Todo a punto para la apertura del Mercado de Sant Antoni

Comerciantes y trabajadores retocan los últimos detalles para que el Mercado de Sant Antoni abra sus puertas el día 23 de mayo, después de nueve años de obras. La apertura del que será "el mercado más moderno de la ciudad" va acompañada de la reurbanización y pacificación de todo el entorno para garantizar su uso ciudadano, y de la aplicación de un plan de usos que garantiza en este la diversidad comercial y actúa preventivamente contra la gentrificación.

16/05/2018 16:01 h

Redacció

El nuevo equipamiento incluye 235 establecimientos, 52 de los cuales corresponden al mercado de producto fresco (alimentación), 105 a los encantes (no alimentario) y 78 al dominical de libro viejo. El conjunto también dispone de un establecimiento de autoservicio además de un espacio de uso vecinal y de un equipamiento deportivo privado. El mercado estará abierto de lunes a sábado, de las ocho de la mañana a las ocho de la tarde.

Los trabajos se aceleran para poder cumplir con la fecha de apertura acordada entre el Instituto Municipal de Mercados de Barcelona y las asociaciones de comerciantes de los tres mercados de Sant Antoni. En el mes de mayo, como ya se ha demostrado en casos anteriores —en el Mercado de Santa Caterina o en el de Sants— es un buen momento para consolidar una nueva instalación de este tipo, ya que garantiza un periodo de intensa actividad comercial hasta San Juan.

Durante las obras del nuevo mercado se ha construido una nueva cubierta de teja cerámica vidriada y policroma con el mismo diseño que el original, y se ha saneando y consolidado la estructura metálica afectada por trabajos anteriores. En el interior, se han distribuido los puestos del mercado de producto fresco en el cuerpo central, mientras que los del mercado de los encantes se reparten por todo el perímetro y permiten el funcionamiento independiente de ambos mercados, si es necesario.

El mercado dominical del libro se instalará bajo unas marquesinas situadas en las nuevas plazas ganadas para el uso ciudadano, delimitadas entre los brazos del mercado, donde estaban los antiguos patios que funcionaban como espacios logísticos de carga y descarga y de almacén.

El nuevo mercado dispone de soluciones de generación de energía renovable para reducir el impacto medioambiental mediante el aprovechamiento de la energía geotérmica.

Protección de los restos arqueológicos

Los vestigios arqueológicos encontrados durante la ejecución de las obras están muy presentes en el conjunto del nuevo mercado. Desde las calles del Comte d’Urgell y de Manso se puede acceder a una nueva calle formada por el espacio del foso de la planta -1, que da acceso al supermercado y al futuro gimnasio, limitado por la contraescarpa y el baluarte.

Además, se preserva en el emplazamiento original un tramo de la vía sepulcral romana en el que se está trabajando para que la ciudadanía pueda visitarlo.

Un mercado de ciudad, pero sobre todo del vecindario

El atractivo arquitectónico y la nueva oferta comercial del Mercado de Sant Antoni será sin duda un reclamo para los ciudadanos de otros barrios y para visitantes de la ciudad. Pero el mercado está concebido para proveer el entorno más inmediato, es decir, los vecinos y las vecinas de Sant Antoni.

En este sentido, el Plan de usos tiene la prioridad de limitar la apertura de nuevos establecimientos y comercios que puedan afectar tanto la singularidad del barrio como el comercio de proximidad o los espacios de ocio, además de la reurbanización y pacificación de todo el entorno.

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