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Parque del Turó del Putxet

Situados en la parte superior de la colina del Putxet, estos jardines abiertos a los cuatro vientos se constituyen como uno de los miradores más privilegiados de Barcelona. Además de una vegetación abundante y una enorme variedad de especies -algunas muy poco frecuentes-, sus acogedores lugares de descanso dotan a este espacio verde de una acusada personalidad.

Pese a la marcada inclinación del terreno, lo cierto es que estos jardines representan un excelente lugar para pasear y son utilizados con frecuencia por los vecinos del barrio del Putget y Farró -lugares que lo enmarcan- para atravesarlo, ya sea hacia arriba o hacia abajo, evitando así el ajetreo de la ciudad a la vez que disfrutan de una frondosa vegetación.

Por los jardines cruzan -y se entrecruzan- numerosos caminos de macadam .Estos, con frecuencia, se ensanchan para crear zonas de descanso, pequeñas y recogidas plazoletas que se convierten en una suerte de finales de trayecto de los senderos, equipadas con bancos para descansar o leer un rato. Asimismo, existen espacios lo suficientemente grandes para acoger juegos infantiles y pistas de bochas.

Estos jardines son mucho más accesibles de lo que en un principio puede parecer: los caminos sin obstáculos predominan sobre los tramos de escaleras. Exceptuando el acceso a la parte más alta de la colina, es posible cruzar los jardines de una punta a otra sin pisar un solo escalón.

Desde marzo de 2011 los jardines han incrementado su superficie con la incorporación al parque de una nueva área ajardinada de 1,2 hectáreas. Así los jardines han crecido hasta llegar a las 5,2 hectáreas de espacio verde que ofrecen nuevas vistas sobre la ciudad y el mar a las magnificas panorámicas que ya ofrecía sobre la ciudad.

Barcelona a sus pies

Si iniciamos el recorrido por la parte alta, desde la calle Marmellà, y antes de emprender el camino descendente, vale la pena subir hasta la cumbre de la colina del Putget. Se accede a través de unas escaleras de piedra que encontraremos a mano derecha, una vez que hayamos alcanzado el rellano que se sitúa en la parte superior de las escaleras de acceso a los jardines.

También podemos acceder desde la calle Manacor en el cruce con la calle de Monegal. Si optamos por esta vía, una gran escalera nos conducirá rápidamente hacia lo más alto del parque y nos conectará con el resto del jardín. También podemos seguir por las rampas que ascienden de forma más suave. Cuando estemos llegando al acceso fijémonos en la alineación del arbolado viario de la calle con árboles del amor (Cercis Siliquastrum) y falsos pimenteros (Schinus Molle) que nos dan la bienvenida al parque.

Coronar "la cima" tendrá la recompensa de disfrutar de una panorámica de Barcelona sencillamente excepcional, con vistas a 360º: el Tibidabo, Collserola, la Creueta del Coll, la montaña Pelada, el frente marítimo de la ciudad, Sant Pere Màrtir, el Forat del Vent, Montjuïc, la planicie del Llobregat, ... Merece la pena permanecer allí un rato y merendar en las mesas de picnic que se encuentran en la pequeña explanada, donde comparten espacio con un observatorio geodésico y una estación meteorológica.

Hacer el camino de subida

El gran espectáculo que supone la ciudad que se abre ante nuestros ojos entre la vegetación será aún más sorprendente, si se descubre poco a poco, haciendo el camino de subida desde la entrada principal de los jardines, situada en la calle de Manacor. Fijaos en el pavimento de losas de piedra que cubre la plazuela de acceso, y observaréis pequeñas composiciones ornamentales realizadas con adoquines de diferentes tonos grises.

Vegetación

Tanto por la variedad de las plantas -con un claro predominio de las mediterráneas- como por su situación, se podría decir que el Turó del Putget es un bosque ordenadamente ajardinado. Las características del terreno hacen que la vegetación, muy rica en especies arbóreas y arbustivas, se sitúe, sobre todo, en grandes parterres en forma de talud que descienden por la colina, enmarcando los caminos que cruzan este espacio verde. Se puede observar un óptimo equilibrio entre coníferas y frondosas, y en los parterres más soleados se desarrollan masas arbustivas muy tupidas, así como especies vivaces y de temporada.

Estos parterres en pendiente -en muchos casos reforzados con rocalla de grandes dimensiones- han permitido compensar los grandes agujeros que se habían producido a causa de la extracción de piedra, lo que había provocado una carencia de verdadero suelo de plantación. Es éste el motivo por el que la vegetación de los jardines se modifica según la altura. Cuanto más arriba estemos, observaremos que es más pobre el suelo de plantación, lo que no significa, en ningún caso, que la vegetación pierda calidad. Un buen ejemplo de ello son las excepcionales y altísimas coníferas que encontramos principalmente en la mitad superior de los jardines. Tan altas son, que permiten disimular las paredes verticales de la antigua pedrera.

En esta parte destacan los pinos blancos (Pinus halepensis), los pinos piñoneros (Pinus pinea) y los cedros del Himalaya (Cedrus deodara). También hay encinas (Quercus ilex) y olivos (Olea europaea), algunos ejemplares de las cuales -como en el caso de los pinos- muy probablemente ya estaban cuando se construyeron los actuales jardines.

