Un presupuesto para el 2020 para combatir las desigualdades sociales y la emergencia climática

La propuesta inicial del presupuesto municipal para el 2020 plantea un crecimiento del gasto y la inversión que permita dar respuesta a los grandes retos de la ciudad y alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible de la Agenda 2030. El documento se negociará con los grupos de la oposición para que pueda ser aprobado de manera definitiva en el Pleno del mes de diciembre.

04/10/2019 16:24 h

Ajuntament de Barcelona

Presupuesto social y ambiental

Los objetivos prioritarios en el ámbito social son mantener la cohesión social, reducir las desigualdades y priorizar el acceso a la vivienda y, en materia de seguridad y convivencia, dar respuesta a la emergencia climática, preservar y garantizar un espacio público de calidad e impulsar la actividad económica y el empleo.

Crece el capítulo de medio ambiente, que incluye la limpieza viaria, el abastecimiento de agua o el alumbrado público, y se hace una apuesta importante para promover la movilidad sostenible y mejorar el transporte público.

También crece la partida de servicios sociales y promoción social, que recoge los recursos destinados a la asistencia social primaria o a la promoción social para atender a distintos colectivos, como los niños y niñas, los jóvenes o las personas con discapacidad.

La vivienda, estrella de las inversiones

Cerca de una cuarta parte de los 550 millones de euros de inversión previstos se destinará a la construcción de vivienda pública, que incluye la partida prevista en el presupuesto y la ejecución propia del Instituto Municipal de la Vivienda y Rehabilitación de Barcelona (IMHRB, por sus siglas en catalán) y la adquisición de viviendas. El resto se destinará a la transformación urbanística y del espacio público, a su mantenimiento y arreglo y a construir nuevos equipamientos.

¿Cómo se conseguirán los ingresos?

El presupuesto inicial se incrementa en un 10 % y llega a los 2,8 millones de euros con crecimientos notables en el gasto y la inversión pública. Se prevé un incremento de los ingresos del 9,2 % gracias a una mayor transferencia del Estado —fruto de la cesión del IRPF, el fondo complementario y la compensación del IAE— y a una modificación de los tributos propios.

El impuesto de bienes inmuebles (IBI) se adecuará a los nuevos valores catastrales surgidos de la revisión realizada en el 2017. Se bajarán los tipos impositivos y se suprimirán los topes existentes actualmente, lo que comportará que el incremento anual del impuesto se cifre en torno al 5,46 %.

La medida se añadirá a un recargo a los pisos vacíos y a un incremento del IBI en los bienes inmuebles de características especiales. Además, se mantendrán las ayudas en el pago del impuesto a los colectivos más necesitados, que benefician a más de diez mil familias.

También se plantea modificar las ordenanzas fiscales para el próximo año con nuevas tasas ambientales para hacer frente a la emergencia climática, por ejemplo, modificar el impuesto de vehículos y la tasa de alcantarillado e introducir una nueva tasa de residuos y bonificaciones a la energía solar.

Para garantizar un espacio público de calidad se plantea introducir una nueva tasa para regular el estacionamiento de vehículos en el área verde y azul que bonifique y penalice a los vehículos según su nivel de contaminación.

Asimismo, se quiere sacar adelante la propuesta, acordada por el Pleno, de reclamar a la Generalitat la recaudación de un recargo en el impuesto sobre las estancias en establecimientos turísticos (IETT) que grave las pernoctaciones y los desembarques de cruceristas.

La modificación de las ordenanzas fiscales será prioritaria en la negociación del presupuesto con el resto de los grupos municipales, ya que su tramitación se inicia en octubre. La propuesta de presupuesto se tendrá que someter a la aprobación inicial en la Comisión de Economía y Hacienda del mes de noviembre para que se apruebe definitivamente en el Consejo Plenario de diciembre.

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