Alojamientos de proximidad provisionales para luchar contra la gentrificación

Los alojamientos de Aprop (Allojamientos de Proximidad Provisional) refuerzan las políticas de vivienda de la ciudad con un nuevo modelo de pisos de estancia temporal de construcción rápida, sostenible y de calidad para ampliar el parque público de pisos y evitar la expulsión de los vecinos y las vecinas de los barrios. El proyecto no sustituye las promociones que ya están previstas y que a finales de mandato representarán un total de 4.000 viviendas construidas o en proceso de construcción.

14/02/2018 19:33 h

Redacció

“Hemos multiplicado por cuatro la inversión en vivienda, pero necesitamos que el Estado y la Generalitat cumplan con sus obligaciones. Mientras tanto, agotaremos todas las posibilidades que tenemos dentro de nuestras competencias para dar respuesta a las realidades de la ciudad”, ha declarado la alcaldesa, Ada Colau

Los bloques que se construyan se ubicarán dentro de los barrios y acogerán a diferentes perfiles de residentes, personas inscritas en el registro de solicitantes de vivienda protegida y personas en situación de emergencia habitacional. El hecho de que estos alojamientos sean transportables permite movilizar una serie de solares que actualmente están vacíos, a la espera de construirse los equipamientos para los cuales están reservados.

Está previsto que en algunos bloques se incluyan equipamientos públicos para reforzar su vertiente comunitaria. La iniciativa ya se ha compartido con el Instituto de la Tecnología de la Construcción de Cataluña (ITeC), la Federación de Asociaciones de Vecinos y Vecinas de Barcelona (FAVB) o la Fundación Hàbitat3, entre otros, y ha recibido el impulso del Consejo de la Vivienda Social de Barcelona.

Aprop será una realidad antes de que acabe el 2018, con una primera prueba piloto que dispone de un presupuesto de 5,3 millones de euros y con la construcción de 92 alojamientos (21 individuales y 71 dobles) para unas 250 personas. Estas promociones se levantarán en tres solares de Ciutat Vella (el Gòtic), Sants-Montjuïc (la Bordeta) y Sant Martí (las Glòries), distritos que concentran un mayor problema de gentrificación, aunque la previsión es que se extiendan progresivamente a solares de todos los distritos de la ciudad.

Construir una vivienda pública requiere entre seis y siete años, según los casos, desde que se inician los trabajos administrativos hasta que se puede entrar a vivir. Con el nuevo proyecto, este tiempo se reduce a nueve meses y permite ofrecer una respuesta temporal hasta que se acaben de construir las promociones previstas.

Los alojamientos Aprop son un tipo de vivienda que ya funciona con éxito en diferentes ciudades del mundo. Se han estudiado y analizado iniciativas similares en ciudades como Copenhague, Vancouver, Amsterdam o Londres.

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