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Jardines del Palacio de Pedralbes

Detrás de un muro de 250 m de largo cubierto a rebosar de buganvillas, se encuentra uno de los jardines más señoriales de Barcelona: el del Palacio de Pedralbes. Tanto afrancesados como ingleses, un tanto románticos y muy frondosos, lo cierto es que adentrarse en ellos nos transporta a un tiempo en el que la serenidad y la majestuosidad fueron elementos determinantes del paisaje.

Cuando cruzamos la magnifica puerta de entrada de hierro forjado, nos da la bienvenida un gran espacio en cuyo centro se encuentra un elegante estanque ovalado con la escultura de una mujer en el centro. Enfrente, grupos de flores y, detrás, una ligera pendiente cubierta de césped con laureles y naranjos muy bien esculpidos y una pequeña cascada completan un conjunto de gran belleza.

El eje vertebrador

En ambos lados del estanque empiezan los caminos de sablón que se entrecruzan por todo el parque y permiten ir descubriéndolo. Tanto si nos vamos hacia la derecha como hacía la izquierda, el camino nos permite acceder a un paseo central donde los tilos son los protagonistas. Están plantados en un extenso parterre cubierto de hiedra y determinan el eje a partir del cual se distribuye el jardín.

Este es un espacio sombrío, igual que las zonas de descanso, con bancos que vamos encontrando en ambos lados, con una vegetación densa y exuberante donde destacan cuatro grandes jarrones, profusamente esculpidos con dibujos y adornos alegóricos, desde donde cuelgan largas ramas de espárrago de jardín.

A ambos lados de este eje central se sitúan grandes parterres regulares de césped muy soleados y surcados por pequeños caminos. Destacan las grandes bolas de evónimos de Japón (Evonymus japonicus) perfectamente recortadas y dos pequeños estanques de forma geométrica con surtidores.

El palacio

Si seguimos hacia arriba, los sombríos caminos nos llevan hasta el Palacio Real, situado al fondo del parque. Delante del palacio se abre una plaza semicircular, rodeada en ambos lados por una gran balaustrada adornada con bustos esculpidos en mármol blanco. Dado que la barandilla está situada debajo de la sombra de los árboles, es un buen lugar para sentarse y contemplar el edificio.

La plaza es soleada, presidida por una escultura de Isabel II, levantando en brazos a su hijo Alfonso XII, y con un estanque en el medio rodeado por tiestos con geranios. A la izquierda del edificio hay una gran pradera de césped de estilo muy inglés, con una escultura femenina a cuyo lado se levanta un enorme pino piñonero centenario. Al fondo, otras esculturas completan la ornamentación de esta zona de los jardines.

Elementos singulares

En todos los jardines hay, y muchos, elementos singulares, que descubriremos paseando por los caminos de sablón que atraviesan el parque en todas las direcciones, siempre rodeados de una vegetación espléndida, a veces boscosa, siempre sombría y fresca y entre la que se oye gorjear a los pájaros.

El recorrido nos llevará hasta dos obras de Antoni Gaudí: una pérgola parabólica cubierta de enredaderas -de hecho, un umbráculo- y, en un pequeño rincón, la fuente de Hércules, con una cabeza de dragón de hierro forjado de donde mana el agua. También nos llevará hasta una alberca situada entre pinos centenarios, bambúes y eucaliptos; un banco de mármol cubierto de filigranas que nos permitirá sentarnos a la sombra de los laureles; un estanque minúsculo rodeado de una barandilla de hierro recurvado y una cruz romana de madera junto al camino.

La fuente de Hércules y el umbráculo cuyos diseños se atribuyen a Antoni Gaudí, que habría trabajado por encargo de Eusebi Güell, tenían como objetivo hacer de este espacio verde una remembranza del Jardín de las Hespérides a modo de homenaje para su suegro, el marqués de Comillas. Fuente y umbráculo han permanecido como testigos previos de la transformación del palacio en residencia real. Dicha transformación y adecuación de los jardines fue encaragada y ejecutada por Nicolau M. Rubió y Tudurí.

