Princesas fuertes, valientes y emprendedoras

11/12/2015 08:30 h

Anna Soler Horta

Los “Contes Desexplicats” transforman los relatos clásicos y los adaptan con valores no sexistas. En esta colección, creada por el grupo Vivim del Cuentu, la ratita no barre la escalera, sino que lee en la escalera, y el cuento de La princesa y el guisante se convierte en una historia de emprendimiento, en el que la princesa pone en marcha un negocio de colchones.

Vivim del Cuentu es un grupo de cuentacuentos que cuentan historias “a diestro y siniestro para pequeños y mayores” desde hace 8 años. A lo largo de este tiempo se han dado cuenta de que los cuentos clásicos han perdurado durante siglos casi intactos, con una visión del mundo que no se corresponde con la actualidad. “Presentan unos valores que hoy en día afortunadamente se ponen en duda: los maridos son los valientes, las mujeres están en casa y las princesas son unas lloronas, son las débiles“, asegura Borja Castellet, uno de los cuentistas.

Es por ello que, a raíz del encargo de una sesión de cuentos no sexistas, Vivim del Cuentu creó “Contes Desexplicats”. Los autores de la colección parten de un cuento clásico, conocido por todos, y le dan la vuelta como un calcetín: cambian un solo elemento y construyen una historia completamente diferente. En sus cuentos, Caperucita es forzuda; la ratita no barre la escalera, sino que lee en la escalera, y La princesa y el guisante se convierte en una historia de emprendimiento, en el que la princesa pone en marcha un negocio de colchones. Son las cabritas las que se disfrazan de lobo, es la princesa quien ayuda a sant Jordi, Patufet es grande y se convierte en Patufot y los cerditos son 4, no 3, y tienen un grupo de música muy famoso.

Cada año, 2 lanzamientos editoriales

La colección “Contes Desexplicats” está formada por 8 títulos, y cada uno de ellos está ilustrado por jóvenes ilustradores de la Escola de la Dona. Noe Bofarull, cuentista e ilustradora, explica que no les marcan las características físicas de los personajes: “En los textos de nuestros cuentos, los personajes no están descritos por el aspecto físico, pero sí por el carácter. Si el carácter te dice que Caperucita debe ser forzuda y supervaliente, tú, cuando la dibujas, le darás ese toque.”

En este sentido, intentan huir de los estereotipos físicos de los personajes clásicos y ponen en duda, por ejemplo, que las princesas tengan que ser muy guapas, ir vestidas de color rosa y tener el pelo muy largo. Por otra parte, también quieren redibujar los estereotipos masculinos. “Faltan heroínas, y también faltan roles masculinos que no sean fuertes, altos, valientes y guapos. También se les pueden atribuir características que siempre se han asignado a la mujer. ¿Por qué no puede haber un príncipe al que le guste cocinar? ¿O que, en lugar de pasar el día batallando y guerreando, prefiera ir de excursión a la montaña?”, concluye Castellet.

Esta Navidad, juegos y juguetes no sexistas

Con el lema “No somos rosas o azules”, el Ayuntamiento de Barcelona ha puesto en marcha una campaña de sensibilización para fomentar que, durante esta Navidad, se regalen juegos y juguetes no sexistas. Los regalos que no discriminan en función del sexo proporcionan a los niños la oportunidad de ser más iguales y más libres y de tener más posibilidades de imaginar y crear. La campaña promueve que se eduque a los niños en el reconocimiento de sus potencialidades, en el respeto mutuo y con plena libertad de elegir los juguetes, sin limitar el mundo de los niños a unos papeles determinados.