Rescatar la memoria olvidada de Montjuïc

25/10/2015 20:44 h

Anna Soler Horta

Desde este domingo una placa-monumento rinde homenaje a los miles de personas que durante décadas vivieron en las chabolas de Montjuïc. Antiguos vecinos han compartido su testimonio en una emotiva ceremonia, en la que se ha recordado no solo la falta de infraestructuras y la tenacidad de las reivindicaciones populares de aquel tiempo, sino también la solidaridad entre vecinos que caracterizaba aquellas barriadas.

Aún no eran las 12 del mediodía y el cruce entre el paseo Olímpic y la calle del Doctor Font i Quer vibraba de nostalgia. Los reencuentros de amigos y de conocidos después de décadas sin verse y las risas mientras se rememoraban anécdotas alternaban con las manos alzadas, que señalaban en qué punto del mapa instalado recientemente se había levantado la chabola donde crecieron.

Este mapa, junto con textos informativos y fotografías históricas, recubren una estructura vertical, que es la primera pieza del homenaje físico a los antiguos vecinos de la zona. La segunda parte es un monumento formado por 3 grandes placas que reposa sobre la hierba y que se ha destapado una vez ha llegado al lugar la comitiva municipal, encabezada por la alcaldesa, Ada Colau.

A lo largo del acto, los que un día residieron en estos barrios han recordado la falta de agua corriente y electricidad, las calles sin asfaltar, la falta de servicios municipales, de transportes y de equipamientos, así como las viviendas precarias, donde el frío y las goteras eran muy habituales. También se ha hecho mención de las temidas actuaciones de los picos, los operarios falangistas que formaban parte del Servicio de Control y Represión del Barraquismo y que a menudo subían de noche a la montaña para destruir, a golpe de mazo, las chabolas construidas durante el día.

Sin embargo, también ha habido tiempo para saborear los buenos recuerdos: la trabajadora social Isabel Multrabeta ha hablado de iniciativas fructíferas como el Centro Cultural Recreativo Las Banderas, en San Valero; la edición del boletín La Voz de la Montaña, y la creación de la Asociación de Padres de Familia. Multrabeta ha destacado también que las reivindicaciones de aquellos tiempos generaron estrategias que aún están vigentes 50 años después, como los escritos a las autoridades, la recogida de firmas o la utilización de la prensa.

Se ha hecho referencia a figuras míticas de los barrios como el padre José Miguel Vidal Torres (artífice de una iglesia, un colegio, un hospital y un convento); mosén Oriol; Francesc Foraster, de la capilla de Sant Salvador, y el señor Paco, maestro de muchos de los asistentes al acto.

Rafael Usero ha hablado en nombre de la Comisión Ciudadana para la Recuperación de la Memoria Histórica de los Barrios de Chabolas de Barcelona, ​​principal impulsora de los homenajes. El antiguo vecino ha explicado que hasta ahora se han colocado 8 placas en la zona y que todavía quedan 4 por poner, y que estos actos son muy importantes, porque es la única manera que la historia de Montjuïc no caiga en el olvido. Según Usero, se debe transmitir la imagen de Montjuïc como barrio trabajador que era, un barrio que funcionaba como un pueblo, porque la gente se conocía y se ayudaba.

Para finalizar el acto, Ada Colau ha dado las gracias a todos los que han hecho posible este homenaje. La alcaldesa ha manifestado que, para que una ciudad sea democrática y justa, no debe renegar de quién es, sino reivindicar su memoria, y que homenajes como este “nos recuerdan quiénes somos y de dónde venimos”.

En Montjuïc se encontraba la mayor concentración de chabolas de Barcelona. Estas construcciones surgieron hacia los años veinte del siglo pasado, habitadas por hortelanos y trabajadores de las canteras, y crecieron significativamente con las oleadas migratorias de los años cincuenta y sesenta. En 1957 más de 30.000 personas vivían en 6.090 chabolas en Montjuïc. El grueso de las chabolas se mantuvo hasta 1973, y las últimas no fueron derribadas hasta 1987.