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Jardines del Teatre Grec

Estos jardines, que nacieron como rosaleda, constituyen uno de los espacios verdes creados en la montaña de Montjuïc con motivo de la Exposición Internacional de 1929. Una antigua pedrera permitió la construcción de un anfiteatro, que cada verano acoge muchas de las representaciones del Festival Grec de Barcelona. Es un lugar soleado, organizado en parterres geométricos, con pérgolas y terrazas, desde donde se puede contemplar la montaña ajardinada y la ciudad.

Subiendo por el paseo de Santa Madrona nos encontraremos frente a una gran escalinata imperial de piedra que asciende por ambas partes del muro. Es el acceso principal a los Jardines del Teatre Grec. Desde el propio paseo ya resulta posible contemplar algunos de los elementos más característicos de los jardines: la pérgola, el antiguo pabellón y los cuidados cercados vegetales que recortan una pendiente tras la cual se elevan grandes árboles: cipreses (Cupressus sempervirens), palmeras (Phoenix dactylifera y Washingtonia Robusta), pinos (Pinus halepensis) y cedros (Cedrus deodara).

El mirador y la pérgola

Una vez que hemos subido el primer tramo de escaleras, un camino que se abre a nuestra izquierda, delimitado por una reja de hierro forjado que envuelve los jardines y por un talud dibujado de vegetación, nos conducirá hasta una terraza que hace las veces de mirador.

Es este un sitio ideal para sentarse al sol y contemplar una excepcional panorámica de Barcelona. Enfrente podemos observar Collserola; más allá el Tibidabo y a la derecha, la ciudad que se inclina hacia el mar, los contrafuertes de la sierra Litoral y, al fondo, el Montseny. Justo debajo del mirador se extiende la Ciudad del Teatro.

A la izquierda del mirador se encuentra uno de los extremos de la pérgola que cruza los jardines, y que, a su vez, se divide en dos grandes tramos que fluyen a ambos lados de la escalinata. Aquí las plantas trepadoras se convierten en las protagonistas y enmarcan otro buen lugar para descansar y contemplar los jardines y Barcelona, si lo que se desea es sombra.

Naranjos y plantas aromáticas

Si al entrar subimos un segundo tramo de escaleras y nos dirigimos hacia la derecha, encontraremos una terraza erigida en una cota ligeramente inferior a la del mirador y que se sitúa bajo uno de los tramos de la pérgola. Se trata de un espacio rectangular, bastante alargado, ajardinado mediante parterres geométricos colmados de plantas aromáticas y rematados por un conjunto de naranjos amargos que se alzan al lado del balaustre que mira hacia el paseo de Santa Madrona.

Desde esta terraza también podremos contemplar la ciudad. En el extremo opuesto a las escaleras por donde hemos llegado, se encuentra uno de los accesos que comunican los Jardines del Teatre Grec con los Jardines Laribal.

La gran terraza del anfiteatro

Una excepcional aportación de capas de tierra superpuesta destinada a nivelar la fuerte pendiente de una antigua pedrera permitió crear la gran terraza que descansa en la parte superior de los jardines. Se accede a través de un último tramo de escaleras y lo primero que llama la atención al llegar es un enorme pino piñonero situado a la derecha del espacio de acceso.

Este es un lugar de paseo y de reposo que se utiliza como improvisado vestíbulo durante las representaciones del Festival Grec. En el otro extremo de la terraza se recupera el desnivel que mantenía el terreno. De este modo, las gradas del anfiteatro cubren la pendiente, con la pared de la antigua pedrera como telón de fondo.

Muy soleada, la explanada se llena de parterres geométricos que forman un mosaico con diferentes variedades de rosas. Los que se sitúan al lado de la pérgola son rectangulares y con mucha sombra. Más allá hay un segundo grupo organizado en doble fila, con un pequeño estanque cuadrado a su cabecera, que se llena con el agua de un pequeño canal alimentado desde una cota superior. Los que se encuentran más cerca del anfiteatro, mucho más numerosos, están ordenados respetando la curva de su estructura. Hay un estanque diminuto y circular, rodeado de macetas y con un pequeño surtidor en el centro.

La terraza está entretejida de senderos que nos permiten vagar entre los parterres, o bien acceder al anfiteatro donde, incluso, podremos asistir a una representación. Cuando hay función, antes de su inicio y en los entreactos, se convierte en el lugar propicio para estirar las piernas y conversar con nuestros acompañantes o tomar un refresco; como en el vestíbulo de un teatro. Estas actividades resultan especialmente agradables en las noches de verano.

El pabellón

Sobre la terraza, a la izquierda, se abre un espacio más elevado, presidido por un pabellón que alberga un restaurante durante la temporada de teatro. Frente al edificio se ubica una pequeña terraza rectangular con un estanque que alimenta al que se encuentra más abajo, en la terraza grande. Se trata de un lugar excelente para contemplar el conjunto de los parterres.

En este mismo nivel se sitúa otra pérgola, mucho más pequeña que la que cruza los jardines, con un amplio banco semicircular encajado en medio de la pared. Resulta un lugar ideal para entablar una animada tertulia.

Vegetación

Los jardines del Teatre Grec son unos jardines de estructura geométrica, con especies vegetales que fijan los límites de su distribución. En la gran terraza superior destacan los fresnos (Fraxinus berlandierana), que delimitan el extremo más cercano a los vecinos Jardines Laribal, y los cipreses (Cupressus sempervirens), algunos de ellos de gran altura, recortados en forma de aguja y que, distribuidos por la explanada, marcan espacios y definen caminos.

