Cómo preparó Franco la ciudad por si España entraba en la Segunda Guerra Mundial

El Servicio de Arqueología Municipal participa en una investigación inédita que ha permitido localizar y documentar refugios antiaéreos franquistas y que aporta luz a uno de los períodos más oscuros de la ciudad. La Barcelona republicana, organizada civil y administrativamente, fue pionera en la construcción de defensas pasivas para proteger a la población de los bombardeos franquistas. Sin embargo, esta tarea no finalizó en 1939, y la dictadura siguió construyendo refugios ante una posible incursión aliada.

04/08/2019 10:49 h

Ajuntament de Barcelona

Un plano de la Barcelona de finales de los años treinta muestra una ciudad llena de puntos azules, más de un millar, que señalan la situación de refugios antiaéreos. Este es uno de los documentos que ha alimentado la investigación científica del arqueólogo Jordi Ramos, especialista en la Guerra Civil, en la cual ha colaborado Carme Miró, del Servicio de Arqueología Municipal. Años de investigación documental y arqueológica han culminado en la identificación y localización de refugios antiaéreos franquistas, construidos a partir del modelo republicano, que dan una nueva perspectiva de la militarización del régimen franquista de la posguerra.

Barcelona, ejemplo de organización y defensa civil

Durante la Guerra Civil, el Sindicato de Arquitectos de Barcelona y la Junta Local de Defensa Pasiva planificaron y ejecutaron la construcción de refugios antiaéreos para proteger a la población civil de los bombardeos fascistas, principalmente de la aviación legionaria de la Italia de Mussolini. Los primeros refugios se situaron en las escuelas con el objetivo de proteger a los niños de las explosiones y posteriormente se extendieron al resto de la ciudad, con la excavación de túneles por debajo de calles y la construcción de sótanos en edificios.

Las tropas franquistas que entraron en Barcelona en enero de 1939 se encontraron una ciudad cubierta de escombros, una destrucción causada por los bombardeos de la aviación fascista.

España, posible objetivo de los aliados

Durante mucho tiempo se pensó que el régimen franquista había intentado destruir y esconder los refugios antiaéreos, una idea que la investigación actual descarta gracias a pruebas documentales y arqueológicas que demuestran que la dictadura se apropió del modelo republicano de refugios antiaéreos para construir más y reforzar sus posiciones defensivas.

Este escenario se ajusta al contexto internacional de la época, ya que a principios de los años cuarenta, la España franquista y cómplice del fascismo italiano y el nazismo habría sido un posible objetivo para el bando aliado en la Segunda Guerra Mundial. Ante una posible incursión aliada, la depurada junta de defensa, ahora llamada Junta Nacional de Defensa Pasiva, planificó la construcción de más refugios antiaéreos en la ciudad.

Conflictos militares, objetivos civiles

A raíz de los bombardeos de la Guerra Civil, con la población como objetivo militar, las bombas se diseñaron con detonación retardada, con el objetivo de penetrar en los edificios y destruir las estructuras inferiores. Por este motivo, el régimen franquista descartó la utilización de refugios antiaéreos construidos en el subsuelo de calles, que no disponían de la protección de edificios, y priorizó los sótanos.

En 1941, cuando el censo de Barcelona era de 1.081.175 personas, se podía dar refugio al 40 % de la población. El resto habría tenido que seguir un plan de evacuación a través de las principales vías de la ciudad, un procedimiento teórico que nunca se llegó a poner en práctica.

En octubre de 1943 se publicó un decreto que obligaba a construir refugios antiaéreos en los municipios de más de 10.000 habitantes, una medida que respondía al miedo al avance de las fuerzas aliadas y un ataque cada vez más posible (los aliados invadieron la Italia fascista en mayo de 1943). La planificación de la construcción de refugios antiaéreos se acompañó del refuerzo de la línea de los Pirineos, pero el alto coste de la militarización y la falta de armamento necesario provocaron que buena parte de las medidas planteadas no se llegaran a ejecutar, sobre todo con respecto a la construcción de refugios.

Aunque la amenaza de guerra se diluyó con la aceptación del régimen franquista por parte de la ONU en 1955, la última reunión de la Junta Nacional de Defensa Pasiva fue en 1973, que en conjunto contabilizó alrededor de 1.400 refugios antiaéreos:

  • 111 refugios terminados,
  • 155 refugios iniciados,
  • 606 refugios en mina, descartados durante el régimen.

El resto eran sótanos, plantas bajas habilitadas y refugios que se planificaron y nunca se llegaron a construir.

Facturas para tapar refugios

La investigación de Jordi Ramos y Carme Miró también ha resuelto uno de los misterios que durante mucho tiempo ha rodeado la posguerra en Barcelona: ¿qué pasó con los escombros que provocaron los bombardeos fascistas? A través del hallazgo de facturas y otros documentos, se ha podido saber que el régimen franquista pagó a empresas constructoras para que taparan los accesos y túneles de muchos de los refugios antiaéreos, con el objetivo de recuperar en un futuro aquellos que fueran más adecuados para la defensa pasiva. El elevado coste de estas operaciones hizo que muchos de aquellos refugios quedaran bloqueados por los escombros hasta la actualidad.

Investigación inédita

Estos mismos documentos han sido una importante fuente de información para localizar refugios antiaéreos, puesto que los diferentes registros y archivos muestran un escenario complejo y difícil de interpretar. El inventario que se elaboró en 1962, por ejemplo, recoge 153 refugios con una nueva numeración, que no coincide con la anterior. Además, hay refugios documentados que no han aparecido, y al contrario, se han realizado descubrimientos que no figuraban en ningún sitio. Actualmente, la Carta arqueológica de Barcelona tiene un registro de 1.273 refugios antiaéreos.

Esta investigación no solo ha desenterrado la realidad arqueológica de los refugios antiaéreos franquistas: también pone de relieve la historia escondida de un régimen militarizado que continuó con la estrategia defensiva una vez terminada la Guerra Civil, en un intento de anticiparse a una incursión aliada que nunca llegó.

Etiquetas asociadas a la noticia

Noticias relacionadas