El Raval es sinónimo de rumba

La calle de la Cera, que vio nacer la rumba catalana hace 60 años, se ha convertido en el escenario ideal para la fiesta ciudadana "El Raval es rumba". La jornada festiva, en la que los vecinos y las vecinas han podido disfrutar de actividades, talleres y música, ha servido para inaugurar dos piezas artísticas que homenajean los orígenes históricos del género musical, situadas en dos medianeras de la misma calle.

20/01/2018 18:20 h

Ajuntament de Barcelona

Las medianeras están situadas en los números 6 y 57 de la calle de la Cera y son fruto de un proceso de diálogo y participación con la comunidad gitana y otros vecinos y vecinas del barrio. Con esta excusa, el Distrito de Ciutat Vella, junto con el programa Cultura Viva del Instituto de Cultura de Barcelona (Icub), ha organizado una fiesta ciudadana a ritmo de rumba catalana con una serie de actividades lúdicas y festivas para el vecindario de los barrios del Raval y de Sant Antoni.

La fiesta ha empezado a las once de la mañana con un conjunto de talleres gratuitos de rumba (de guitarra, palmas y percusión), que se han podido disfrutar hasta al mediodía. Mientras tanto, en Ràdio a la Cera, un programa radiofónico comunitario, han participado vecinos, vecinas, músicos y artistas que disfrutaban de la jornada.

Al mediodía, un pasacalle rumbero por la calle de la Cera, con la participación de Sam Mosketon, Jack Tarradellas y Cajones Sanroqueros, ha sido el aperitivo para la inauguración oficial de las medianeras, que muestran esculturas dedicadas al pasado y presente de la rumba, obra del artista Luis Zafrilla.

Los actos, con una comida popular y un discofórum incluido, se han sucedido hasta que el punto álgido de la jornada ha llegado con los conciertos de tarde, con Peret Reyes (Chipén), el ritmo de Marinah, de Ojos de Brujo y, para acabar, la música de Petitet y la Orquestra Simfònica de la Rumba, acompañado de artistas invitados como Los Amaya, Maruja Garrido o La Tía Pepi, entre otros.

El Raval, rumba y memoria

El diseño y la instalación de las dos medianeras ha puesto en marcha un trabajo comunitario con los vecinos y las vecinas del barrio con el fin de recuperar la memoria de la rumba catalana en la vida cotidiana del Raval. Este trabajo está impulsado por el programa Cultura Viva, del Instituto de Cultura de Barcelona (Icub), y conducido por la cooperativa La Fundició.

La rumba, un fenómeno ascendente

Las esculturas de Luis Zafrilla, que ya visten las medianeras de la calle de la Cera, consisten en un discurso narrativo ascendente, dividido en dos partes, una para cada medianera, que forman una unidad.

La primera, situada en el número 57 de la calle de la Cera, se centra en la época en la que nació este género y muestra las imágenes de personajes míticos como L’Orelles, el Chacho, Ramonet o Peret, así como fragmentos de canciones, guitarristas, bailarinas y palmeros que se cruzan para dar sentido a la historia de la rumba.

En el número 6 de la misma calle está la otra parte de la obra, la gran huella y el legado que la rumba catalana ha dejado en el panorama musical, desde los ochenta hasta nuestros días, que ha impulsado la creación de nuevos ritmos gracias al mestizaje y la mezcla de estilos.

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