Un gran semicírculo de espesas y altas encinas (Quercus ilex), con la copa recortada en forma de cilindro, rodea la parte superior del anfiteatro y lo separa del resto del jardín. De tanto en tanto se abren espacios de comunicación con las escaleras de la grada: constituyen, de hecho, las "puertas" del teatro. De esta forma, si la alta pared de la antigua pedrera hace las veces de telón de fondo, las encinas se convierten en la pantalla que lo enmarca por su parte superior, ordena su acceso y favorece su acústica.

Los parterres geométricos se encuentran delimitados por pequeños cercados vegetales de boj (Buxus sempervirens). La hiedra (Hedera helix), por su parte, rellena la hilera de parterres sombreados por la pérgola, y diferentes especies de llamativos rosales floridos ornamentan los parterres soleados que tapizan la gran explanada.

La terraza rectangular

En la terraza rectangular más próxima al paseo de Santa Madrona, los parterres están repletos de lavanda (Lavandula angustifolia). Comparten espacio con los naranjos amargos (Citrus aurantium) y los agapantos (Agapanthus africanus) a un lado y, en el otro, con las clivias (Clivia nobilis), plantadas en un largo parterre que va de punta a punta de la terraza, donde asimismo se levanta, altísima, una de las pocas palmeras de estos jardines: una washingtonia (Washingtonia robusta).

Las enredaderas

Lo primero que encontramos al llegar a los jardines, justo antes de entrar, es una gran buganvilla (Bougainvillea sp) que inunda de color el muro del acceso principal, al que una serie de tramos de escaleras permiten subir por ambos lados.

En la pérgola que precede a la gran terraza superior hay jazmines (Jasminus azoricum y Jasminum officinale) y rosales trepadores (Rosa banksiae) y, en la pérgola situada al lado del pabellón, destaca una glicina (Wisteria sinensis).

Los muros que hemos ido encontrando al subir hacia la parte más alta están cubiertos de hiedra (Hedera helix) y parra virgen (Parthenocissus quinquefolia).

Las detalles

En estos jardines abundan los detalles: macetas de terracota con pequeños geranios o helechos, especies tan poco frecuentes en jardines de Barcelona, como el ejemplar de Araucaria bidwillii que encontramos antes de llegar al mirador o la verja vegetal hecha con ficus de la India (Ficus retusa) que se sitúa en uno de los dos tramos de pérgola, aquel que encontramos subiendo las escaleras a mano derecha. En verano podremos encontrar higos.

Árboles excepcionales

En estos jardines podemos observar dos árboles que forman parte del Catálogo de Árboles de Interés Local de Barcelona. A la izquierda del anfiteatro, bajo el restaurante, hay un ejemplar de Lagunaria patersonii, especie popularmente conocida como "pica-pica" por la pelusa urticante de sus semillas. En el camino que comunica los Jardines del Teatro Grec con los Jardines Laribal se halla un ejemplar de árbol de coral (Erythrina corallodendron).

Arte y arquitectura

El anfiteatro que se erige en estos jardines, y que actualmente les da nombre, fue construido siguiendo el modelo tradicional griego. Obra del arquitecto Ramon Raventós, esta construcción se realizó aprovechando la pendiente de la antigua pedrera "Machinet", la cual había sido explotada mediante la extracción de tierras, ante un inmenso afloramiento de piedra de gran dureza, en un lugar donde la montaña de Montjuïc comienza a elevarse.

En cuanto al edificio que durante la temporada de teatro acoge al bar restaurante, originariamente fue el Pabellón de la Música de la Exposición Universal de 1929.

Historia

Jardines del Teatre Grec es el nombre que recibe hoy en día la Rosaleda Amargós y forman parte del conjunto de jardines que se construyó en la montaña de Montjuïc con motivo de la Exposición Universal de Barcelona de 1929.

Este jardín es la segunda rosaleda pública que se creó en Barcelona ¬-la primera fue la de la Colla de l'Arròs, en los Jardines Laribal¬ y se le dio el nombre de Amargós en honor al primer arquitecto que proyectó la ordenación de la montaña de Montujïc.

Los jardines fueron diseñados por el ingeniero francés Jean-Claude-Nicolas Forestier, quien, asimismo, trazó muchos otros espacios ajardinados de la montaña. Los trabajos de Forestier se iniciaron con la transformación en parque público de la antigua finca Laribal, enlazándola con el sector de la Font del Gat y la zona de la Colla de l'Arròs, con el fin de formar un espacio unitario.

La misión principal de la Rosaleda Amargós era conectar la gran plaza del Solstici -inicialmente perteneciente al Jardín Laribal y, en la actualidad, el lugar donde se ubica la Fundación Miró- con la parte baja del paseo de Santa Madrona y con los palacios de la Exposición Internacional de 1929 situados en esa zona, para salvar, en total, 44 metros de desnivel.

Características

Distrito
Sants-Montjuïc
Dirección
pº Santa Madrona, 38
Accesos
paseo de Santa Madrona, avenida Miramar, jardines de Laribal, pasaje de Martas
Superfície
1,65 hectáreas
Horario
de las 10.00 h hasta el atardecer
Servicios
  • Fuente
  • Accesible|
Equipamientos
  • Teatro
  • Ascensor
Árboles de interés local

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