Un elemento más actual que encontraremos en los jardines es la Kolonihaven,, una casita de juegos infantiles diseñada por el equipo de arquitectos Enric Miralles y Benedetta Tagliabue para una fundación danesa con motivo de la celebración de la capitalidad cultural europea de Copenhague. Inicialmente se pensó instalarla, para cumplir con su función, como espacio de juegos infantil, en el parque de Diagonal Mar. Los continuados ataques a la instalación hicieron que ésta fuera cedida al museo de las artes decorativas con motivo de una exposición dedicada al arquitecto Enric Miralles, que murió sin ver acabado su diseño. La Kolonihaven ha pasado de ser un elemento funcional y ha convertido en un elemento escultórico, ejemplo del diseño y pieza de autor.

Vegetación

La antigüedad de estos jardines hace que su vegetación sea particularmente importante, tanto por su antigüedad como por la variedad de especies, algunas de las cuales son poco corrientes. Nicolau M. Rubio i Tudurí fue el encargado de transformar las tierras de cultivo y el jardín existentes en los que hoy conocemos, y respetó, entre otros árboles ya centenarios, un importante conjunto de 23 cedros del Himalaya (Cedrus deodara). Esta especie es muy abundante en el parque. Uno de los ejemplares forma parte del Catálogo de Árboles de Interés Local de Barcelona, juntamente con el pino piñonero (Pinus pinea) que hay en la pradera situada al lado del palacio y una tuya articulada (Tetraclinis articulata), situada muy cerca del estanque que encontramos en la entrada del parque, en el camino que sale a la derecha. La tuya es un árbol rarísimo del que hay muy pocos ejemplares en nuestro país.

Las coníferas están presentes en todas partes. Además de los ya mencionados cedros del Himalaya, se encuentran grandes ejemplares de cedros del Atlas (Cedrus atlantica), a la izquierda de la entrada del parque, y algunos ejemplares de cedro japonés (Cryptomeria japonica) y de cedro de incienso (Calocedrus decurrens). También otras coníferas son el pino piñonero (Pinus pinea) y el pino carrasco (Pinus halepensis); el ciprés (Cupressus sempervirens), el ciprés de Monterrey (Cupressus macrocarpa), el ciprés de Arizona (Cupressus glabra) y la tuya (Thuja orientalis).

También destacan los tilos (Tilia X europaea) y los tilos plateados (Tilia tomentosa), situados en los ejes principales del jardín, los grandes eucaliptos (Eucalyptus globulus) y el bosquecillo de bambúes (Phyllostachys sp.). Añadimos, por su rareza, cuatro ejemplares de fresno florido (Fraxinus ornus) y un ejemplar de sabina albar (Juniperus phoenicea).

En cuanto a los arbustos, destacamos los grandes laureles (Laurus nobilis) y el boj (Buxus sempervirens), así como ejemplares de madroño (Arbutus unedo) de hace mucho tiempo; entre las enredaderas, la reina es la buganvilla (Bougainvillea sp.), y entre los tapizantes, la hiedra (Hedera helix).

Arte y arquitectura

Son dos aspectos importantes de este parque. El palacio es fruto de la modificación de la torre de los Güell -antes la masía Feliu- para convertirla en residencia de la familia real. La antigua torre constituye el cuerpo central del edificio y en ambos lados se construyeron nuevas dependencias. La escultura de mármol blanco de la reina Isabel II presentando a su hijo, el futuro Alfonso XII, a Barcelona que hay delante de la puerta principal es obra de Agapir Vallmitjana i Barbany (1861). La balaustrada que se encuentra delante del edificio está decorada con nueve bustos de mármol blanco de autor desconocido y, en el fondo de la pradera que hay a la izquierda del palacio, la parte superior del muro de cierre está adornada con esculturas de tipo clásico representando a Apolo, Adonis y Antinoo de los que tampoco se conoce el autor. Sin embargo, lo más destacado de la pradera que hay junto al palacio es la escultura Nu femení agenollat, de Joan Borrell i Nicolau (1916).

