Barcelona declara la emergencia climática

La crisis climática es real, no es un simulacro. Si no hacemos nada al respecto, Barcelona y el planeta se convertirán en lugares inhabitables para las futuras generaciones. Para evitarlo y mitigar los efectos de la crisis climática en la ciudad, el Ayuntamiento de Barcelona ha decretado la emergencia climática con un plan de acción dotado de 563 millones de euros para llevar a cabo cien medidas con el objetivo de que en el 2030 se hayan reducido en un 50 % las emisiones de gases de efecto invernadero con respecto a los valores registrados en 1992 y se hayan disminuido las emisiones de CO2 en dos millones de toneladas.

15/01/2020 18:56 h

Ajuntament de Barcelona

Estamos en una situación de emergencia climática y para hacerle frente el Ayuntamiento de Barcelona ha decretado la emergencia climática con un plan de acción 2020-2030 que incluye cien medidas urgentes, contundentes y efectivas para acelerar la adaptación de la ciudad ante los episodios climatológicos de los próximos años y mitigar sus efectos a corto y largo plazo. El texto de la declaración y la estructura de las acciones que se implementarán se han acordado con más de doscientos expertos, entidades y administraciones que han participado en las sesiones de la Mesa por la Emergencia Climática.

El Ayuntamiento de Barcelona destinará 563,3 millones de euros a implementar las medidas del Plan de acción contra la emergencia climática para mitigar sus efectos y adaptar la ciudad a los cambios climatológicos de los próximos años. El plan se ha estructurado en siete ejes temáticos que proponen un cambio de modelo:

Movilidad: acciones centradas en la reducción del tráfico y la aplicación de la zona de bajas emisiones, en vigor desde el 1 de enero de 2020, para reducir en 550.000 toneladas las emisiones de CO2.

Urbanismo: medidas para transformar 15 kilómetros de calles en ejes verdes en los próximos cinco años, incrementar en 40 hectáreas el verde urbano público y realizar actuaciones en los entornos escolares de doscientos centros educativos para transformarlos en espacios más verdes, accesibles y de encuentro.

Energía: impulso a la generación de energía renovable y local en los bloques de viviendas y en los equipamientos municipales, incremento de las ayudas a la rehabilitación energética de edificios y creación de una ordenanza energética para los edificios de nueva construcción.

Economía: definición de una estrategia de economía verde, azul y circular para toda la ciudad, como el eje Besòs, e incorporación de los criterios ambientales, de sostenibilidad y de economía social y solidaria en la contratación pública.

Alimentación: promoción de dietas saludables y bajas en carbono en los comedores municipales y apertura y promoción del mercado mayorista de alimentos frescos, ecológicos y de proximidad en Mercabarna en el 2021.

Consumo y residuos: despliegue de la estrategia “Residuo cero” en toda la ciudad, aumento de la recogida selectiva hasta un 65 % y eliminación de los plásticos de un solo uso.

Cultura y educación: ayudas económicas para proyectos que contribuyan a los objetivos del plan Clima y de la Declaración de emergencia climática y promoción de los objetivos contra la emergencia climática en grandes eventos y congresos internacionales de la ciudad.

Por otra parte, el plan de acción también incluye medidas en los ámbitos de la salud y la calidad ambiental y la preservación de los recursos hídricos.

Salud y calidad ambiental: activación de cien equipamientos municipales como refugios climáticos e impulso de estudios sobre el impacto ambiental de los vehículos motorizados.

Recursos hídricos: reducción del consumo doméstico de agua hasta 100 litros al día por habitante; aumento de la capacidad del alcantarillado para reducir el riesgo de inundaciones y de vertido en las playas en episodios de lluvias fuertes, y definición de estrategias de protección de las playas y los ríos Llobregat y Besòs.

¿Qué sucederá si no actuamos?

Según los escenarios de cambio climático analizados, tanto en un escenario comprometido para alcanzar los acuerdos de París de la COP21 —impedir que el calentamiento global supere los 1,5 grados—, como en un escenario pasivo —no emprender ninguna medida—, las posibles consecuencias incluyen:

  • Más olas de calor a finales de siglo, entre ocho y dieciséis al año.
  • Disminución de entre un 14 y un 26 % de la lluvia acumulada en la ciudad a finales de siglo. Además, los episodios de lluvia extrema serán más frecuentes, de manera que lo que antes sucedía solo cada 50 años se prevé que suceda cada 35 años.
  • Pérdida de entre un 30 y un 46 % de la superficie útil de la arena en la mayoría de las playas. La playa de Sant Sebastià puede llegar a desaparecer casi del todo en el peor de los escenarios.
  • Aumento del riesgo de incendio en Collserola y pérdida de la biodiversidad.
  • Empeoramiento de la calidad del aire.

Un paso previo: el plan Clima

En el 2018 el Ayuntamiento de Barcelona puso en marcha el plan Clima, un programa estratégico con 242 medidas para afrontar los efectos de la crisis climática que giran en torno a cuatro ejes principales: mitigar los efectos del cambio climático, adaptar la ciudad a las consecuencias del cambio climático, priorizar a los colectivos más vulnerables e implicar a la ciudadanía en esta lucha. La Declaración de la emergencia climática en la ciudad amplía y refuerza los objetivos del plan Clima en la lucha contra la crisis climática.

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