La Asociación Cultural Urbana celebra 30 años visibilizando la diversidad funcional

31/07/2015 15:36 h

Anna Soler Horta

En 1985 un grupo de personas fundaron la Asociación Cultural Urbana (ACU) para denunciar los problemas de accesibilidad que había en la ciudad y el área metropolitana. Durante los años ochenta la entidad, de carácter social, organizó actos como pintar los escalones del metro o colgar sillas de ruedas en fachadas y farolas para reivindicar las necesidades de accesibilidad de las personas con movilidad reducida y visibilizar al colectivo.

Antonio Molina, presidente de la ACU, recuerda que en los años ochenta Barcelona apenas disponía de medios de transporte adaptados. En aquella época se inauguraron dos microbuses y el servicio puerta a puerta. Molina explica que en 30 años la visibilidad de las personas con diversidad funcional ha mejorado, pero que aún hay problemas de acceso al transporte público. Según la entidad faltan muchas paradas de metro y de tren accesibles; además, habría que incrementar la frecuencia de los autobuses adaptados.

Actualmente la ACU está compuesta por 50 socios, que se reúnen en el Casal de Barrio de Sant Andreu, desde donde organizan actividades diversas. Por ejemplo, cada semana ofrecen un taller de cocina participativa abierto a todo el mundo, y una vez al mes salen a pasear por la ciudad para detectar las zonas que no están adaptadas.

Durante la primera quincena de septiembre la ACU presentará una exposición en el Casal de Barrio de Sant Andreu para repasar los 30 años de la entidad.

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