"Invertir en vivienda asequible tiene un gran retorno a nivel social y económico"

27/08/2018 14:05 h

Ajuntament de Barcelona

Housing Europe es la Federación Europea de Vivienda Pública, Cooperativa y Social. Más de 40 federaciones estatales y regionales de 24 países trabajan conjuntamente para proporcionar vivienda asequible y de calidad a personas de toda Europa.

Hemos hablado con Cédric Van Styvendael, el presidente de Housing Europe, para conocer los retos y oportunidades actuales y futuros de la vivienda social.

 

¿Qué es Housing Europe y qué hace?

Housing Europe es una red de 45 federaciones estatales y regionales que reúne a 43.000 proveedores de vivienda en 24 países. Juntos gestionan más de 26 millones de hogares, aproximadamente el 11% de las viviendas existentes en Europa.

Los proveedores de vivienda social, pública y cooperativa tienen la visión de una Europa que proporciona acceso a una vivienda asequible y de calidad para todos, y que es sostenible a nivel social, económico y medioambiental. Por lo tanto, no sólo ofrecen viviendas asequibles, sino también otros servicios como la atención domiciliaria, apoyo para residentes con necesidades específicas, servicios adicionales para inquilinos, servicios de barrio, etc.

 

En Barcelona y otras capitales europeas cada vez es más difícil acceder a una vivienda. ¿Cuáles son las principales amenazas al derecho a la vivienda en Europa?

Hace unos meses, el Observatorio de Housing Europe publicó The State of Housing in the EU, la edición 2017 de nuestro informe bienal sobre el sector de la vivienda en Europa.

Según las conclusiones del informe, la reciente “recuperación” de los mercados de la vivienda está muy lejos de beneficiar a todo el mundo. Más concretamente, la vivienda se ha convertido en el principal gasto de los europeos, los precios se mantienen a niveles muy elevados y eso afecta de forma desproporcionada a las personas con dificultades económicas. 4 de cada 10 ciudadanos europeos tienen dificultades por pagar su vivienda, según indica el Eurostat. Además, los precios de la vivienda crecen más rápidamente que los ingresos en la mayoría de Estados miembros, mientras que la desigualdad y la exclusión habitacional aumentan.

El estado de la vivienda en la Unión Europea sigue siendo un tema crítico y la situación exige un enfoque integrado que una la voluntad política de los gobiernos, una planificación inclusiva a nivel local e innovación por parte del sector de la construcción y la rehabilitación. No podemos seguir enfocando las políticas de vivienda con las herramientas del pasado… En un proceso que implica a tantos actores, los proveedores de vivienda pública, cooperativa y social son la clave para desbloquear el potencial de nuestras ciudades.

 

¿Qué medidas debería tomar la Unión Europea para defender el derecho a la vivienda de manera más eficaz? ¿Y los gobiernos estatales?

En la campaña Housing for All, diseñada para abordar los retos de la vivienda a nivel global, identificamos tres cosas que hay que hacer rápidamente para dejar atrás la crisis en el sector de la vivienda:

  1. Construir más vivienda pública, cooperativa y social
  2. Aumentar la calidad de los hogares existentes para hacer que la transición energética sea justa y asequible
  3. Hacer que las ciudades sean más inclusivas

La prioridad general de los gobiernos debería ser alejarse de la mercantilización de la vivienda. Tanto si se hace a través de políticas fiscales, de la planificación del uso del suelo o implementando políticas de vivienda más amplias, las decisiones deben responder a las necesidades de los residentes para conseguir una vivienda adecuada, asequible y segura, en lugar de favorecer al mercado y asegurar los beneficios de los inversores.

Al final, el acceso a una vivienda digna es un derecho humano básico. Invertir en vivienda asequible tiene un alto retorno a nivel social y económico, por un lado porque ahorra futuros gastos sanitarios y, del otro, porque aumenta la protección de los grupos vulnerables.

 

¿Qué buenas prácticas pueden destacarse en Europa en relación a la promoción del derecho a la vivienda mediante leyes u otros proyectos?

Yo más bien preguntaría: ¿cómo se puede promover o reforzar el derecho a la vivienda? La solución ideal contemplaría medidas legislativas como la inclusión del derecho en la vivienda dentro de la constitución de cada país, aplicar una estrategia de vivienda que defina claramente el papel de los proveedores, los grupos destinatarios y los mecanismos de financiación, pero también la ley de arrendamiento.

Esta última parte es bastante importante para evitar fenómenos que afectan a España en gran medida, como los desahucios masivos. En ese sentido, creo que el trabajo hecho a través del proyecto TENLAW cubre una parte importante de estas carencias a nivel europeo.

 

El Ayuntamiento de Barcelona promueve un operador de vivienda pública-privado para construir viviendas de alquiler social o con precios por debajo del mercado. ¿Cuáles son las experiencias en Europa? ¿Es un modelo de éxito?

Las asociaciones públicoprivades (PPP) no son muy habituales en Europa. Parece que los inversores privados no han encontrado alicientes para invertir en el mercado de viviendas asequibles para la gente que más lo necesita, aunque hay un retorno significativo tanto a nivel económico como social.

Cuando se trata de incentivos, el equilibrio es difícil de conseguir, ya que las PPP pueden llegar a ser en una carga para los presupuestos públicos. También está el riesgo de aplicar las PPP por un periodo de tiempo limitado, por ejemplo 20 años, tras el cual las viviendas se ponen a la venta en el mercado libre.

