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Niño de Elche: "Estoy más cerca de la gente que no entiende lo que hago"

Jue 04/07/2019 | 18:00 H

Jordi Bianciotto. Periodista musical

Con discos como 'Voces del extremo' (2015) y 'Antología del cante flamenco heterodoxo' (2018), Francisco Contreras, el Niño de Elche, se ha convertido en el 'enfant terrible' del género jondo y nos ha hecho bailar la cabeza con sus reflexiones y desafíos estéticos. El lunes 8 de julio presenta disco en el Teatre Grec: 'Colombiana', explosivo encuentro de ritmos de allí y de aquí en torno al significado del colonialismo en el siglo XXI.

Has trabajado con un músico colombiano poco conocido por aquí, Eblis Álvarez, de Meridian Brothers. ¿Qué te atrae de él?
Lo conocí hace años en el Periferias y seguí sus pasos. Ha estudiado música electroacústica seis años en Dinamarca y lo que hace tiene conexiones con John Cage. Me llevaba a otro lugar. La suya no era una propuesta usual dentro del contexto latinoamericano.

Fuiste a Colombia.
Había estado actuando, pero nada, cuatro días, conocía poco. Empecé a estudiar cómo encontrar nexos que nos pudieran, no unir, pero sí acercar, al menos.

¿Una búsqueda de la semejanza de los palos y ritmos colombianos y flamencos?
No ha sido un trabajo antropológico, ni musicológico, ya ha pasado la época de ello. Más bien lo que era interesante era poner a prueba los materiales que tenemos, los recursos culturales, y a partir de ahí construir otra realidad, una historia a través de anécdotas y circunstancias.

"Este disco es una reacción a la 'world music', que yo entiendo como una expresión colonizadora"

Hay una posición frente al colonialismo.
Una posición crítica ante lo que podríamos entender como colonialismo. Y esto va desde el conservadurismo hasta el progresismo. Hay mucho cacao sobre lo que supone el colonialismo, y falta autocrítica. Este disco es una reacción a la 'world music', que yo entiendo como una expresión colonizadora. En Colombia he visto el prejuicio hacia lo español. Son más pro-afro, y la cosa española e hispana la dejan más aparcada. Una superación del prejuicio fue cuando ellos se dieron cuenta de que había muchísimas conexiones sociales, de actitudes, de sujetos políticos, que nos unían más allá de si los ritmos y las melodías coincidían. Desde nuestro pensamiento romántico, o como progresistas, o gente de izquierdas, también tenemos un cacao con ello, y el disco plantea este mundo de complejidades más allá de colocarnos en una posición anticolonial o pro-colonial, y teniendo presente que estamos en el siglo XXI.

¿Hay paternalismo en la mirada progresista?
Sí, mucho paternalismo y condescendencia, manejando el supuesto sujeto marginal para cubrir tu subconsciente y no para trabajar las lógicas que se crean. Hay una perspectiva anacrónica. La colonización también se vende como hecho solo cultural, como si no comportara violencia, y esto es un 'happy flower' increíble. Cuando se juzga la historia siempre se mete la pata.

'Colombiana' es una caja de sorpresas y cada canción es una sacudida con materiales imprevisibles. ¿Te gusta sorprender?
Trabajo mucho en la preproducción y buscar materiales me fascina: ver cómo pueden confluir una bertsolari (Maialen Lujanbio) y una cumbia, o una petenera mexicana y un techno alemán de los 90. En la sacudida hay algo de inevitable, sale así y no trato de amortiguarlo.

El primer tema, con la voz a chorro sobre una base rítmica 'afro', ya descoloca. ¿Qué es 'El muermo'?
Es el síndrome de abstinencia, que tiene un paralelismo con los monstruos de nuestra cabeza, los terrores nocturnos... Es una canción que cantaba Jordi Pope, el poeta catalán contracultural, y que he recogido de David Castillo. La he construido con bullerengue. Un ejemplo que la ida y la vuelta no es tanto de flamenco y música colombiana, sino de las formas de relación, del flujo informativo más que de la cuestión territorial. Porque ahora, con internet ya no podemos hablar en los mismos términos que en el siglo XVIII. Lo del peso del viaje se debe construir de otra manera.

"Cuando hablamos de música latina no sabemos de qué hablamos y no tenemos en cuenta el peso de los Estados Unidos y del mundo anglosajón en esta música"

¿La noción de una música de ida y vuelta ya no tiene sentido en la era de internet, el mail y Skype?
Yo he ido a Colombia a grabar, pero, claro, mucha parte de la producción está hecha por internet, y la información la tenemos allí, en la red. No he tenido que ir a Colombia a descubrir cosas en un sentido musical. Allí lo que he descubierto son otras cosas.

