La radiografía más completa para lograr una ciudad accesible para todo el mundo

En términos de accesibilidad, el punto de vista técnico es solo una parte. El diagnóstico sobre la accesibilidad de la ciudad, iniciado en el mes de mayo, entra en la segunda fase con la incorporación de 38 personas con diversidad funcional que trabajan para aportar su experiencia vital a la realización del trabajo de campo, con el objetivo de mejorar las políticas públicas en este ámbito.

10/01/2018 16:58h

Redacció

El diagnóstico de la accesibilidad consiste en evaluar no tan solo las barreras físicas de un equipamiento, establecimiento o servicio, sino también las barreras que generan la falta de elementos comunicativos o de señalización, de adaptación correcta a los campos auditivo o visual, así como de accesibilidad de los productos que se ofrecen. En cuanto a estos aspectos, las personas con diversidad funcional pueden aportar un análisis más esmerado, una capacidad de respuesta más precisa y una propuesta resolutiva que se ajuste mejor a las necesidades.

Barcelona 2026, una ciudad para todo el mundo

Esta radiografía se enmarca en el Plan de Accesibilidad Universal de Barcelona 2018-2026, un ambicioso proyecto para documentar y revisar la accesibilidad de todos los servicios de la ciudad, tanto públicos como privados, ofrecer soluciones para cada caso y reservar un porcentaje de las inversiones municipales para hacerlas posibles. El 2026 es la fecha límite para hacer de Barcelona una ciudad totalmente accesible, con un entorno urbano que pueda ser disfrutado por todo el mundo en igualdad de condiciones. Actualmente, un 8 % de la población de la ciudad, casi 130.000 personas, tienen reconocida algún tipo de discapacidad.

La teniente de alcaldía de Derechos Sociales, Laia Ortiz, ha explicado: “El equipo de trabajo ya ha analizado más de 2.500 paradas y estaciones de transporte, y numerosos museos y equipamientos deportivos.” También hay que destacar 52.300 establecimientos comerciales a pie de calle, más de 400 centros educativos y 317 hoteles. En la segunda fase, y con la participación directa de las 38 personas con diversidad funcional, toma relevancia el diagnóstico de centenares de equipamientos como centros de servicios sociales, centros de atención primaria, universidades, mercados, centros cívicos, bibliotecas o cines.

Una reivindicación histórica

La contratación de estas 38 personas, que tendrá una duración de entre seis y ocho meses, se llevó a cabo mediante un plan de empleo liderado por el Instituto Municipal de Personas con Discapacidad (IMPD), al cual se presentaron 168 personas. Entre los requisitos, los candidatos y las candidatas tenían que estar inscritos en el paro y tener conocimiento en materia de accesibilidad.

La incorporación de estas personas responde a una reivindicación histórica de los colectivos de personas con diversidad funcional, y también del IMPD. Su llegada supone un aumento del porcentaje de personas con discapacidad que trabajan en esta institución, el cual alcanza el 44 % del total de la plantilla.