En general, creo que las PPPs tienen un potencial que todavía está por descubrir y podrían acabar surgiendo muchas más en los próximos años. Espero que Barcelona abra el camino…

 

El Ayuntamiento de Barcelona pide al gobierno español poder disponer de herramientas propias para controlar el mercado del alquiler privado. ¿Qué medidas se han tomado en Europa para controlar este mercado y cuáles son los resultados?

En Europa se han aplicado medidas parecidas en Alemania, por ejemplo, que en 2015 introdujo el Mietpreisbremse (control de precio de alquiler). En algunas ciudades y regiones específicas, cuando se produce un cambio de inquilinos, el propietario no puede subir el precio del alquiler más de un 10% en relación al precio de otras viviendas de características similares que se encuentren en la misma zona. No obstante, las nuevas construcciones no están obligadas a cumplir esta normativa, y eso provoca que cueste más encontrar una vivienda asequible en las zonas más pobladas.

En un principio, esta medida se introdujo por un periodo de cinco años. Pero también generó muchos interrogantes, porque congelar los precios del mercado de alquiler no es una tarea sencilla. Los propietarios, por ejemplo, podrían renunciar a invertir en mejoras de eficiencia energética si los alquileres se mantienen estables.

En París también se han puesto en marcha mecanismos similares, pero eso no sirvió para convencer al gobierno francés de extender las medidas en otras ciudades francesas. No hay una solución rápida para los desequilibrios en el mercado privado. Por eso es tan necesaria la vivienda social, pública o cooperativa, porque ayuda a regular al mercado.

 

En Barcelona se está trabajando una nueva medida para que el 30% de las casas de nueva construcción y las viviendas rehabilitadas sean protegidas. ¿Existen experiencias similares en otras ciudades?

En Francia, unos 10 millones de personas viven en HLM o habitations à loyer modéré: viviendas subvencionadas para personas con ingresos inferiores a un cierto umbral. Por ley, al menos el 25% de las viviendas disponibles en todas las ciudades tienen que ser HLM. Aun así, en muchas ciudades en crecimiento la demanda de vivienda social supera la oferta. Por lo tanto, este tipo de medidas van en la dirección correcta y muchas ciudades y países de la UE ya están adoptando mecanismos similares.

 

¿Cuál es el impacto de las viviendas de uso turístico dentro del mercado de la vivienda? ¿Qué medidas pueden implementarse para reducir este impacto?

Cuando la versión digital de la economía colaborativa se descontrola, se aleja de su objetivo inicial: promover alternativas justas para determinados problemas. Éste es el caso de las viviendas turísticas en destinaciones tan populares como Barcelona. Muchas ciudades europeas como Atenas, Viena o Berlín trabajan para ofrecer opciones de vivienda asequible a los ciudadanos locales, ya que no hay suficiente oferta y los precios se están disparando.

Al mismo tiempo, cuando los barrios pierden su identidad, eso tiene consecuencias importantes sobre la manera en que se vive la ciudad. Que la comunidad local se sienta como si ya no perteneciera a su propia ciudad es un problema a largo plazo.

Con respecto a las soluciones, los datos son muy importantes. Mantener un registro es un primer paso indispensable antes de empezar a examinar las condiciones de los permisos y posibles limitaciones. La regulación es importante, pero sólo si las autoridades locales tienen la voluntad política necesaria para aplicarla a través de inspecciones y sanciones. El intercambio de conocimiento y experiencias sobre qué medidas funcionan es fundamental y, en ese sentido, Viena podría ser una fuente de inspiración para el resto.

 

Barcelona hace un esfuerzo muy importante por promover la rehabilitación, tanto en edificios como en interiores de vivienda. ¿Hasta qué punto es importante que las autoridades promuevan la rehabilitación residencial?

La inversión en rehabilitación es fundamental, sobre todo cuando se trata de edificios antiguos que configuran el tejido urbano. Estos edificios ya no pueden proporcionar una calidad de vida adecuada a sus residentes y son poco eficientes energéticamente, por lo cual contribuyen a la contaminación urbana.

Las autoridades estatales y locales deberían priorizar la rehabilitación residencial. Los gastos derivados de la rehabilitación no tendrían que considerarse un coste, sino una inversión con un alto rendimiento social y medioambiental.

 

¿Cuáles son las ventajas de la covivienda como modelo para acceder a una vivienda?

Es muy evidente que hay una tendencia general hacia una manera de vivir más colaborativa, en comunidad. Es una reacción natural de las personas ante la situación habitacional, con viviendas cada vez más pequeñas y menos asequibles.

Hoy en día, todavía estamos intentando encajar las tipologías de viviendas con las necesidades sociales cambiantes: el cambio demográfico es rápido y la composición de los hogares también está cambiando. De este modo, parece que la gente se siente más cómoda en entornos comunitarios. La arquitectura moderna también ha empezado a abordar este cambio de paradigma en los valores sociales, los nuevos proyectos de vivienda hacen más énfasis en los espacios comunes.

Las personas que optan por la covivienda desarrollan una comunidad a su alrededor que los ayuda a abordar el problema de la soledad y el aislamiento, tan presente en la actualidad. Al mismo tiempo, este modelo permite compartir los gastos pero también las responsabilidades relacionadas con el mantenimiento, etc. Creo que la vivienda colaborativa o la covivienda seguirán creciendo en los próximos años y tendrá un gran impacto a nivel local.