Tradiciones gastronómicas

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Galets

La sopa de galets es uno de los platos típicos del día de Navidad. Esta pasta en forma de caracola es genuinamente catalana, cuando menos la versión grande, que es la típica de la Navidad.

Parece ser que los galets se inventaron a partir de la necesidad de hacer más pequeños los macarrones, para poder cogerlos con facilidad con la cuchara. Si se utilizan los galets pequeños, la sopa incluye la pelota, mientras que si se utilizan los galets gigantes, estos se rellenan con la carne picada, entre otros ingredientes.

La receta de la sopa de galets exige un caldo contundente, preparado a base de verduras, ave o carne. Si el caldo se enriquece con butifarra negra y blanca, tocino u oreja de cerdo, entre otros, se trata de una escudella de Navidad en toda regla. Con este plato es fácil entrar en calor y quizás esa sea la razón de por qué se toma por Navidad.

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Los canelones

Los canelones nos llegaron en el siglo XIX de la mano de los cocineros italianos que trabajaban para la burguesía de la época. Rápidamente la receta se popularizó entre todas las clases sociales, si bien se modificó con respecto a la italiana.

Así, la pasta no se deja al dente, si no más blanda y con respecto al relleno, se utiliza carne asada, en vez de carne picada o de butifarra. De hecho, como la elaboración de los canalones es bastante laboriosa, se ha popularizado comerlos en días festivos.

Por lo tanto, para San Esteban es muy probable que te encuentres este plato en la mesa. Según una teoría, los canalones se sirven al día siguiente de Navidad porque así se aprovecharían los restos de la escudella y del asado navideño para elaborarlos, aunque no todos los expertos gastronómicos están de acuerdo.

Hoy en día, en muchos hogares se sirven canelones con mil y un rellenos, que van desde el marisco a las verduras pasando por las setas.

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Cava

El cava es la bebida que no puede faltar en ninguna comida navideña y es la escogida para brindar en todas las ocasiones festivas, desde la Navidad al Fin de Año e incluso por Reyes. De hecho, durante estas fechas es cuando se venden más botellas de esta bebida espumosa.

Quizás son sus burbujas, el aroma delicado o el color dorado de la mayoría de las variedades, pero lo cierto es que el cava se ha convertido en la copa por excelencia de la Navidad.

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Los barquillos

Son los dulces típicos de Navidad probablemente más antiguos de Cataluña. El rey Jaime I ya los comía, Ramon Llull los menciona en el Libro de las maravillas y en el monasterio de Santes Creus se fabricaban en el siglo XIV. Dicen que debería ser una monja quien inventó el barquillo, al enrollar una hostia.

Poco a poco la receta de esta hoja de pasta de harina en forma de caño se fue perfeccionando y se convirtió en más crujiente. De hecho, ya en la época medieval era típico mojar los barquillos en un vino rancio sazonado con miel y pimienta.

Hoy en día, los barquillos se han hecho más largos y se mojan en cava. Además, se pueden encontrar diversas variedades, de todo tipo de chocolate y rellenos con ingredientes que van desde el turrón al queso.

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Turrones

Aunque no se sabe a ciencia cierta, se cree que el turrón es de origen árabe, cuando menos por los ingredientes de la variedad más típica, la almendra, la miel y el huevo. Este dulce navideño, que también existía en la Edad Media, estaba reservado a los ricos, que lo comían en los postres en ocasiones especiales.

No obstante, los turrones acabaron por popularizarse y ahora todo el mundo los come en Navidad, desde los más tradicionales, el de Jijona y el de Alicante, a los más sibaritas, como los de chocolate o frutas confitadas, sin olvidar los más sofisticados y de diseño, como los turrones de mojito.

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Uvas

Dice el refrán que comer uvas en Fin de Año, trae dinero para todo el año. De hecho, de todos los manjares típicos de la Navidad, la uva es uno de los más nuevos. Hace tan solo un siglo y pico que se acostumbra a acompañar las campanadas de Fin de Año con granos de uva, especialmente de la variedad del Vinalopó.

En el año 1909 hubo un excedente en la cosecha de uva y a partir de entonces se animó a la gente a comerla para despedir el año. No obstante, se ve que en Madrid ya había gente que antes de esa fecha tenía por costumbre tomar uvas delante de la Puerta del Sol.

Así pues, la sobreproducción contribuyó a popularizar esta costumbre, que gracias a la retransmisión por televisión de las doce campanadas se acabó de consolidar.

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Roscón de Reyes

En forma de anilla, con fruta confitada y relleno de mazapán, crema o nata, el Roscón de Reyes es el rey del día de Reyes, aunque también puede comerse en la víspera. La particularidad de este dulce radica en el hecho de que lleva escondida un haba y una figurita de rey. Quien encuentre el haba tendrá que pagar el roscón, mientras que quien descubra la figurita será coronado rey.

Parece ser que el roscón de Reyes puede relacionarse con las Saturnales romanas, que eran las fiestas de invierno en honor del dios Saturno, ya que esta antigua civilización también utilizaba las habas para votar al rey de las fiestas y también comía roscones a base de higos, dátiles y miel.

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