¿La idea de un patrimonio cultural asociado de una manera estática a un país o un territorio, ha entrado en crisis?
Claro, es un efecto de la globalización. Hay que reflexionar más sobre esto. También propongo una autocrítica, y es que vivimos en el mundo de la información, pero no tenemos toda la información. Me encuentro gente que no tiene ni idea de las fuentes que he utilizado, porque cuando hablamos de música latina no sabemos de qué hablamos y no tenemos en cuenta el peso de los Estados Unidos y del mundo anglosajón en esta música. Con la 'world music', ellos han cortado muchas actitudes interesantes. Nuestra relación con el archivo, con la información, es deficitaria.

¿Te interesa el debate sobre si este disco es o no es flamenco?
No, todo esto ya se superó hace muchos años. Todo el mundo puede reconocer algo de flamenco en un lugar u otro.

¿Para ser un heterodoxo hay que conocer antes la ortodoxia?
La ortodoxia es una utopía, una ficción. Por lo tanto... Pero yo no me considero un heterodoxo. He hecho un disco con materiales heterodoxos, pero no me he postulado nunca como heterodoxo. Ahora, pienso que la palabra puede acompañar a todo el mundo que experimente. Y con el flamenco acabas siendo un heterodoxo, porque esta música no tiene otra razón de ser. ¡Lo difícil en el flamenco es ser un ortodoxo! Porque es una utopía y no la alcanzarás nunca. Y aquí vienen los conflictos: no conseguirlo genera violencia.

¿La ortodoxia es para ti una convención que alguien arbitrariamente estableció?
Más que establecerse en un discurso, lo ha hecho a través de las prácticas. Pero el flamenco se nos escapa siempre de las manos, por muchos intentos que haya de acotarlo. Ha estado siempre fuera incluso de las normas de lo popular.

En 'Colombiana' hay crítica y autocrítica, magia y misticismo..., ¿y humor?
Sí, el humor siempre me acompaña. La ironía, el sarcasmo. Es imposible tomarse la música, el arte, sin estos aditivos. Pero cuidado: 'Oración militar', que parece humorística, extravagante, es real. Yo digo que la realidad supera la ficción.

"Hay amigos que me dicen que en el flamenco hay 'progres' y conservadores, y yo les digo que no, que solo hay conservadores"

Te has convertido en una figura alrededor de la cual hay controversias y debates de blanco o negro. ¿Lo buscabas?
A mí lo que me sorprende es poder dedicarme a esto. Antes de actuar por primera vez en el Sónar, en 2015, yo estaba en un tablao, y hacía mi espectáculo de danza, y quizás tres conciertos al año, muy experimentales y muy anárquicos. Después del Sónar, todo lo que ha venido... Entiendo cosas que pasan conmigo, claro, pero estoy más cerca de la gente que no entiende lo que hago, gente a la que le puede gustar el 'indie', el jazz... Es normal que lo que hago no encaje.

Hay una crítica flamenca en la prensa de Andalucía que te ha dedicado algunas de las reseñas más sangrientas que se han podido leer en los últimos años en España.
¡Conmigo se han puesto todos de acuerdo! Y al final, ha servido de espejo. Hay amigos que me dicen que en el flamenco hay 'progres' y conservadores, y yo les digo que no, que solo hay conservadores. Como la crítica. Pero ya se han dado cuenta de que son todos la misma mierda, y que quien les da apoyo ayuda a las posiciones conservadoras, a no pensar, a no ser crítico...

Que una artista como la catalana Mayte Martín diga que no tienes credibilidad y que no respetas el flamenco, ¿te duele, te lo tomas con filosofía...?
Bueno, Mayte Martín es una artista conservadora, es normal que piense eso, dentro de sus lógicas. Mayte Martín y decenas de compañeros. Algunos lo dicen públicamente, y otros, a escondidas. El problema es que alguien pueda pensar que estos artistas no son conservadores. Aquí está el cacao.

¿Y es tan importante no ser conservador? ¿No puede alguien ser un gran artista aunque siéndolo?
Yo es que no lo soy. No soy partidario del conservadurismo en su sentido político. Soy liberal, 'anarca', no soy comunista, ni nacional-católico... Trabajo para no caer en posiciones conservadoras. Ser conservador, lo que supone la palabra, es ir contra natura de la práctica, algo que nunca he entendido.

Después de 'Colombiana' vendrá Fuerza Nueva, el grupo que has creado con Los Planetas. Tendrás trabajo.
El disco saldrá en octubre, con ocho canciones nuevas y algunas versiones. Composiciones suyas y mías, de estética 'planetera', digamos. Hace unos cuatro años que conozco a Jota, el proyecto comenzó con un 'single' y ha acabado con un álbum. Cuando empezamos a hablar y a tocar nos dimos cuenta de que coincidíamos en muchas cosas. Y haremos conciertos, no se cuantos todavía, pero haremos.

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