¿Cómo podemos ahorrar energía en casa?

16/08/2019 17:16 h

Ajuntament de Barcelona

El ahorro de energía es cada vez más necesario. El cambio hacia un nuevo modelo energético más limpio, sostenible y democrático puede empezar en cada hogar. La mejor manera de conseguir reducir el consumo de energía es aplicando medidas de ahorro a diferentes niveles. Algunas se pueden llevar a cabo específicamente en verano, mientras que otras son válidas durante todos los meses del año.

Una manera básica de ahorrar sería haciendo un uso racional de los equipamientos energéticos que tenemos en el hogar. Esta medida no supone ninguna inversión, puesto que consiste en optimizar el uso de los equipos que tenemos en casa, y esto permite reducir los consumos y mejorar el rendimiento.

En este sentido, se pueden llevar a cabo acciones de ahorro relacionadas con los electrodomésticos, el sistema de calefacción, la cocina o con la gestión del agua. Estas son algunas de las medidas generales que se pueden aplicar.

En la nevera:

o Optimizar el tiempo y número de veces que se abre la nevera.

o Limpiar periódicamente la parte posterior, y asegurar que esté como mínimo 5 centímetros separada de la pared para facilitar la ventilación.

o Regular el termostato para evitar que enfríe más de lo necesario. El congelador se tiene que regular a -18 °C y la nevera a 6 °C

o Limpiar y descongelar una vez al año la nevera y el congelador, o cuando detectamos que se forma hielo, para fomentar que trabaje en las condiciones óptimas.

En los sistemas de calefacción:

o Si es caldera de gas: purgar los radiadores periódicamente para evitar que haya aire en la instalación, ajustar el termostato entre 18 y 21 °C para tener unas condiciones óptimas de confort.

o Si son radiadores o estufas eléctricas: regular la temperatura del termostato entre 18 y 21 °C, añadir temporizadores a los radiadores para asegurar que funcionen solo las horas que sean necesarias y ponerlos bajo las ventanas o en las paredes más frías del hogar (las que se encuentran en contacto con el exterior).

Con los sistemas de cocina:

o Si es cocina a gas: Utilizar siempre un fuego que sea más pequeño que la cazuela o paella que se coloca encima.

o Si es cocina vitrocerámica o el horno: Apagar el fogón o el horno antes de finalizar la cocción para aprovechar el calor residual que se desprende.

Regulación del uso de los equipos:

o Eliminar los consumos fantasmas de los Stand By de los equipos electrónicos utilizando una base con interruptor para poder desconectar los equipos.

o Desconectar los electrodomésticos cuando no se están usando: cafetera, tostadora, calentador de agua, etcétera.

o Apagar la iluminación de las habitaciones donde no se tenga presencia (por ejemplo, apagar la luz de la cocina después de cocinar mientras se va a comer al comedor).

Para el ahorro de agua:

o Recoger el agua fría que sale de la ducha antes de que se caliente y aprovecharla para fregar.

o Si no se tiene cisterna de doble descarga en el lavabo, colocar una botella dentro de la cisterna para reducir el consumo de agua en cada uso.

o Reducir el tiempo de uso en la ducha.

o Regular la temperatura del agua caliente de la caldera, para evitar que se caliente a más temperatura de la que realmente usamos después. Normalmente la temperatura máxima de la ducha suele ser 38 °C.

 

Medidas específicas para aplicar durante el verano

Según explica Raquel Rodríguez, Coordinadora Especialista en Derechos Energéticos de los Puntos de Asesoramiento Energético de Barcelona, hay varias medidas que se pueden aplicar específicamente durante el verano de cara a ahorrar energía. Algunas son tan sencillas como cerrar ventanas durante el día para evitar la entrada de aire caliente.

Por eso hay que utilizar las persianas exteriores o interiores, bajándolas en horas de sol directo para evitar que el hogar se caliente durante el día. En el momento que baja la incidencia del sol, se pueden abrir todas las ventanas para asegurar una buena ventilación cruzada.

En el supuesto de que no sea suficiente con las persianas, se puede considerar la posibilidad de instalar un postigo sobre las ventanas para reducir la incidencia del sol y colocar láminas térmicas que reducen la entrada de luz y, por lo tanto, de calor. Son interesantes sobre todo para las casas de veraneo.

 

Instalar material para reducir la demanda energética

“Otra forma de ahorrar en el hogar es instalar material que permita reducir la demanda energética necesaria para mantener una situación de confort térmico en casa”, apunta Rodríguez.

Según la especialista, algunos de los materiales que se usan son los temporizadores para los termos eléctricos, y las bases con interruptores para apagar todos los equipos que no se utilizan. También se pueden emplear bombillas de bajo consumo o LEDS que tienen una potencia eléctrica inferior a las bombillas convencionales, virets para la ventana y para las puertas que reduzcan las infiltraciones de aire, entre otros.

También se pueden optimizar las facturas de los suministros energéticos contratando tarifas más adecuadas al consumo que se tenga en el hogar. Por ejemplo, aplicando la tarifa de discriminación horaria sobre la factura de electricidad, que permite ahorrar hasta un 40% del coste de la factura. Además, se pueden adecuar los tramos contratados a la factura de agua ajustándolos en función de la gente que está empadronada en el hogar.

 

Sustituir los equipos por otros más eficientes

Por último, una manera para ahorrar energía es sustituir los equipos consumidores que ya se tengan en el hogar por otros que sean más eficientes o presenten un mayor rendimiento, a medida que se vayan estropeando.

A la hora de comprar un nuevo equipo, hay que tener en cuenta los criterios de eficiencia que presentan, como sería el caso de instalar iluminación de bajo consumo o comprar electrodomésticos de alta eficiencia. Estos equipos requieren un consumo energético inferior para dar el mismo resultado, y esto hace que se reduzca el gasto.

 

La auditoría energética

En algunos casos se puede optar por una auditoría energética. Es recomendable realizarla cuando se detecta un consumo energético muy elevado en las facturas de un hogar, y este no se puede justificar hablando con las personas que viven.

En este caso se plantea visitar la casa para analizar todos los equipos consumidores de energía que hay, y poder determinar el uso que se hace de cada uno, para entender si los consumos que se dan son reales o hay alguna problemática asociada.

 

Actitudes sostenibles: necesarias para ahorrar energía

Hay que tomar conciencia de que todo uso energético tiene un coste económico y ambiental asociado. “Es necesario implicar a todas las personas que viven en el hogar, sean mayores o pequeñas, para poder trabajar de forma conjunta hacia un mismo objetivo”, sentencia Rodríguez.

A partir de aquí, implementar medidas de ahorro será fácil, efectivo y se podrá ver la reducción del gasto energético a medida que pasan los meses. Es importante contratar el suministro eléctrico para el hogar con una comercializadora que asegure que la energía es de origen renovable.