La historia de la ciudad entre los muros del Mercado de Sant Antoni

El Mercado de Sant Antoni es un punto de confluencia histórica en la ciudad. Desde la época romana hasta la actualidad, este espacio ha tenido elementos de gran relevancia, que ahora se dan a conocer con la instalación de ocho módulos interpretativos.

31/08/2018 17:07 h

Redacció

Las señales explicarán no tan solo las diferentes épocas históricas que se conservan en el mercado y su entorno, como el paso de la Vía Augusta o el baluarte de Sant Antoni, sino que también se adentrarán en la construcción del edificio del mercado original y su historia.

De Roma a la época moderna, una salida natural

La localización en la que ahora se encuentra el mercado ha sido de interés, a lo largo de la historia, para establecer vías de comunicación.

Durante la época romana, la fundación de Bárcino coincidió con la reestructuración de las vías de comunicación terrestres de Hispania, y se construyó la bifurcación de la Vía Augusta, de la que el Mercado de Sant Antoni conserva un tramo original.

Con las excavaciones del mercado, apareció una parte del trazado del camino del Llobregat, de finales del siglo XIV, que salía de la ciudad amurallada a través del portal de Sant Antoni y recorría los campos en los que empezaban a aparecer los primeros hospitales y conventos.

En 1854 la ciudad necesitaba crecer y las murallas restringían su desarrollo. Fue entonces cuando se inició el esperado y reivindicado derribo de la fortificación medieval, para construir la carretera general de Madrid, activa hasta la construcción del Mercado de Sant Antoni.

La arquitectura defensiva de la época moderna

Entre los siglos XVI y XVII, el desarrollo de las armas de fuego comportó cambios en las construcciones defensivas de época medieval, también en las villas amuralladas. En el caso de Barcelona, como en otras ciudades europeas, se empezaron a construir baluartes en puntos estratégicos de las murallas, fortificaciones que sobresalían del perímetro de la muralla, en forma triangular o pentagonal, diseñados para alejar a las baterías de artillería y dificultar los asedios y, al mismo tiempo, ejercer acciones ofensivas.

El baluarte de Sant Antoni, que fue construido entre los años 1644 y 1647, quedó al descubierto durante las obras de reforma del mercado, en el 2013, en un perfecto estado de conservación.

Un edificio emblemático

Inaugurado en el año 1882, el de Sant Antoni fue el primer mercado de alimentos cubierto construido fuera de las murallas de la ciudad, por lo que se convirtió en un símbolo de la liberación que supuso el derribo de los muros; actualmente también representa un símbolo central de la vida y el comercio del barrio. El edificio del Mercado de Sant Antoni es uno de los más emblemáticos de L’Eixample. Su forma de cruz griega reproduce las alineaciones de un cruce de calles, y el octágono central es un homenaje a la trama Cerdà.

La construcción del Mercado de Sant Antoni es uno de los exponentes de la arquitectura de hierro en la ciudad, surgida a raíz de la revolución industrial y que tiene en la torre Eiffel de París su icono más reconocible.

La producción de las ocho vitrinas y los elementos de interpretación, que se instalarán durante el mes de septiembre, ha sido un trabajo conjunto entre la Dirección de Memoria, Historia y Patrimonio, el Servicio de Arqueología y el Instituto Municipal de Mercados de Barcelona. Con esta iniciativa se destacará la remodelación del mercado, que abrió sus puertas al público a finales del mes de mayo.

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