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Parque del Guinardó

Este parque es un espacio donde conviven la rusticidad del bosque con la elegancia de un jardín de arbustos recortados, donde el agua tiene un gran protagonismo. Es uno de los espacios verdes más extensos y con más contrastes de Barcelona. Abajo de todo, tocando a la calle, un niño juguetón hace girar su aro en medio de un mar de flores. Este es un jardín que, siguiendo la memoria del agua, aprende a ser bosque.

El parque del Guinardó tiene tres partes bien diferenciadas: una urbana, que constituye la antesala del gran espacio que ocupa esta zona verde, otra histórica y, arriba del todo, la frondosidad de la vegetación forestal. Sus terrazas ajardinadas y los pinares convierten este lugar en uno de los espacios verdes más refrescantes y plácidos de la ciudad.

El parque urbano

Es fruto de la remodelación realizada en la parte inferior del parque en el año 1977, en que fue ampliada y se enlazó con la plaza del Nen de la Rutlla, que es donde se encuentra la entrada principal del parque. Está formada por terrazas situadas en diferentes niveles separadas por taludes con césped, árboles y arbustos. Éste es un espacio que, por su proximidad a la calle, invita a sentarse en un banco para descansar un rato en él.

El parque histórico

Está formado por un jardín frondoso de factura eminentemente rústica, que va ascendiendo por la montaña siguiendo el eje de un torrente mediante terrazas comunicadas por caminos y escaleras. Arriba de todo hay un lavadero desde donde se puede gozar de la primera de las magníficas vistas de Barcelona que pueden contemplarse en este parque.

En la parte central de la subida hay pequeños muros de piedra surcados por pequeños canales por donde corre el agua que baja desde el lavadero, formando cascadas y llenando estanques.

El parque forestal

De fuerte pendiente, está constituido por una importante arboleda que circunda la parte más alta de la zona histórica y va extendiéndose colina abajo. Todo está lleno de caminos que se cruzan, donde es frecuente encontrar gente paseando, jugando con sus perros o yendo en bicicleta. Hay espacio para todo el mundo.

Un lugar a tener en cuenta es el mirador de la Mitja Lluna, junto a la plaza del mismo nombre. Como el parque es bastante empinado, éste es un buen lugar para los que prefieran visitarlo de bajada. El autobús 28 nos lleva allí desde la plaza Catalunya.

Un espacio de altura

Si la vista de Barcelona desde el mirador de la Mitja Lluna es bonita, la que se ve desde el mirador de Sant Joan no lo es menos. En días claros, alcanza desde Sant Pere Màrtir hasta Montjuïc y Montgat.

Como la altura en toda la zona forestal del parque es considerable, en verano es agradable estar allí al atardecer por su clima fresco, que invita a hacer una merienda-cena en la zona de picnic.

Vegetación

En la parte urbana destacan los grandes pinos blancos y las tipuanas, que, en verano, se llenan al máximo de flores amarillas y, al caer, van cubriendo el suelo como una alfombra. Es tan bonita, que muchas veces los jardineros se resisten a barrerla. Los árboles del amor, las moreras, los olmos y los olivos son otros árboles que ornamentan esta zona del parque.

La zona histórica está llena de grandes vallas vegetales, muy bien recortadas, a ambos lados de los caminos. Son abundantes los arbustos, como el pitósporo, el laurel y la adelfa, y las plantas aromáticas, como el romero y el espliego. También hay muchos algarrobos, cipreses, cedros, mimosas y encinas, la mayoría de grandes dimensiones.

Por los pequeños canales por donde corre el agua podemos encontrar una especie vivaz de flores rojas muy ornamentales y poco frecuente en Barcelona, Lobelia laxiflora, y en las plazoletas que se encuentran por la montaña, sóforas, mimosas siempre en flor y naranjos amargos.

Arriba de todo se abre un bosque espeso, muy natural y espontáneo, con pinos blancos y en algunos lugares también cedros, y un sotobosque muy mediterráneo.

