Nuevos usos sociales para los kioscos en desuso

Se pone en marcha una prueba piloto en diez kioscos de la ciudad para buscarles nuevos usos. Se hará mediante una cooperativa formada por personas con diversidad funcional que, al mismo tiempo, permitirá la inclusión laboral de personas con discapacidad.

03/12/2018 18:25 h

Redacció

Un total de 25 personas recibirán formación y asesoramiento durante seis meses para convertirse en futuros cooperativistas del proyecto que lidera el Instituto Municipal de Personas con Discapacidad. La cooperativa se constituirá como una empresa de inserción laboral y deberá tener como mínimo un 30 % del personal en situación de riesgo de exclusión.

La intención es que los kioscos de la nueva cooperativa puedan ofrecer —aparte de prensa y revistas— otros servicios, y que eso les permita convertirse en un punto de referencia vecinal. Se ha pensado la posibilidad de que se conviertan en un punto de intercambio de libros, un punto de acceso Wi-Fi y de recarga de móviles, un punto de información municipal y de actividades de las entidades sociales, un punto para la distribución de pedidos o un punto de venta de lotería, entre otras opciones.

La iniciativa llega después de meses de trabajo para identificar los kioscos que actualmente no tienen actividad y que se quiere mantener en la vía pública para que se conviertan en una oportunidad laboral para las personas con discapacidad.

Nuevos puntos de prestación de servicios culturales, ambientales o sociales

La elección de estos diez kioscos surge de una radiografía integral que se ha realizado de estos puntos de venta y con la que se ha analizado la situación y la interacción con el territorio donde se ubican para evaluar futuras orientaciones alternativas que garanticen su viabilidad.

En toda la ciudad hay 285 kioscos activos, de un total de 338, que en su mayoría son rentables económicamente, aunque los resultados varían según la ubicación, siendo los más eficientes los del centro de la ciudad. Todas las concesiones actuales acaban en septiembre del 2030.

El modelo, sin embargo, está en riesgo. Los resultados económicos de estos negocios están excesivamente ligados a los ingresos de publicidad, ya que los nuevos hábitos de consumo de la prensa escrita y los cambios tecnológicos han hecho disminuir notablemente las ventas de diarios, revistas y otros.

Para reactivarlos se plantea darles nuevos usos:

  • Puntos de actividad económica alternativa y circular, ya sean centros de recogida de alimentos o productos de kilómetro cero; centros de almacenaje y recogida de compras en línea; guardaequipajes para turistas, o servicio de portero del vecindario entre otros.
  • Espacios de prestación de servicios culturales, sede de exposiciones de artistas locales, puntos de memoria histórica o espacios de diálogo intercultural.
  • Servicios ambientales; punto de información, almacenaje y reparación de bicicletas; distribuidores de semillas para la agricultura urbana, o electrolineras.
  • Prestador de servicios sociales como comedores solidarios, espacios de cesión autogestionada de libros o juegos de mesa, para ofrecer apoyo médico nocturno o para prestar ayuda o inserción escolar.

En la elaboración del estudio ha participado el observatorio de la urbanización de la Universidad Autónoma de Barcelona. Los resultados se compartirán ahora con el sector comercial y profesional de la venta de prensa para implicarlos en la definición de modelo del kiosco del futuro.

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