La naturalización de los espacios verdes avanza en toda la ciudad

La naturalización y la gestión ecológica de los espacios verdes que se aplica en todos los distritos incluye incrementar la vegetación, dejar crecer las plantas de los alcorques, podar menos los árboles, proteger las especies autóctonas, fomentar la biodiversidad y acercar la naturaleza a las personas para favorecer su salud y calidad de vida en la ciudad.

14/06/2018 09:38 h

Districte Horta-Guinardó

La Medida de infraestructura verde fija como ejes prioritarios la ampliación de verde urbano en un metro cuadrado por persona, 160 hectáreas en total, de ahora al 2030, con una corresponsabilización mayor con la ciudadanía, y la mejora de la calidad de este verde para maximizar los beneficios ambientales, paisajísticos y sociales.

En el último año y medio, se han naturalizado 22 grandes espacios verdes, en total más de 16.000 metros cuadrados, y 10 balsas; se ha plantado vegetación en 1.300 alcorques y casi 7.000 metros cuadrados de nuevos grupos florales; y se han habilitado unas ochenta instalaciones para insectos y más de 260 nidos de pájaros, que, además de enriquecer el paisaje, ayudan a combatir biológicamente las plagas.

La mejora de la calidad del verde urbano se ha concretado con actuaciones en todos los distritos de la ciudad. En Horta-Guinardó, se ha sembrado un prado de flores de interés para la biodiversidad y se ha instalado una torre nido de murciélagos en la calle Benlliure; se ha hecho crecer un herbazal en el camino de Cal Notari; en la avenida del Estatut se han plantado grupos de flores mixtas que duran más años; en los alcorques de la avenida Vidal i Barraquer se han insertado plantas espontáneas; y en el paseo de la Vall d’Hebron se han plantado arbustos de interés para atraer fauna.

Además, como parte del avance en la gestión ecológica de los espacios verdes de la ciudad, se ha eliminado el uso de herbicidas químicos, se han reducido los tratamientos fitosanitarios, se fomenta la diversificación de especies con prioridad para la flora y fauna autóctonas más adaptables al clima de la ciudad, se realiza una poda respetuosa con la naturaleza de los árboles, se deja crecer la vegetación en los alcorques y se optimiza el uso de agua, entre otros.

Más salud, más bienestar, más biodiversidad

Este nuevo modelo de gestión del verde urbano ayuda a combatir los efectos del cambio climático, con la mejora de la calidad del aire y la regulación de la temperatura, a crear un paisaje urbano más agradable con nuevos espacios de encuentro y de ocio que incentivan la vida al aire libre y el bienestar de los ciudadanos y ciudadanas, y a proteger la flora y la fauna de la ciudad.

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