Ciutat Vella inicia su primer proyecto de vivienda cooperativa en cesión de uso

21/04/2017 13:14 h

Districte Ciutat Vella

El Ayuntamiento de Barcelona y la cooperativa Sostre Cívic han dado hoy el pistoletazo de salida al inicio de las obras de un proyecto de vivienda cooperativa en cesión de uso en la calle de la Princesa, 49, en el corazón de Ciutat Vella, que tendrá cinco nuevos pisos en este régimen de tenencia que impulsa el Gobierno municipal para fomentar la propiedad colectiva, una opción muy extendida en el norte de Europa y que ahora se instala en Cataluña.

El equipo de Gobierno impulsa, con ejemplos como este, nuevas formas de acceso y de relación con la vivienda protegida que no son ni el alquiler ni la propiedad, fórmulas que evitan la especulación, garantizan la estabilidad en el tiempo de los usuarios y fomentan la gestión comunitaria de los inmuebles.

El comisionado de Economía Cooperativa, Social y Solidaria y Consumo, Jordi Via, ha participado en el inicio de este proyecto de la calle de la Princesa, 49. Se trata de un inmueble vacío y en desuso que la cooperativa Sostre Cívic gestionará gracias a un acuerdo con el Ayuntamiento de Barcelona, que es el propietario del edificio y lo cede con esta finalidad.

Se trata del segundo ejemplo de covivienda que toma forma en Barcelona en poco tiempo. El primer caso fue el inicio de las obras del edificio de la cooperativa La Borda, en Can Batlló, en Sants-Montjuïc, a mediados de febrero.

Para seguir impulsando este modelo, el Ayuntamiento de Barcelona ya sacó a concurso público la adjudicación de siete solares situados en diferentes distritos de la ciudad para construir viviendas cooperativas en régimen de cesión de uso o covivienda. Se trata de solares situados en los distritos de Sants-Montjuïc, Ciutat Vella, Horta-Guinardó, Nou Barris, Sant Martí y Sarrià – Sant Gervasi, en los cuales se pueden llegar a construir 133 viviendas.

La implantación de modelos alternativos de acceso y de tenencia de vivienda que ya funcionan con éxito en otras ciudades del mundo tiene como finalidad progresar en la concepción de la vivienda como un derecho social. El Gobierno municipal se plantea el objetivo de licitar a lo largo de los próximos años al menos más de cuatrocientas viviendas cooperativas en la ciudad.

La covivienda ha demostrado ser una alternativa muy exitosa tanto para acceder a una vivienda a un precio inferior al de mercado, como para garantizar la implicación de los usuarios en la gestión y el mantenimiento de las viviendas en ciudades del norte de Europa como Viena, Copenhague y Berlín.

La idea fundamental de este modelo es que la propiedad de los inmuebles corresponde a una cooperativa, así que nunca se pueden utilizar para especular. En estas comunidades de vecinos no existen propietarios, sino socios, que se rigen por un régimen parecido al del alquiler indefinido, pero con un precio mucho más asequible y una gestión de los espacios comunes mucho más colaborativa.

La covivienda: una alternativa al modelo de vivienda actual

Para hacer frente a la situación de emergencia de la vivienda, el Ayuntamiento de Barcelona trabaja, no solo para atender a las personas con ayudas y servicios específicos, sino también incrementando el parque público de vivienda. En este sentido, el Consistorio apuesta por una alternativa al modelo actual: la cooperativa de vivienda en cesión de uso o covivienda.

La covivienda es una modalidad de acceso a la vivienda que permite a una comunidad de personas vivir en un edificio sin ser sus propietarias o arrendadoras, por un periodo largo de tiempo —de 50 a 100 años— y a un precio inferior al de mercado.

Los objetivos que se quieren alcanzar apoyando este modelo son:

— Garantizar el acceso a una vivienda digna y asequible.
— Mantener la titularidad pública del suelo, que se ofrece en derecho de superficie.
— Impedir la especulación con la vivienda.
— Garantizar la estabilidad en el tiempo de los usuarios.
— Fomentar la gestión comunitaria de los inmuebles.

El modelo consiste en la cesión, por parte del Ayuntamiento o de un propietario privado, de una finca o un solar en desuso en el que la cooperativa pueda construir viviendas. Los socios depositan una entrada y pagan mensualmente una cuota por el uso de su casa. Pueden disponer de la vivienda de por vida, aunque no serán nunca sus propietarios: la propiedad pertenece a la cooperativa.

Los proyectos tienen que prever criterios ambientales estrictos, una cantidad significativa de espacios que promuevan la vida en comunidad, el uso compartido de infraestructuras básicas y la corresponsabilidad de los usuarios en la gestión.