El Puerto Olímpico vuelve a la ciudad y se abre al mar

El Puerto Olímpico se transformará en un auténtico espacio ciudadano dedicado al mar, para huir del modelo actual basado en el ocio nocturno, potenciar las actividades náuticas populares y doblar el espacio de uso público. Las obras, que empezarán el próximo año y se acabarán en el 2022, redibujarán el frente marítimo, conjuntamente con la remodelación del puerto de Barcelona.

06/02/2018 18:53 h

Redacció

Después del acuerdo con Port de Barcelona para acercar el puerto a la ciudad y llenarlo de vida vecinal, la transformación del frente marítimo continúa con un plan para recuperar el Puerto Olímpico para la ciudadanía que se ha trabajado durante un año con el vecindario, los agentes del puerto, grupos medioambientales y grupos municipales.

El objetivo es favorecer que los vecinos y las vecinas vuelvan al puerto con un frente marítimo con más espacio público y un cambio de modelo que deje atrás el ocio nocturno centrado en el turismo —problemático para la convivencia— a favor de unos espacios portuarios dedicados a la náutica, el deporte y la divulgación.

“Entre todos hemos dibujado un nuevo modelo de frente marítimo dedicado al mar más abierto, público y ciudadano. Queremos que los vecinos y las vecinas vuelvan al Puerto Olímpico y se lo hagan suyo”, ha declarado la alcaldesa, Ada Colau.

Además de los locales de actividad privada, se creará un nuevo centro de deportes náuticos y se ampliará el actual Centro de Vela. También habrá un nuevo centro de divulgación del conocimiento del mar para acercar a la ciudadanía a su entorno litoral.

Un espacio público de 48.000 metros cuadrados

La remodelación del Puerto Olímpico incluye la reordenación de las terrazas, las plazas de aparcamiento (que se reducirán en superficie) y las vías de circulación para conseguir un espacio de alta calidad, diáfano y permeable donde los peatones se puedan mover con comodidad.

Con estas actuaciones, se pasará de los 13.838 metros cuadrados de espacio público actuales a 48.616 metros cuadrados, con más zonas de paseo pacificadas, como el espigón de la Marina, y nuevas conexiones entre la playa, el puerto y la ciudad que ayudarán a integrar el frente marítimo en la trama urbana. Además, la transformación prevé también mejoras en la infraestructura y en la gestión de residuos.

Los trabajos empezarán el próximo año y se terminarán en el 2022. Antes, en el 2020 la gestión del puerto habrá pasado a ser cien por cien municipal y se llevará a cabo la concesión de los espacios para nuevos usos náuticos.

Para ejecutar la actuación se invertirán 39 millones de euros, que se autofinanciarán con los ingresos de la comercialización de locales y amarres.

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