Barcelona acoge y pide corresponsabilidad

Barcelona ha acogido a 465 personas migradas durante los últimos quince días y ha activado un protocolo de emergencia para hacer frente a su llegada. Por eso, el Ayuntamiento de Barcelona pide al Estado que asuma la competencia en materia de asilo y migración, para la cual dispone de un fondo de la Unión Europea.

03/07/2018 20:40 h

Ajuntament de Barcelona

Justo antes de recibir a las 60 personas rescatadas por el Open Arms, el dispositivo de acogida de emergencia conjunto de la Cruz Roja y el Ayuntamiento de Barcelona atendió, en solo 15 quince días, a 465 personas migradas que llegaron procedentes de las costas andaluzas. De estas personas, 267 fueron alojadas en dos equipamientos municipales habilitados de manera urgente, en solo 48 horas, y cedidos temporalmente a la Cruz Roja. Son el Centro de Acogida Nocturno de Emergencias (CANE) y el Centro de Urgencias y Emergencias Sociales de Barcelona (CUESB), que suman 172 plazas.

Ante esta situación, el 29 de junio, el mismo día en el que un centenar de migrantes murieron cerca de las costas de Libia, el Ayuntamiento de Barcelona convocó una rueda de prensa extraordinaria para hacer balance de la gestión de la acogida de migrantes, en la que participaron el teniente de alcaldía de Derechos de Ciudadanía, Jaume Asens; la teniente de alcaldía de Derechos Sociales, Laia Ortiz; el coordinador de la Cruz Roja en Cataluña, Enric Molist, y el director de Cooperación Internacional del mismo organismo, Ramon Jané.

El coordinador de la Cruz Roja en Cataluña, Enric Molist, manifestó su preocupación por el incremento significativo de llegadas por la frontera sur: “Durante el primer semestre del año se han registrado 20.000 llegadas, y en solo dos semanas y media, ya han entrado 3.000 personas por el sur.” Este incremento lo avala también el teniente de alcaldía de Derechos de Ciudadanía, Jaume Asens, que indicó que en el año 2017 se triplicó el número de solicitantes de asilo en la ciudad de Barcelona con respecto al 2015, con un total de 4.405 personas. Este año ya son 3.500, y se prevé que se produzca un incremento durante el verano.

Para hacer frente al aumento de las llegadas, el Ayuntamiento ha creado 500 nuevas plazas de acogida, 172 destinadas a una primera acogida, 100 gestionadas en el marco del programa municipal Nausica y 200 más habilitadas en varias pensiones. Se trata pues, de “400 personas que, si el Ayuntamiento de Barcelona no acogiera, se quedarían en la calle, pero la competencia es estatal”, denunció Asens.

“Es necesario que el Estado español abra un espacio de cooperación con las ciudades para garantizar una acogida digna a los millares de personas que arriesgan su vida en el Mediterráneo”

Es precisamente por este motivo que la teniente de alcaldía Laia Ortiz insistió en reclamar la implicación estatal, para afrontar una “situación extraordinaria de acogida”. De hecho, esta reclamación se añade a la exigencia, expresada por la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, de que el Estado español “abra un espacio de cooperación con las ciudades para garantizar una acogida digna a los millares de personas que arriesgan su vida en el Mediterráneo”.

Acogida de emergencia

El equipo del dispositivo de emergencia lo forman unas doscientas personas, entre personal laboral y voluntario de la Cruz Roja. Su tarea es distribuir a los migrantes por los distintos centros de los que disponen y garantizarles cinco comidas diarias, un lugar donde dormir y un espacio donde puedan ocuparse de su higiene personal. Además, también ofrece atención médica, acompañamiento psicosocial y apoyo para gestionar las solicitudes de asilo o el traslado a una población donde las personas acogidas tienen vínculos familiares.

No todos los que llegan a la ciudad se quieren establecer en ella; algunos siguen una ruta migratoria hacia otros países de Europa. Para estabilizar la situación de emergencia, el organismo trabaja con un criterio de “priorización humanitaria”, según el cual reciben atención prioritaria los menores, las mujeres, las personas enfermas y las que no cuentan con un tejido familiar o social en el Estado.

La atención de emergencia se añade a otros recursos municipales. Hasta el mes de mayo, el Servicio de Atención a Inmigrantes, Emigrantes y Refugiados (SAIER) ha atendido a 8.500 personas, 3.589 de las cuales son solicitantes de asilo y 780 menores de edad. El Ayuntamiento de Barcelona también garantiza con recursos propios el alojamiento de más de doscientas personas cada noche, la mayoría de las cuales son familias en situación de vulnerabilidad con menores. A lo largo del 2018 el Ayuntamiento de Barcelona destinará casi seis millones de euros de recursos propios a acoger a refugiados.

Corresponsabilidad

Laia Ortiz subrayó el papel de Barcelona como “espacio de llegada”, pero añadió que debe haber una corresponsabilidad de todas las administraciones. Por su parte, Jaume Asens emplazó al presidente de la Generalitat, Joaquim Torra, a concretar “dónde están las 1.800 plazas disponibles para la acogida de refugiados en Cataluña”. Y añadió: “Celebramos las buenas intenciones, pero queremos conocer la ubicación y las condiciones de estas plazas para saber si podemos contar o no con ellas.”

“Si el Estado quiere apartarse, que lo haga, pero que transfiera los recursos a las ciudades para hacer un trabajo que no hace”

El Ayuntamiento de Barcelona pide, además, la intervención del Estado, que es “quien recibe los fondos europeos de acogida”. Asens reclamó al nuevo Gobierno los 330 millones de euros que recibe de los fondos europeos destinados a la tarea de acogida. “Los ayuntamientos no tenemos ningún problema a asumir tareas que no son competencia nuestra. Si el Estado quiere apartarse, que lo haga, pero que transfiera los recursos a las ciudades para hacer un trabajo que no hace”, manifestó Asens. También interpeló al Estado para que restablezca el Fondo de Acogida a la Inmigración, de 200 millones de euros, previsto por ley para los municipios y que el Partido Popular suspendió al acceder al Gobierno. Además de eso, pidió que se refuerce la atención en el momento de recibir a las personas migradas y refugiadas y que se cree un protocolo de comunicación entre la Secretaría de Migraciones y las ciudades de acogida.

Para una Europa refugio

Para Ada Colau, “Europa tiene que “reaccionar”. Colau también señaló que las ciudades, “aunque no tienen la competencia, hace años que acogen con recursos propios”. En este sentido, la Cruz Roja está preocupada por “un contexto sociopolítico que no invita al optimismo”, según palabras del coordinador en Cataluña, en referencia a la política europea de cierre de fronteras y, en especial, al nuevo acuerdo europeo sobre inmigración. “En estos momentos hay en Libia un millón de personas que quieren entrar a Italia, y estas personas no desaparecen”, avisó Molist. Jaume Asens añadió que la acogida “no es una cuestión de caridad, voluntarismo o solidaridad; es una obligación jurídica dentro del derecho humanitario internacional”.

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