
Diez años después, ‘Ragazzo’ vuelve a escena
La pieza de Lali Álvarez llega al Teatre Eòlia para presentar su homenaje a Carlo Giuliani y a todas las voces silenciadas del verano convulso del 2001.
Hay relatos que el tiempo borra de manera injusta. Relatos incómodos, llenos de valentía y de paradojas, que no encajan dentro de los discursos oficiales y que a menudo son relegados al olvido. Pero hay voces que se niegan. Voces que insisten, que vuelven una y otra vez para recordarnos que preservar la memoria también es un acto de resistencia.
Diez años después de su estreno, Ragazzo, una de las propuestas más sobrecogedoras e imprescindibles del teatro catalán, vuelve a escena. Lali Álvarez recupera esta pieza intensa y emotiva, ahora con Pau Bondiez dando vida al Ragazzo, para hacer vibrar de nuevo esta historia en el Teatre Eòlia.
La trama se sitúa en el verano europeo del 2001 y parte de hechos reales. En la ciudad donde se desarrollan los hechos, se vive una represión feroz: suspensión de derechos básicos, fronteras clausuradas, calles militarizadas y la instauración de una zona fortificada, la Zona Rossa, donde el G8 celebra la cumbre mundial. En este escenario, el futuro del mundo se decide de espaldas a la ciudadanía y con un horizonte lleno de incertidumbres.
Ante esta realidad, el Ragazzo, un joven lleno de energía, apasionado por la vida y por las ideas, opta por no callar. Toma parte en el Foro Social Mundial, imagina un mundo diferente y se une a la Columna de los Desobedientes, un colectivo que defiende la desobediencia civil pacífica como herramienta de lucha. Es aquí donde su trayectoria, como la de tantos otros jóvenes sin nombre, queda marcada para siempre.
Ragazzo es una apelación directa a la memoria colectiva, que da valor a las vivencias individuales y nos impulsa a cuestionar una historia oficial construida desde el poder. Dedicada a Carlo Giuliani, el joven asesinado el 20 de julio de 2001 durante las protestas de Génova, la obra abre un espacio de reflexión sobre cuestiones tan vigentes como la legitimidad del poder, la violencia institucional y la impunidad.
Con una puesta en escena próxima y cargada de tensión, esta nueva versión reactiva la fuerza de un relato que continúa siendo plenamente actual. En un mundo donde las libertades se ven amenazadas y la protesta a menudo se estigmatiza, la obra adquiere una resonancia todavía más grande. Porque hay historias que no tendrían que caer nunca en el olvido. Puedes encontrar más información y entradas en la web del Teatre Eòlia.