“La flexibilidad y la visión de género son claves para transformar la vivienda en un espacio más abierto y democrático”

05/03/2019 08:21 h

Ajuntament de Barcelona

Repensar los edificios teniendo en cuenta las cuestiones de género y planificar las viviendas a partir de una flexibilidad que responda a la actual diversidad de modelos familiares son algunos de los retos que tienen las ciudades que, como es el caso de Barcelona, ​​han puesto la visión de género como prioridad, también en su relación con el urbanismo y la vivienda.

Para el concejal de Vivienda y Rehabilitación, Josep Maria Montaner, hay una relación clara entre la flexibilidad y la igualdad de género en la vivienda, los dos conceptos que centran el nuevo número del Qüestions d’Habitatge. La publicación, editada por el Ayuntamiento de Barcelona, ​​a través del Instituto Municipal de la Vivienda y Rehabilitación de Barcelona, se ​​ha presentado este lunes, 4 de marzo, en un acto celebrado en el Espai Francesca Bonnemaison.

Junto a Montaner, en la presentación del nuevo Qüestions d’Habitatge ha participado la concejala de Feminismo y LGTB, Laura Pérez, así como Blanca Valdivia, socióloga urbana y miembro del Col·lectiu Punt 6; Ethel Baraona, arquitecta y editora, cofundadora de dpr-barcelona; e Ivet Gasol, arquitecta y cofundadora de Cierto Estudio.

La presentación también ha contado con la presencia de los autores de la publicación: David H. Falagán, doctor en arquitectura; Max Gigling, investigador en políticas de vivienda, y Lucía Millet, arquitecta de Cierto Estudio; y con las arquitectas y técnicas del IMHAB Cecilia Colomer y Marta Marcet. Anna Ramos, directora de la Fundación Mies van der Rohe, ha moderado el debate.

Montaner ha destacado el importante papel que han tenido las mujeres en la promoción de los cambios que se han ido produciendo en la vivienda. «Detrás de la evolución de la arquitectura moderna hay muchas mujeres técnicas», ha reconocido el concejal, que ha señalado que la vivienda es «el lugar donde se ha experimentado la lucha contra el patriarcado».

Pero sobre todo, ha señalado que ha sido gracias a la flexibilidad y la visión de género que «la vivienda se ha transformado en un espacio más abierto y democrático«, ha dicho. En este sentido, Montaner también ha remarcado la importancia de fórmulas como la covivienda para contribuir a la defensa de la igualdad de género.

Por su parte, la concejala de Feminismo y LGTB, Laura Pérez, ha explicado que el Ayuntamiento de Barcelona ha impulsado un Plan de Justicia de género que, entre otros aspectos, también tiene en cuenta la vivienda: «Por primera vez, la igualdad de género y el derecho a la vivienda se han puesto en común en una misma estrategia para disminuir las desigualdades de género «, ha dicho.

En este sentido, Pérez ha añadido que cuando se habla de vivienda desde la visión de género «la economía de los cuidados es un tema recurrente», ya que conlleva plantear nuevas formas de organización de las viviendas. Del mismo modo, también hay que tener en cuenta otros temas como la violencia de género, ha añadido.

Según la concejala, «todavía nos falta mucha creatividad para abordar este tema y la legislación vigente no ayuda mucho, pero desde las ciudades que lo trabajamos, como Barcelona, ​​podemos alzar la voz e intentar motivar a los otros».

 

Pensar la vivienda desde la perspectiva de género

La socióloga urbana Blanca Valdivia ha explicado que cuando se piensa la vivienda desde la perspectiva de género intervienen cuatro elementos: los aspectos económicos, la tipología de unidades de convivencia, las violencias y la percepción de la seguridad y la configuración de la espacio.

Valdivia ha presentado algunos datos que explican el porqué de la feminización de la pobreza: el hecho de que el 80% de las tareas de cuidados en el hogar las hacen mujeres; que en las familias monoparentales lideradas por mujeres hay un 43% más de riesgo de pobreza energética; o que la diferencia de las pensiones entre las mujeres y los hombres es del 38%.

Esta situación hace que las mujeres tengan más problemas de acceso a la vivienda, o el acceso a viviendas más precarias, y que sean más propensas a sufrir desahucios y casos de pobreza energética. Por otra parte, el modelo tradicional de familia nuclear hoy representa un 30% frente al 70% de otros modelos de convivencia.