Arte y arquitectura

Al principio de la zona histórica del parque, hay uno de los manantiales más populares del barrio: la font del Cuento (la fuente del Cuento). Debe su nombre al hecho de que normalmente manaba poco, y la gente, mientras se esperaba para recoger agua, iba charlando y explicando cuentos. Por los alrededores de la fuente también solía haber parejas, y por ello se decía que era una fuente con mucho cuento.

Entre la avenida de la Verge de Montserrat y la entrada del parque hay una plaza con la escultura más popular del barrio del Guinardó: la del Nen de la Rutlla, que da nombre a la plaza. Se trata de un bronce de Joaquim Ros i Bofarull del año 1961.

Historia

Barcelona goza de este parque gracias a las reservas de suelo que se establecieron a principios del siglo XX. Se trata de una finca encarada al mar, que en el año 1910 pasó a ser propiedad municipal. Lo primero que se construyó fue la parte histórica, obra de Jean-Claude-Nicolas Forestier en colaboración con Nicolau M. Rubió i Tudurí. El parque del Guinardó fue el primer trabajo conjunto de los dos paisajistas, un campo de pruebas y de experimentación del que luego saldrían a más de un modelo y tipología de jardín autóctono, el Jardín Meridional, parques como los Jardines de Laribal, los jardines de la Tamarita o el Turó Park.

Nombre de zorro...

El nombre Guinardó está vinculado a una antigua casa próxima al parque: el Mas Guinardó, actualmente Casal de Entidades del distrito. Pero hay muchas más cosas detrás de este nombre, tal y como explica Joan Corbera i Palau, del Grupo de Historia del Guinardó de la Cooperativa Cultural Rocaguinarda.

El origen de la palabra Guinardó procede, muy probablemente, de guinarda, zorro en catalán antiguo. El Mas Guinardó, pues, tomaría el nombre de este animal tan listo. Pero no es ésta la única explicación. Hay otra entre la historia y la leyenda.

¿...o de bandolero?

Cuando Miguel de Cervantes vino a Barcelona estuvo en esta casa, que parece que pertenecía al famoso bandolero Perot Rocaguinarda. Es de este personaje de donde, tal vez, también puede provenir el nombre de Guinardó.

Se habla de la existencia de pasadizos secretos, largos y laberínticos, que permitían a Rocaguinarda escabullirse cuando era asediado por las tropas del virrey, ya que comunicaban la casa con el interior de la antigua Barcelona amurallada. Incluso hay quien afirma haber recorrido algún trozo de ellos.

"Perot lo Lladre"

Rocaguinarda, hijo de Oristà y conocido como "Perot lo Lladre", alcanzó tal fama que incluso Cervantes se hizo eco en el Quijote. Fue miembro del bando de los nyerros, en una época -el siglo XVI- en que el bandolerismo tenía más que ver con pertenecer a una "banda" que con el ladronicio.

Más que malhechores, los bandoleros fueron el fruto de los enfrentamientos entre feudales, instrumentos para dirimir los pleitos entre las personas más influyentes de la época y que desaparecieron cuando fue necesario hacer frente común en la Guerra de los Segadores.

Características

Distrito
Horta-Guinardó
Dirección
c. de Garriga i Roca, 1-13
Accesos
pl. del Nen de la Rutlla y calles de Grècia, de Garriga i Roca y de Florència, de Francesc Alegre, de la Gran Vista / plaza de la Mitja Lluna, del Penyal, de Montserrat de Casanovas y de Mühlberg
Superfície
15,89 hectáreas
Horario
espacio abierto, accesible las 24 horas
Cómo ir
Cómo llegar
Servicios
  • Fuente
  • Aparcamiento
  • Área de juego infantil
  • Merendero
  • No está permitido encender fuego
  • No está permitido entrar vehículos
Equipamientos
Elementos de interés
Esculturas

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