La fuente de Hércules

En el bosquecillo de bambúes se encuentra la fuente de Hércules, de piedra y hierro forjado, obra que Antoni Gaudí (1884) realizó para la finca que la familia Güell tenía en Pedralbes, de cuyos terrenos se cedió una parte a la construcción del nuevo Palacio Real de Barcelona. Durante muchos años, esta fuente estuvo oculta por la vegetación y su existencia no se descubrió hasta el año 1984, cuando se realizaron unos importantes trabajos de limpieza. La cabeza de un dragón hace de caño desde donde mana el agua y, debajo, una pila de piedra con las cuatro barras en la parte frontal. A los lados hay un banco de piedra curvado y, encima de la peana de donde sale la cabeza del dragón, un busto de mármol que se colocó en1984 en sustitución del original, cuando, cien años después de su construcción, la fuente fue descubierta y restaurada.

Esculturas

Además de las ya mencionadas, en este parque hay otras esculturas. El estanque que se encuentra en la entrada del recinto está presidido por el desnudo femenino de mármol Mediterrània, de Eulàlia Fàbregas de Sentmenat (1962). Dentro del parque hay otro desnudo femenino. Se trata de Nu, (Desnudo) de Enric Casanovas (1930), en este caso una mujer de pie, a tamaño natural y hecha de bronce. En el exterior del parque, delante del muro perimetral, encontramos esculturas de piedra de diferentes autores realizadas entre 1928 y 1929: Figura femenina, de Àngel Tarrach; la alegoría Tarragona de Jaume Otero; la alegoría dedicada a Lleida Agricultura de Manuel Fuxà; dos figuras femeninas, una de Josep Llimona y la otra de Enric Casanovas, y Marina, una figura femenina alegórica de la pesca, obra de Eusebi Arnau.

Historia

La existencia de este parque tiene su origen en un incendio, el que el día de Navidad del año 1875 destruyó el edificio del siglo XVII situado en el Pla de Palau y que era la residencia de los reyes cuando visitaban la ciudad. La nueva residencia real, promovida en el año 1921 por el entonces alcalde de Barcelona, Joan Antoni Güell, se creó en una finca de 7 ha, propiedad de la familia Güell, que la cedió y que contaba con un palacio que se rehabilitó.

Los terrenos formaban parte de una finca mucho más grande de Joan Güell Ferrer, con cerca de 30 ha, resultado de añadir a su propiedad de Can Feliu las fincas Can Baldiró y Can Cuyàs.

En 1926, el alcalde de Barcelona hizo entrega de la nueva residencia a Alfonso XIII. En 1931, proclamada la II República, el Ministerio de Hacienda donó el palacio y los jardines al Ayuntamiento. En el año 2004, el Ayuntamiento cedió los jardines y el edificio a la Generalitat de Cataluña.

Características

Distrito
Les Corts
Dirección
avda. Diagonal, 686
Accesos
avenida Diagonal, calle Pere Duran Farell y calle Tinent Coronel Valenzuela
Superfície
7,28 hectàrees
Horario
de las 10.00 h hasta el atardecer
Cómo ir
Cómo llegar
Servicios
  • Lavabos
  • Consevador/a del parque
  • Área de juego infantil
  • No pueden entrar perros
  • No se puede jugar al fútbol
  • No se puede circular en bicicleta
  • El agua de riego del parque no es potable
Equipamientos
  • Palacio Real de Pedralbes
  • Museo de las Artes Decorativas
  • Kolonihaven
  • Museo de Cerámica
Esculturas de varias épocas y autores

Conjunto escultórico ante el Palacio Real, en la Avenida Diagonal

Otros elementos de interés

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