Por todo ello «hay que atender la flexibilidad y poder adaptar la vivienda a estas nuevas unidades de convivencia«, ha dicho Valdivia, señalando la necesidad de crear espacios colectivos de cuidados, espacios comunitarios o crear mayor visibilidad entre los espacios. «Hay que romper la dicotomía entre lo público y privado y, al mismo tiempo, crear espacios flexibles, seguros, accesibles», ha añadido.

 

Dar valor al trabajo doméstico

La arquitecta y editora Ethel Baraona ha hecho referencia a que hoy en día el trabajo doméstico no se considera trabajo: «este es el gran problema que arrastramos desde hace años. No se le da valor pero está estrechamente ligado a la economía, por eso hay que buscar como valorizarlo».

Una solución pasa, según Baraona, por replantear el modelo de vivienda. «Debemos apostar por la interseccionalidad y la flexibilidad para cambiar este modelo que no da valor al trabajo doméstico».

«El gran reto de la vivienda, y que ya se empieza a trabajar, es crear espacios donde se produzcan encuentros entre diferentes personas, generaciones, personas de diferentes nacionalidades, etc», ha añadido.

 

La Comunidad Habitacional en Illa Glòries

Ivet Gasol, cofundadora de Cierto Estudio, ha presentado el proyecto de La Comunidad Habitacional con el que este estudio integrado por seis mujeres arquitectas ganó el premio del concurso de proyectos de Illa Glòries.

La propuesta premiada desarrolla un bloque unitario con dos edificios y un pasaje público que los atraviesa. «Se da importancia a los patios comunitarios interiores que dan acceso a las viviendas, ya que crean espacios de encuentro a las personas que viven en estos pisos», ha explicado Gasol.

La arquitecta también ha explicado que se ha planteado la cocina como un espacio central en torno al que se ordenan el resto de estancias. Además, ha añadido que se ha pensado «un espacio donde la vida comunitaria es muy activa, donde la gente se conoce y donde contribuyen a crear sensación de seguridad».

 

Analizar las viviendas según la actividad que se realiza

Desde la fila 0, el doctor en arquitectura David H. Falagán ha hecho referencia al artículo que publicó el nuevo Qüestions d’Habitatge, en el que propone una metodología de diseño diferente a la hora de acercarnos a la vivienda, basado en lo que se conoce como «user centric design» o diseño a partir del uso central que se hace.

Falagán ha señalado que hay que analizar las viviendas a partir de las actividades que se llevan a cabo y hacer visible así aspectos que, desde el punto de vista arquitectónico y también económico, no se tienen en cuenta, y que tienen que ver con la economía de los cuidados.

El doctor en arquitectura también se ha preguntado de qué manera se pueden hacer visibles estos aspectos que a menudo quedan en un segundo plano en las mesas y proyectos de los arquitectos.

 

Hacer políticas a partir de los datos

El investigador en vivienda Max Gigling ha destacado la voluntad del Ayuntamiento de Barcelona de hacer políticas a partir de los datos concretos y no sólo de las impresiones que se pueden tener.

Precisamente su artículo en el nuevo Qüestions d’Habitatge se centra en los aspectos económicos relacionados con el acceso a la vivienda. A través de su estudio ha comprobado que el desfase de los ingresos entre hombres y mujeres se refleja en las diferencias en el acceso a la vivienda. Esta diferencia se nota especialmente entre las personas mayores y las familias monoparentales encabezadas por mujeres.

Desde la fila 0 también han participado Cecilia Colomer y Marta Marcet, arquitectas y técnicas del IMHAB. Marcet ha expresado las dificultades de plasmar las nuevas necesidades de la vivienda en «normativas que se han quedado muy desfasadas«.

Por su parte, Colomer ha señalado como a veces cuesta encontrar los puntos de contacto entre el urbanismo y la arquitectura: «es difícil saber dónde termina la gestión del espacio público y donde empieza la del espacio privativo».

Por último, se ha preguntado qué peso debe darse a los factores sociales relacionados con las cuestiones de género en relación a otros aspectos sociales que deben tenerse en cuenta cuando se habla de vivienda.