


‘De què parlem mentre no parlem de tota aquesta merda’
El Teatre Borràs recupera uno de los últimos éxitos de La Calòrica, un auca ecologista que pone en evidencia la corrupción del sistema.
Después de estrenarse en el TNC –productor del espectáculo– la temporada 2020-2021 y de hacer una larga gira, vuelve a Barcelona, al Teatre Borràs, uno de los éxitos más recientes de La Calòrica, galardonado con un Premio Max 2022 y del Premio de la Crítica a la mejor actriz (Mònica López) y del Butaca al mejor texto (Joan Yago), entre otros reconocimientos. Nos referimos a De què parlem mentre no parlem de tota aquesta merda, un espectáculo de gran formato que, en la línea de las creaciones de la compañía, pone el dedo en la llaga al cuestionar un sistema que, ante la crisis climática, se lleva las manos a la cabeza pero no busca una solución definitiva y eficaz.
De què parlem mentre no parlem de tota aquesta merda parte de una historia particular –el alquiler de un local de ensayo con un problema de tuberías– para realizar una metáfora de un problema global, el calentamiento del planeta y las consecuencias, en ocasiones irreversibles, que se derivan de esta circunstancia. Así, las grietas abiertas en las paredes del local, que poco a poco van ensanchándose, el hedor que lo invade o la necesidad de cooperar entre todas y todos para resolver la situación hablan, en realidad, del momento que vive nuestro mundo, enfermo de gravedad a causa de las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera y otras acciones del hombre, en aras del progreso o de intereses más lucrativos.
Así, en palabras de la compañía, la obra es una auca ecologista, una carrera desesperada entre escaleras y rellanos, una comunidad enfrentada al terrible reto de organizarse antes de que el agua les llegue al cuello. Y, como siempre, exponen esta evidencia en el escenario, con personajes que representan los poderes que, con demasiada frecuencia, trabajan por el beneficio propio y no por la sociedad. De què parlem mentre no parlem de tota aquesta merda es un espectáculo necesario. ¿Hablamos?