Entrevista #enscuidem: material para personal sanitario elaborado por la Escola Llotja

Varios makers de Barcelona y el profesorado del centro formativo en diseño del distrito de San Andreu se han movilizado para producir pantallas de protección que van destinadas a alcanzar el sistema sanitario.

Varios makers de Barcelona y el profesorado del centro formativo en diseño del distrito de San Andreu se han movilizado para producir pantallas de protección que van destinadas a alcanzar el sistema sanitario.

En esta entrevista hablamos con Néstor Aparicio, uno de los makers que ha puesto en marcha el proyecto y se encarga de gestionar y coordinar la producción.

¿Qué es exactamente el que estáis produciendo estos días, en qué cantidades y donde va destinado?

Estamos produciendo diferentes sistemas pero el que más trabajamos son las pantallas de protección. Llevamos más de 5.700 entregadas ahora mismo. Justo es decir que a casa de los makers o realizadores todavía hay más material, puesto que ellos y ellas se encargan de imprimir la parte de plástico de las viseras. Esta parte ya producida llega a los nodos (nosotros lo tenemos en la Escuela La Llotja y al Ateneo de Fabricación Digital de nuevo Barrios) y es allá donde se monta todo. El que se hace entonces es posar la goma, desinfectar y enviar en los hospitales. Estamos alcanzando sobre todo el personal sanitario, que es quien más está sufriendo la falta de material y el colectivo más expuesto. Esto no quiere decir que no podamos enviar viseras o pantallas a otros lugares, a pesar de que el que intentamos hacer es priorizar los centros sanitarios.

¿Con qué equipo de profesionales contais? ¿Cuántas personas y qué perfiles profesionales os estáis encargando de esta tarea?

Tenemos un equipo muy variado porque nos hemos activado a través de Telegram y es todo muy heterogéneo. A día de hoy solo en Barcelona somos más de 2.600 personas con unos perfiles muy diferentes. Hay gente que viene del ámbito sanitario, otros proceden de profesiones más técnicas, otras son aficionados o forofas, gente que es experta en logística y nos ayuda con las rutas, voluntarios y voluntarias que nos ayudan con el transporte, empresas que nos ceden material… Dependiendo del tipo de proyecto hay unos perfiles que cogen más protagonismo que otros en función de los conocimientos de cada cual o cada una.

¿Habéis podido tener respuesta por parte de la sociedad o de los profesionales que pueden trabajar con vuestros materiales?

La respuesta está siendo muy buena. Todo el mundo está muy contento de recibir los sistemas, sobre todo porque con la tarea de todos los perfiles que hemos comentado anteriormente hemos encontrado un modelo que los resulta muy cómodo a los y las sanitarias para trabajar. No deja de ser una pieza hecha de plástico por diferentes productores y productoras, de forma que cuando lo recibimos en La Llotja intentamos trabajarlo bueno porque proteja en la hora que sea también cómodo. El personal de la sanidad tiene que aguantar muchas horas con la protección posada y esto requiere la máxima comodidad posible.

¿Os habéis encontrado algún problema para ir a la escuela a producir o lo podéis hacer con total seguridad?

Ha estado muy fácil ir a La Llotja porque el profesorado ha sido volcado con el proyecto desde el primer momento, de forma que nos cedieron las instalaciones rápidamente, y el equipo de voluntarios y voluntarias que viene cada día forma parte de la gente de la escuela. A nivel de seguridad, seguimos un riguroso protocolo para asegurarnos de que todas las piezas salen correctamente desinfectadas y, a banda, todos contamos con los EPIs correspondientes. Seguimos todas las indicaciones de higiene, distancia, etc, a pesar de las horas y el cansancio.

¿Cómo salió la idea de contribuir de este modo a la situación que estamos viviendo?

A nivel del Estado se tiró la propuesta de Coronavirus Makers, que consistía en que diferentes productores pudieran aportar los elementos que faltan a la sanidad, y nosotros lo pusimos en marcha aquí en Cataluña. Lo hemos aterrizado a nivel más territorial para facilitar la organización, de forma que hubiera un nodo en cada capital. En el momento lo pusimos en marcha de la manera que nos parecía más práctico. Hay que decir que, desde el movimiento maker, siempre hay un componente muy colaborativo y asociativo, y cuando surge una necesidad así enseguida hay respuesta. Es cierto que no nos imaginábamos que habría tanta gente implicada y que esto cresqués tan rápido.