La encina bicentenaria de la calle Encarnació, catalogada como Árbol de Interés Local

Una vez aprobada la catalogación de la encina en el consejo plenario, el consistorio podrá dictaminar definitivamente la retirada de la licencia de obras que afectaba a las casitas, ahora retirada de forma cautelar.

31/03/2019 18:10 h

Districte Gràcia

Según el informe de la Dirección de Conservación de Espacios verdes del consistorio, el ejemplar es, seguramente, la encina con un diámetro mayor de las que tenemos constancia en la trama urbana de Barcelona.

Gràcia ha iniciado los trabajos para revisar y actualizar el Plan Especial de Protección del Patrimonio Arquitectónico Histórico de la Vila.

El proceso de catalogación de la encina bicentenaria del interior del jardín de las casitas de la calle Encarnació (Gràcia) ha pasado hoy el trámite definitivo para que este ejemplar de Quercus ilex entre a formar parte y, por lo tanto, disfrute de la protección máxima.

El plenario del Consejo Municipal ha dado el visto bueno a la solicitud de catalogación emitida por la Dirección de Conservación de Espacios verdes del consistorio que, en un informe, detalla las características peculiares del ejemplar.

Según la ficha hecha, el árbol hace 22 metros de altura, la copa tiene 22 metros de diámetro, y tiene un perímetro de tronco de 3,5 metros.

Este informe establece que la encina es el árbol representante de la vegetación clímax de la zona urbana de Barcelona y que el encinar es un tipo de vegetación en regresión en todo el ámbito mediterráneo, actualmente amenazado por la creciente urbanización turística. Según la última actualización del inventario de arbolado de la ciudad de Barcelona, hay 4.053 encinas, 255 de las cuales son de categoría ejemplar (más de 1,1 m de bóveda de cañón). De éstas, pocos ejemplares superan los 3 metros de perímetro.

Según el informe, el ejemplar de la calle Encarnació es, seguramente, la encina con un diámetro mayor de las que tenemos constancia en la trama urbana de Barcelona. La singularidad del ejemplar aumenta, ya que la encina se encuentra en un barrio que destaca por la poca superficie de espacios verdes, y en particular, por la ausencia de árboles singulares.

La existencia de la encina está documentada desde hace como mínimo 200 años, antes de la existencia de la urbanización de las casetas que lo rodean. La encina originalmente se situaba en los terrenos de la masía de Can Vidalet, en el llamado Pla del Bon Pa. Actualmente, esta masía la encontramos restaurada en la misma calle Manrique de Lara.

La encina se encuentra dentro de una finca donde la propiedad había iniciado los trámites para el derribo de las casas y posterior construcción de una promoción de viviendas. El inicio del expediente de catalogación del árbol permitió, no obstante, dictar medidas cautelares para detener las obras de derribo de las dos edificaciones de la finca y posteriormente retirar la licencia de obras.

Según la Ley de Espacios Naturales de la Generalitat, que prohíbe la destrucción de “las especias de la flora que necesitan una preservación especial” y el ordenanza municipal de medio ambiente (artículo 74.10.4), “cualquier proyecto previsto en una zona próxima a un árbol incluido en el Catálogo de árboles de interés local, ya sean públicos o privados, tendrá que garantizar su perfecta conservación y condiciones de desarrollo”.

Una vez aprobada la catalogación de la encina en el consejo plenario, el consistorio podrá dictaminar definitivamente la retirada de la licencia de obras, ahora retirada de forma cautelar.

Revisión del patrimonio de la Vila de Gràcia

Paralelamente a todo este proceso, el distrito de Gràcia ya ha puesto en marcha los trabajos para la revisión del catálogo de patrimonio de Gràcia para proteger elementos de interés patrimonial que hasta ahora no tienen ninguna protección, como por ejemplo las fincas de Encarnació.

Este proceso tiene como objetivos actualizar la protección patrimonial del barrio de la Vila de Gràcia, garantizar el mantenimiento de los valores del tejido antiguo –como valores de conjuntos, de paisaje urbano, o valores tipológicos y de uso—, y definir unas estrategias de intervención que preserven el patrimonio construido característico de estos barrios y al mismo tiempo fomenten y estimulen la rehabilitación y el mantenimiento, enfrente de la sustitución.

Este trabajo finalizará con un proceso participativo que, tal como prevé el Reglamento de Participación Ciudadana, tendrá como finalidad comunicar y divulgar los trabajos técnicos realizados y complementar los resultados del estudio patrimonial de cada ámbito de actuación, y al mismo tiempo, promover un debate ciudadano que permita incorporar la visión del vecindario en relación a las propuestas técnicas planteadas.

Según el calendario previsto, esta revisión podría finalizar a principios de 2020, cuando se podría iniciar el trámite para la aprobación.