 'Siempre que acordo', en el que, a través del dispositivo de conferencia-performance, dos  negras inventarían el trauma del racismo portugués.

Pero si hay una compañía que destaca dentro de la escena lisboeta, es Teatro Griot, un colectivo formado por afrodescendientes con casi una década de historia y una decena de espectáculos detrás. Son actores dedicados explorar temas relevantes para construir y problematizar la Europa contemporánea y su reflejo en su discurso y la estética teatral. Y no nos olvidemos de actores como Marco Mendonça y Welket Bungué o de la bailarina Vânia Doutel Vaz.

PARÍS

Francia es el país de Europa con más afrodescendientes (unos 5 millones) y esto, culturalmente, se nota. No solo porque uno de los grandes escritores del siglo XIX francés fuera mulato (Alejandro Dumas), sino porque hoy en día uno de los actores más populares del país es Omar Sy. A mediados de enero, por ejemplo, París acogió la 1-54 Contemporary African Art Fair, con el más nuevo y excitante del arte africano contemporáneo. París hace a menudo de puente entre los artistas africanos y Europa. Los franceses de origen africano son bastante numerosos, desde la dramaturga y novelista Marie Ndiaye a los raperos NPL.

Una de las compañías pioneras formadas por afrodescendientes es Accrorap, creada en 1989 por Mourad Merzouki y Kader Attou, la primera que hizo entrar el hip-hop dentro de los circuitos coreográficos franceses. Hasta el punto de que Merzouki dirige el Centro Choréographique National de Créteil. Y Attou, el de La Rochelle, que visitó el Grec 2017 con 'Douar', un espectáculo que, precisamente, nos invitaba a reflexionar sobre el fenómeno de la emigración y los sueños del exilio, especialmente en el contexto de las relaciones entre Francia y Argelia. Y no nos olvidemos del coreógrafo Rachid Ouramdane, que fue artista asociado del Theâtre de la Ville de París de 2010 a 2015. En 2018 llevó 'Tordre' al Mercat de les Flors.

En el terreno teatral, La Colline de Wajdi Mouawad es el espacio parisino que más entrada ha dado a los afrodescendientes franceses. La temporada pasada estrenaron allí Nasser Djemaa y Norah Krief. El primero puso de largo 'Héritiers', tercera parte de una trilogía de la que también forman parte 'Vertige' e 'Invisibles'. Krief, a su vez, puso de largo 'Al Atlal Chant pour ma mère ', un homenaje a su madre, tunecina judía inmigrada a los suburbios de París.

LONDRES

No hay duda de que hoy en día, en la capital británica el teatro negro está de moda. No solo porque esté Kwame Kwei-Armah dirigiendo el Young Vic desde 2018, sino por el gran número de dramaturgos, directores e intérpretes de origen africano o caribeño que hace años que ocupan un lugar importante en la cartelera. El caso de Kwei-Armah nos ofrece la dimensión del asunto. Fue el segundo negro en tener una obra en el West End (el primero fue el autor de origen jamaicano Ray Harrison Graham, por 'GARY', en 1990) y con 'Elmina's Kitchen' obtuvo el Olivier 2004 en la categoría de mejor obra.

Una de las piezas que más pasión ha levantado en Londres en los últimos años es 'The Barber Shop Chronicles', de Inua Ellams, poeta y dramaturgo nacido en Nigeria, cuya familia se trasladó a la ciudad cuando él tenía 12 años. La pieza nos sitúa en seis barberías en seis ciudades diferentes en un día, en el contexto de un partido Chelsea-Barça. La diáspora africana en el Reino Unido, la religión, la masculinidad y la homosexualidad son los temas que trata Ellams.

Otro nombre a destacar es el de Clint Dyer, que acaba de ser nombrado director adjunto del National Theatre, donde ha estrenado 'Death of England', sobre su experiencia como negro en Londres. En 2005, fue el primer afrodescendiente en dirigir un musical en el West End, 'The Big Life'.

En lo que toca a los dramaturgos, la nómina es larga y exitosa, pero destacaremos Tema Wilkey, una autora muy joven que ya ha estrenado en el Royal Court, en el National Theatre y en la Royal Shakespeare Company. Natasha Gordon, Roy Williams, Winsome Pinnock y Arinzé Kene son otros nombres a tener en cuenta. Y el Black Ticket Project, una iniciativa que busca que los jóvenes negros vayan al teatro. También está el premio Alfred Fagon Award, dirigido cada año a la mejor obra escrita por un afrobritánico.

NUEVA YORK

En el Grec 2019 pudimos disfrutar de la potencia escénica de Nora Chipaumire, artista neoyorquina nacida en Zimbabue, que nos regaló una trilogía en la que reivindicaba sus raíces africanas, de la rumba congoleña al pop. En Nueva York, la escena protagonizada por afrodescendientes no es ninguna anécdota, ni nada nuevo: en 1968, Barbara Ann Teer fundó en Harlem el Black National Theatre. Pero si hay un espectáculo que ha levantado controversia y miles de fans es 'Hamilton', el musical de Lin-Manuel Miranda sobre los padres de la patria protagonizados por un casting 100% negro.

El productor, director y actor Tyler Perry es, seguramente, quien más ha hecho por despegar muchas carreras, tanto en los escenarios como en el terreno audiovisual. Y, a nivel dramático, 'Topdog / underdog', de la afroamericana Suzan-Lori Parks es, según muchos, la mejor obra que se ha estrenado en Nueva York en los últimos 25 años.

En los últimos tiempos, la presencia de afroamericanos en los premios Tony, a diferencia de lo que ocurría hace 20 años, es abrumadora. Y no sólo por culpa de los jóvenes talentos. Charles H. Fuller, por ejemplo, ha visto como su carrera cogía nuevos aires con la nueva producción de 'A Soldier's Play ', estrenada en 1981 y objeto de dos revivals, el 2005 y el 2020. La última le ha valido siete nominaciones a Tony 2020. La obra habla del resentimiento entre afroamericanos.

De 2013 a esta parte, cuatro dramaturgos negros han sido nominados a los Tony en la categoría de nueva obra: Danai Gurira ('Eclipsed'), Lynn Nottage ('Sweat'), Tarell Alvin McCraney ('Choir Boy') y Jeremy O. Harris ('Slave Play'). Como coreógrafos, no podemos olvidar a Trajal Harrell, que visitó Barcelona durante el Grec 2018 con 'TRANSaccions: Twenty Looks or Paris is Burning at The Judson Church' y 'Antigone Jr. + +'.

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