En Barcelona, las novias toman el poder

27/04/2015 17:28 h

Susagna Alcón

Diversas diseñadoras con talleres artesanales les ofrecen plena libertad para confeccionar el vestido de sus sueños. Natàlia Maragall, que incorpora elementos de principios del siglo XX, y Cristina Tamborero, que desfila por primera vez en la Barcelona Bridal Week, son un ejemplo.

Vídeo ‘Vestidos de novia hechos a mano’

La ciudad se convierte estos días en la capital mundial de la moda nupcial, con dos eventos que ponen de manifiesto el potencial de Barcelona en este sector. Entre el 28 y el 30 de abril, el Palau Robert presenta la Barcelona Wedding Week, un encuentro en el que desfilarán pequeños talleres como el de Natàlia Maragall, ubicado en la plaza de Gal·la Placídia.

A su atelier, cada vestido se cuida hasta el más mínimo detalle. Con más de veinte años de experiencia, la diseñadora reivindica el oficio de modista y elabora tradicionalmente todas sus piezas. Además, incorpora encajes, bordados y tejidos antiguos, de principios del siglo XX. «Elaboro piezas que hablan por sí mismas para que, poniendo todos estos elementos recuperados de los cajones de las abuelas, cada pieza sea única, no se pueda repetir», asegura Maragall.

Para el desfile ha tenido la colaboración de dos artesanas especializadas en tocados y establecidas en Barcelona, ​​Anna Blau Atelier y Natalicoes. Con sus productos puede conferir un estilo vintage más marcado a las propuestas. Un modelo clásico elaborado artesanalmente puede comportar unas 100 horas de trabajo y el trabajo de costureros, bordadores y tinteros. Es un producto totalmente exclusivo para unas novias que, según explica la modista: «Cuando vienen aquí es que han recorrido toda la industria de la moda y no se quieren sentir como un número«. «Vienen aquí y saben que yo les haré el vestido de sus sueños, que las escucho mucho y les hago lo que ellas quieren, no lo que yo quiero», sentencia.

Capital mundial de la moda nupcial

Esta es también la filosofía que persigue Cristina Tamborero, ubicada en pleno paseo de Gràcia y que desfilará por primera vez en la Barcelona Bridal Week. Sus vestidos están hechos a mano y todos ellos salen de su taller, donde se confeccionan según el criterio de cada novia. Tal y como asegura la diseñadora: «Nuestra colección es pequeña, pero aquí pueden hacer todo lo que quieran. Tenemos 12 vestidos, pero podemos hacer millones, ellas son las diseñadoras«.

Hace tan solo ocho meses que está totalmente instalada y, mes a mes, los encargos son más numerosos. «Yo siempre digo que soy afortunada de haber nacido en Barcelona, ​​porque realmente, en el sector de las novias, es una ciudad privilegiada», dice Tamborero. De hecho, Barcelona es una de las capitales mundiales del sector nupcial y el Estado se ha convertido en el segundo exportador en el ámbito internacional. Un 10% de todas las novias del mundo se visten con una marca española.