A medida que vamos caminando hacia abajo encontramos mimosas (Acacia dealbata, Acacia melanoxylon y Acacia retinodes), paraíso sombrilla (Melia azederach) y acacias (Robinia pseudoacacia). Asimismo hallamos algunos pimenteros falsos (Schinus molle) y algún árbol del paraíso (Elaeagnus angustifolia), entre muchas otras especias arbóreas.

En las plazoletas hay, sobre todo, tipuanas (Tipuana tipu), acacias de Japón (Sophora japonica), almeces (Celtis australis), algunos plátanos (Platanus X hispanica) y, en la parte inferior, se sitúan las palmeras a la entrada del jardín, donde además destacan unos cuantos ejemplares -bastante exuberantes- de palmito (Chamaerops humilis) y de yuca (Yucca elephantipes). También es en esta zona donde se asientan la mayoría de cupresáceas (X Cupressocyparis leylandii, Cupressus glabra, Cupressus macrocarpa y Cupressus sempervirens).

Debido a su rareza, hay que destacar los arbustos, con especies tan poco frecuentes como Limoniartrum monopetalum, Lobelia laxiflora, Senecio lineatus, Duranta repens, Salvia micropylla, de aroma mentolado, y Jasminum nudiflorum, un arbusto tapizante muy abundante en este jardín y que en el invierno se cubre de flores amarillas.

La ampliación del jardín ha respetado ese espíritu de bosque domesticado. Así, en el nuevo espacio, podemos distinguir dos áreas diferenciadas, la primera de 0,58 hectáreas de carácter más forestal y la zona más baja y próxima a la calle Manacor con un tratamiento más urbano que ocupa 0,62 hectáreas. La ampliación ha ordenado esta parte del parque en diferentes niveles o terrazas. Estas están interconectadas por rampas bordeadas por las áreas ajardinadas. La reorganización del espacio ha permitido abrir una nueva área de juegos infantiles, un espacio de picnic con mesas y una nueva área de recreo para perros.

A medida que vamos subiendo apreciaremos la transición de especies. En la parte baja vivaces y arbustos nos acompañan en el recorrido. Siguiendo las rampas encontraremos muros de gaviones que contienen los taludes ya que en el recorrido salvamos un desnivel de 40 metros. Sobre este muros crecen hiedras y enredaderas como los jazmines azules (Plumbago auriculata).

En la terrazas intermedias del parque se ha plantado una zona de pradera combinada con pinos (Pinus pinea) y encinas (Quercus ilex) y donde también encontraremos cipreses (Cupressus sempervirens), algarrobos (Ceratonia silicua) y olivos (Olea europaea) que no afianzan, visualmente, la idea del "bosque ajardinado". En los parterres que hay en la parte sur del jardín se han plantado naranjos de Luisiana (Maclura pomífera) como ejemplo de la memoria de los árboles que había en la zona anteriormente. Un ejemplar de este naranjos que pertenecía a alguna de las fincas todavía vive en la zona más elevada del jardín.

En lo más alto encontraremos diferentes ejemplares de palmeras que también estaban originalmente en este espacio y que han sido reubicadas en la parte más elevada. Es en En esta àrea donde encontraremos los ejemplares arbóreos de mayor porte como tilos (Tilia tomentosa), árboles del amor (Cercis Siliquaastrum) además de pinos (Pinus pinea, Pinus halepensis), encinas (Quercus Ilex), cedros (Cedrus deodara) y olivos (Olea Europaea).

Historia

El Putget es una pequeña montaña de 178 metros de altura que se extiende entre Vallcarca y Sant Gervasi. Pese a que existen noticias de la existencia en el enclave de una capilla durante el siglo XVII, los primeros vestigios de población conocidos se sitúan en torno a 1870, cuando la burguesía barcelonesa comienza a construir torres para trasladar sus lugares de residencia como consecuencia de las condiciones urbanas de la vieja Barcelona.

Los terrenos de los Jardines del Turó del Putget formaban parte de la antigua finca Torre Espanya, propiedad de la familia Morató. En el año 1917 fue incluida en la planificación de zonas verdes, la cual reservaba las colinas de la ciudad como espacios naturales, aunque con el tiempo se fueron urbanizando.

Cuando en 1970 el Ayuntamiento expropió los terrenos que ocupan los actuales jardines, el antiguo bosque mediterráneo original se había convertido, ya desde el primer tercio del siglo XX, en un espacio explotado como pedrera. A ello contribuyó de forma decisiva el uso como combustible que se hizo durante la Guerra Civil de la madera del pinar que se erguía en la parte superior de la colina.

Características

Distrito
Sarrià-Sant Gervasi
Dirección
c. Manacor, frente a c. Homer
Accesos
calles de Manacor, de Marmellà, de Monegal, y de Ferran Puig
Superfície
5,2 hectáreas
Horario
de las 10:00 h hasta el atardecer
Cómo ir
Cómo llegar
Servicios
  • Lavabos
  • Conservador/a del parque
  • Área para perros (2)
  • Área de juego infantil (2)
  • Pistas de petanca
  • Mesas de ping-pong
  • Merendero (2)
Equipamientos
  • Observatorio

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